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Fede Valverde, durante las semifinales de la Supercopa de España

Fede Valverde, durante las semifinales de la Supercopa de EspañaEFE

Valverde ha vuelto: toma el poder dentro y fuera del campo

Se llama Federico Valverde, tiene 27 años y es el mejor ejemplo madridista de un canterano extranjero que vino de Montevideo y se convirtió en un referente de 'La Fábrica' como si llevara quince años en Valdebebas. Comenzó desde abajo en el Peñarol y en el Real Madrid. Llegó a lo más alto en la casa blanca sin caché previo y sin apoderados que vendieran 'la moto'. La moto del motor de Federico la encendió él a los doce años y ese motor incansable de seis válvulas sigue funcionando tres lustros después.

Nadie le regaló nada y se lo ha ganado todo él solo, sin representantes cuentacuentos. Su único cuento es su lucha sin fin y así lleva toda una vida. Zidane vio esa tenacidad uruguaya de luchar y seguir todos los balones de manera incansable. Zizou observó ese maratón constante de Valverde en los partidos, corriendo por Kroos y por Modric, tapando a los demás. El francés valoró la eficacia de esa brega, esa lucha, esa capacidad de cortar el juego del contrario y ese disparo a puerta que le define y que ha sido clave en la semifinal frente al Atlético. Zinedine decía que cuando Valverde toma la decisión de ir a pelear un balón ya no hay quien lo pare. Va a por la pelota hasta el final. Zizou añadía que ya sabía que Fede iba a conseguir el balón en su poder.

Dichas estas verdades, no todo fue un cuento de Blancanieves. En ese proceso de la titularidad a la capitanía general tuvo una recaída con Zinedine. Tras hacerle titular durante dos años, le quitó del once al final de la tercera campaña. Fue una de las desconexiones que el Real Madrid tuvo con el preparador francés. La dirección deportiva no entendía por qué quitaba de la alineación a Vinicius y a Valverde. Le pidieron que para seguir dirigiendo al equipo les diera continuidad con el fin de confirmar el proceso hacia el liderazgo del brasileño y del uruguayo. Tenían unas condiciones que no se podían frenar. Esa incomprensión acabó con el adiós de Zizou.

Entró Ancelotti y el italiano terminó por confirmar la relevancia del extremo y del mediocampista todo terreno. Los consagró. El gol de Vinicius en la final de la Champions hace cuatro años, tras un balón lanzado por Valverde, fue la mejor metáfora de esa reafirmación dual. Carlo les hizo titulares fijos. Les hizo grandes en el Real Madrid. Ahora, tras medio año de irregularidad, tanto del equipo blanco como de Valverde, el número ocho, el heredero del dorsal de Kroos, ha vuelto. 'El Halcón' ha vuelto a volar alto tras medio año de perfil bajo. El mismo perfil bajo que ha demostrado el Real Madrid hasta hace un mes. Valverde ha levantado el vuelo y el Real Madrid también. Y no es mera coincidencia.

Los argumentos del retorno del '8'

Valverde ha vuelto porque ha tomado el mando tras una crisis que casi se llevó a Xabi por el camino. Valderde «ha regresado», como dicen en el vestuario, porque tras manifestar que no quería ser lateral y generar un conflicto de poder con el técnico, recapacitó, retornó a la disciplina absoluta y volvió a coger el testigo del equipo para exigir a todos sacrificio y apoyo al entrenador. Valverde ha vuelto porque es capitán y no lo es de pacotilla. Al contrario. Ejerce como capitán con sumo criterio, siendo el mejor en el campo y un líder en el vestuario.

