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Florentino Pérez habla durante la asamblea de compromisarios del Real Madrid

Florentino Pérez habla durante la asamblea de compromisarios del Real MadridEFE

Las tres claves del cambio en el Real Madrid que Florentino Pérez explicará a los socios este domingo

Florentino Pérez sabe que para realizar un cambio de estructura social en un club tan grande como el Real Madrid hay que explicar muy bien las razones por las que se desea ejecutar el cambio. Es lo que hará el presidente del club. Sabe que debe informar al detalle de la propuesta y especialmente de los peligros que se corren al ser un mero club deportivo.

Esta es la madre del cordero, la causa principal del cambio: el Real Madrid ha corrido el peligro de perder ingresos y derechos ante intervenciones políticas y legislativas. Fue el detonante para que Florentino Pérez se liara la manta a la cabeza y planificara esta reforma estructural.

La argumentación es cristalina. Transparente. Ser un club deportivo es una situación endeble, porque no tienes una entidad jurídica reconocida en los mercados internacionales. Es tan endeble que los políticos y los entes pueden quitarte poder y derechos. Vamos a concretar hechos, sin citar nombres, que precipitaron la actuación y reacción del dirigente madridista.

La casa blanca constató que ser un club deportivo le mantenía débil ante los poderes políticos y otros entes. El Real Madrid no podía, no puede, continuar así. El análisis interno es que no se puede vivir siempre en situación de alerta máxima ante cualquier volantazo de dirección política o institucional que le prive de derechos. Lo vio claro al constatar un posible ataque a su independencia y a su propiedad futura, que podía ocurrir en diversas situaciones que se estaban legislando.

Cuando se realizaba la última Ley del Deporte hubo algunos diputados, sobre todo uno, que estaban del lado de Tebas. Intentaron introducir en la Ley deportiva aspectos que permitirían a la Liga, como entidad que aglutina a todos los equipos, manejar los derechos televisivos y comerciales de los cuatro clubes deportivos existentes, el Barcelona, el Athletic, Osasuna y Real Madrid, porque los cuatro no son empresas, no tienen accionistas, no tienen ánimo de lucro y sus parámetros les deja en un limbo legal que puede ser manejado por el poder político e institucional.

Hay que protegerse legalmente

El presidente del Real Madrid explicará las razones por las que el Real Madrid no debe ser un mero club deportivo. Profundizará en la necesidad de crear una sociedad mercantil, paralela a la gestión de la directiva, que reparta una acción para cada uno de los cien mil socios que forman el Real Madrid. Habrá cien mil accionistas, que serán los dueños reales de la institución. Y el Real Madrid ya no estará en una laguna legal ante la posible intervención de políticos y leyes. Ya tendrá dueños. Pero que hay que hacer una advertencia fundamental: serán cien mil propietarios de una sociedad mercantil paralela a la Junta directiva, que siempre continuará dirigiendo la empresa.

La directiva presidida por Pérez será la que reglamente las limitaciones de esa sociedad mercantil. No es una sociedad anónima, no. Es una sociedad especial, mercantil, con pautas marcadas por la Junta. Y no olvidemos un punto esencial: se desea construir esa sociedad mercantil para que haya cien mil socios accionistas y no ser dominados legalmente por fluctuaciones políticas, legislativas o institucionales. El Real Madrid, en ese escenario, ya tendrá propietarios y presentará una realidad legal reconocible a escala nacional y mundial.

Vista del Santiago Bernabéu antes del partido de NFL en Madrid

Vista del Santiago Bernabéu antes del partido de NFL en MadridEuropa Press

Ustedes dirán que puede llegar un multimillonario árabe y comprar las acciones de 50.000 socios y hacerse el dueño. No. Este es un asterisco diferencial en la operación. Un rico no podrá adueñarse del Real Madrid. Porque las acciones no serán puestas en bolsa, no cotizan. Porque los accionistas solo podrán ser los socios y no tendrán la posibilidad de comprar paquetes de acciones. No estará permitido adquirir porcentajes altos.

La Junta directiva continuará dirigiendo el club y pondrá un límite muy bajo. Por ejemplo, un socio podrá adquirir quince o veinte acciones de otros socios que quieran vender. No se permitirán paquetes de quinientas acciones, por poner un listón comprensible. Florentino Pérez sabe que tiene que explicar muy bien este capítulo.

El presidente explicará con detalle este reparto accionarial que protegerá al Real Madrid. Y razonará el otro punto crucial de esta reforma, que será previo al reparto accionarial a los cien mil socios: hay que vender un cinco o un diez por ciento del club para que el grupo multinacional comprador que adquiera ese porcentaje patrimonial ponga un precio real a la marca Real Madrid. Y ese precio concretará el valor de cada acción. Pérez desmenuzará minuciosamente la bondad económica de tener internacionalmente un valor reconocido en los mercados. Pongamos un ejemplo.

Si una multinacional paga 1.100 millones por adquirir el diez por ciento del Real Madrid, el club ya tendrá un reconocimiento económico internacional y podrá decir que toda la marca Real Madrid y sus propiedades valen en ese momento 11.000 millones. A partir de esta cifra se pondrá valor económico a cada acción. Esa valía económica permitirá negociar con mayor poder todos los contratos, que serán mucho más beneficiosos que los actuales.

Para que lo entiendan con hechos: las instituciones internacionales valoran hoy el Real Madrid en 6.750 millones. Todos los analistas norteamericanos dicen que vale mucho más. El inversor que compre el cinco o el diez por ciento del club establecerá el punto de partida del precio real.

El grupo inversor no podrá mandar

El otro capítulo importante que el presidente madridista explicará minuciosamente es que solo quiere poner a la venta el cinco o el diez por ciento del club porque el objetivo es obtener un precio internacional que le permita renegociar muchos contratos y aumentar el caché de los nuevos. No venderá el 49 por ciento a cinco grandes grupos, que podría hacerlo sin que la Junta directiva perdiera el poder, pues en esa hipótesis mantendría el 51 por ciento. Pues no. Solo venderá un pequeño porcentaje del patrimonio de la entidad y esa empresa no tendrá ningún poder para actuar en la gestión del Real Madrid. Esa multinacional obtendrá un retorno económico que deberá planificarse comercialmente, pero no intervendrá en la gestión.

El Real Madrid continuará siempre siendo de sus socios y dirigido por la Junta directiva de turno. Es este un aspecto clave de la reconversión que Pérez deberá detallar con claridad. La abrumadora mayoría de los socios no comprenden estas operaciones jurídicas y económicas. Les preocupa que el club pierda su independencia. Nunca la perderá. El inversor solo comprará el diez por ciento como máximo del club y su objetivo será comercial, económico y de prestigio, no de dirección.

Hay que dejarlo muy claro: la Junta directiva será siempre la que dirija el Real Madrid, como lo ha hecho hasta ahora. Y pretende crear la protección de una sociedad mercantil que repartirá cien mil acciones gratuitas a sus socios para que haya unos dueños de la entidad y no ser un club deportivo, cuya laguna legal es puesta en entredicho hasta en la Unión Europea.

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