Bellingham y Vinicius se muestran cabizbajos tras encajar un gol ante el Atlético de Madrid
Autocrítica madridista tras el derbi: errores de Xabi y los jugadores y aprendizaje de cara al futuro
El entrenador analiza con sus pupilos por qué perdieron casi todos los duelos individuales tras dos meses de hacerlo bien
Los jugadores entonan el mea culpa y están molestos y con ganas de reaccionar tras el duro golpe
Las derrotas nunca vienen bien, porque descubren debilidades y errores, pero hay que aprovechar los reveses para sacar conclusiones, revisar lo que se hizo mal y reaccionar con la toma de soluciones. Es el análisis que realizan Xabi Alonso y sus futbolistas tras el golpe sufrido en el derbi.
Todos entonan el mea culpa. El entrenador y el equipo. Saben que fallaron. Como grupo y en el plano individual. Solo Güler y Militao estuvieron a un gran nivel, y el brasileño tuvo que ser relevado en el descanso por una acción en la que salvó un remate de gol y a cambio se llevó un fuerte patada de Sorloth que le provocó una lesión en el tobillo izquierdo.
Mbappé, con su facilidad para el gol, y Mastantuono, con la energía inyectada en el segundo tiempo, sí se ganaron el aprobado. El resto de sus compañeros no marcaron la diferencia, aunque debemos precisar que no puede incluirse entre los señalados a Camavinga y Rodrygo, que entraron avanzada la segunda parte, y aún menos a Gonzalo, que solo recibió unos minutos.
Se critica al técnico guipuzcoano su alineación en el Metropolitano, pero la verdad es que la única variación respecto a sus onces habituales fue sentar a un joven de 18 años, Mastantuono, y dar la titularidad a un centrocampista curtido como Bellingham. Todo fiasco del Real Madrid se dramatiza externamente en grado extremo y en la búsqueda de culpables puede analizarse si el inglés estaba al cien por cien para disputar este partido, pero lo cierto es que la abrumadora mayoría de sus compañeros estuvieron mal y el suspenso fue generalizado, con las excepciones mencionadas de Güler, Militao, Mbappé y Mastantuono.
Con ganas de incidir en la responsabilidad del técnico se le acusa también de quitar demasiado pronto al turco, pero fue amonestado al cometer el penalti y era lógico sustituir a quien está en peligro de dejar al equipo con diez, una inferioridad numérica que el responsable deportivo madridista ha sufrido ya demasiadas veces. No deben ir los tiros por ahí, sino por no conseguir que sus hombres jugaran con la intensidad que exige una confrontación de alto voltaje.
Mal con y sin balón
La autocrítica interna es cruda y sobre todo objetiva, que es lo necesario para mejorar. El Real Madrid del derbi fue irreconocible. No presionó con la convicción física demostrada en las seis jornadas anteriores, saldadas con seis victorias consecutivas. La estrategia defensiva de Alonso no funcionó.
La reflexión interna es que nada funcionó como se había trabajado desde el 4 de agosto. Porque los blancos tampoco jugaron bien con el balón en su poder. No vimos la construcción ofensiva de los siete encuentros precedentes, incluido el duelo de Champions. Mbappé y Güler marcaron en dos golpes de calidad, pero el Real Madrid dominó territorialmente todo el segundo tiempo y no tuvo ideas para marcar más goles. Los hombres de Xabi estuvieron mal en defensa y mal en ataque por primera vez en la temporada. No respondieron ante un enemigo de primer nivel.
Por qué se perdieron casi todos los duelos
Hay un punto de partida rudo, crudo, en la autocrítica. El entrenador sacó a diez hombres que lo hicieron bien en los siete enfrentamientos anteriores y lo que no esperaba, ni él ni nadie, es que esos profesionales perdieran la mayoría de los duelos individuales en el Metropolitano. Hasta ahora habían fundamentado su titularidad en la victoria de los combates cara a cara y ante el Atlético fueron superados en casi todas las batallas en la distancia corta. ¿Por qué? se preguntan todos en la casa blanca, arriba y abajo, en la cocina donde se lavan los trapos.
Hubo pérdida de papeles y descontrol. Siempre que se pierde se habla de falta de actitud pero esa no es la cuestión. El estudio pormenorizado interno es que se cometieron errores que no se produjeron hasta ahora. Hubo demasiados fallos y esa verdad puede confundirse fácilmente con falta de actitud, porque los errores introducen a los jugadores en la confusión y en la desorientación.
Fallaron en los marcajes y especialmente en la intensidad para atacar cada balón, cada acción. El contrario llegaba antes y con mayor decisión. El rival se mostró siempre con la contundencia que el Real Madrid demostró en todos sus envites anteriores. Parecía que se hubieran cambiado las camisetas. El Atlético siempre es intenso, lo que extrañó es que los visitantes no lo fueran cuando es una premisa de la estrategia de Alonso. Ahí sí se puede señalar al entrenador, en no conseguir que los suyos se entregaran como les ha exigido siempre.
Enfadados, con rabia y con ganas de reaccionar
Los profesionales saben antes que nadie si jugaron bien o mal un partido y la mayoría de los hombres de Xabi saben que no estuvieron a la altura de lo que significa el Real Madrid. Asumen casi todos que decepcionaron a la afición.
Los capitanes y otros veteranos que lo han ganado todo reconocían que están molestos, enojados y enrabietados, con ganas de reaccionar y de quitarse ese mal sabor de boca. Desean eliminar esas malas sensaciones que, como todo fracaso, han dejado una advertencia positiva: para ganar hay que darlo todo en cada partido y en cada minuto.
En el vestuario se dice que esta derrota no será olvidada y servirá como aviso interno de lo que sucede si no se entregan al cien por cien mental y físicamente. El rapapolvo ha suscitado una alerta general que será buena para la plantilla. El mensaje es que aún no hemos ganado nada.