Alonso se siente feliz porque Federico ha vuelto a ser Federico, el hombre que lucha hasta el último segundo de cada partido como ejemplo máximo de la idiosincrasia madridista. Alonso destacaba en el Mundial de Clubes esa entrega sin límite del uruguayo que no dejaba de sorprenderle. Luego, hace tres meses, llegó ese momento difícil del enfrentamiento dialéctico por el hecho de jugar de lateral. Tras ese capítulo inútil (se lo podía haber ahorrado) de exponer que no le gustaba ser defensa, respondido por Xabi con la suplencia del uruguayo ante el Kairat Almaty, Federico ha vuelto a ser el ejemplo del plantel, luchando y corriendo más que nadie durante los noventa minutos.

Fede Valverde celebra su gol en las semifinales de la Supercopa de España

Fede Valverde celebra su gol en las semifinales de la Supercopa de EspañaEFE

Nadie corre más que él durante un partido completo. Bellingham y Carreras compiten con 'El Halcón' en esa guerra física sin cuartel. Valverde ha vuelto a ser el hombre maratoniano que durante la temporada pasada sumó nada menos que 65 partidos y disputó más de seis mil minutos de competición, plusmarca del fútbol mundial. Durante esta campaña acusó ese esfuerzo, pues tuvo el desgaste extraordinario del Mundial de Clubes. Ahora vuelve a tener fuerzas para repetir y lo juega todo y lo quiere jugar todo.

Seguro que les suena. Es la frase que define la carrera de Federico a lo largo de su vida. No ha sido un camino de rosas el recorrido para llegar hasta aquí. Porque el primer crítico de Valverde es Federico. El uruguayo dijo hace tres meses que no estaba jugando bien y que no estaba encontrando su sitio como centrocampista. Se culpaba él mismo y no señalaba al entrenador, el recurso fácil. Es verdad que 'Fede', así le llama el vestuario, lo pasó mal al principio porque no se sentía bien en el esquema de Alonso. No se adaptaba y no demostraba esa potencia, esa zancada incansable y ese disparo porque no encontraba opciones para hacerlo. Estaba perdido tácticamente. No se encontraba. De golpe, todo ha cambiado.

Valverde se reencuentra

El uruguayo volvió a sentirse bien hace un mes y el Real Madrid también. Para ser certeros, Federico ya había mejorado sus prestaciones antes de estos cinco triunfos consecutivos pero el equipo no le acompañaba. Fue su autocrítica al grupo la que revolucionó la situación. Dijo en la cocina de Valdebebas que todos debían luchar y sacrificarse en defensa y que no podían seguir así. Lo que hizo Federico fue inyectar el carácter del Real Madrid a todos sus compañeros y decirles que tenían que volver a correr y a pelear como siempre hicieron. Como demostraron en las dos Champions ganadas en los últimos cuatro años.

La palabra dura de Federico fue santo y seña en la plantilla. El Real Madrid ha conseguido desde entonces cinco victorias consecutivas después de perder ante el Celta y el City en el Bernabéu. El ambiente se ha transformado a medida que cada uno de esos cinco triunfos enterraban la crisis y potenciaban que el punto de inflexión era real, Real. Todo es distinto hoy. Fue el el hijo de una vendedora de juguetes de Montevideo quién cogió el timón del conjunto blanco e indujo al grupo a luchar como él, no solo para salvar al entrenador sino para salvarse ellos mismos, porque estaban en la cresta de la ola de los aficionados, predispuestos a los silbidos después de varios resultados malos, del Metropolitano a Anfield pasando por Vallecas, Altabix y Montilivi.

Fue 'El Halcón quien lideró la conjura para vencer al Atlético en la Supercopa, porque subrayó que no se podía perder dos veces ante los rojiblancos. Zarandeando la conciencia de sus compañeros, fue letal en la victoria frente a Simeone. Cogió el timón de la conjura antes y durante el partido. Lleva 343 partidos en el Real Madrid y tiene 27 años. Puede alcanzar una plusmarca enorme. Para Alonso es el alma, corazón y vida del equipo. Xabi sabe que si Federico funciona, el Real Madrid funciona. Esa táctica no se ensaya ni se entrena. Sale sola, es genética, es ADN Real Madrid. Valverde es ADN Real Madrid.

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