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José Mourinho durante el partido de Champions League contra el Newcastle UnitedDPA vía Europa Press

El reencuentro de Mourinho con el Real Madrid, el equipo que siempre ha llevado en el corazón

El enfrentamiento europeo entre el Benfica y el Real Madrid no es un partido más en la Champions League, ya que supone el reencuentro de José Mourinho con el club blanco, el equipo que dirigió entre 2010 y 2013 y del que siempre ha hablado con una mezcla de respeto, cariño y pasión competitiva. Más allá de la importancia deportiva de este duelo, ya que el Benfica lucha por seguir vivo en la fase de grupos y el Real Madrid busca asegurar su pase a octavos

Mourinho llegó al Real Madrid en 2010 con la etiqueta de uno de los técnicos más influyentes de Europa tras sus exitosos pasos por Porto, Chelsea e Inter de Milán. Su etapa en el club español fue intensa, plagada de éxitos y polémicas. En tres temporadas levantó títulos como la Copa del Rey (2011), la Liga (2012) con un récord histórico de 100 puntos y la Supercopa de España (2012), dejando una huella imborrable en el club y en su afición.

A pesar de esos éxitos, su salida en 2013 fue un punto de inflexión. Su relación con algunos jugadores clave como Cristiano Ronaldo y con parte de la directiva y la prensa española se volvió tensa, alimentando un relato de amor-odio que acompañó toda su estancia en el Santiago Bernabéu y que todavía hoy se recuerda con intensidad en ambas orillas. Mourinho afirmó en el pasado que tanto él como el Madrid se respetaban profundamente pese a las diferencias, y en múltiples ocasiones ha dicho que el club blanco siempre ocupará un lugar especial en su corazón, incluso desde la distancia y años después de su marcha.

Esta mezcla de éxito, conflicto y emoción, hace que este enfrentamiento en el Estádio da Luz tenga más significado que un duelo normal de Champions. Mourinho se enfrenta por primera vez al Real Madrid desde el 8 de agosto de 2017, durante la final de la Supercopa de Europa, cuando dirigía al Manchester United. Desde aquel partido, no ha vuelto a cruzarse con el club blanco en competencias oficiales de la UEFA. Este dato, añade un morbo especial a cualquier previa europea, ya que el portugués siempre ha manifestado un respeto absoluto ante la institución blanca.

El contexto del encuentro, no resta dramatismo a la narrativa. El Benfica pelea por su vida en la Champions y está obligado a ganar si quiere seguir con opciones de avanzar más allá de esta fase, mientras que el Real Madrid también necesita puntos para confirmar su posición y evitar depender de otros resultado. Mourinho ha dejado claro partido atrás que aunque la clasificación esté difícil para su equipo, el espera que sus jugadores rindan con responsabilidad y afronten el duelo con la mentalidad que él siempre les exige

Relación entre Mourinho y Arbeloa

El reencuentro con su exequipo está cargado de ironías del destino. No solo se enfrenta al club donde vivió algunos de sus mejores días como entrenador, sino que lo hace ante un banquillo dirigido por Álvaro Arbeloa uno de los jugadores más cercanos a Mourinho durante su etapa en el club. Arbeloa, quien actualmente entrena al Real Madrid tras la salida de Xabi Alonso, tuvo una gran relación con el portugués, que este lo consideraba como un jugador de confianza que entendía y ejecutaba a la perfección las ideas de su entrenador en el campo

La relación entre Mourinho y Arbeloa trasciende lo profesional. Cuando Arbeloa, decidió colgar las botas como futbolista, Mourinho le escribió una ´carta´ en la que hablaba desde el afecto y el respeto, describiéndolo no solo como un jugador ejemplar sino como un amigo y alguien que había dado absolutamente todo al club y al grupo. «Yo para Arbeloa sólo tengo palabras de agradecimiento. En mis 16 años de entrenador lo tengo, seguramente, en el podium de los jugadores mas importantes con los que he trabajado». Esa carta se recuerda hoy con especial relevancia, pues mientras Arbeloa guía al Real Madrid hacia una nueva identidad con su estilo y liderazgo, Mourinho se enfrenta no solo a su exequipo, sino a alguien que fue moldeado en parte por esa misma filosofía.

Xabi Alonso, junto a José Mourinho y Álvaro Arbeloa, en un entrenamiento del Real MadridDavid Aguilera

Este choque también resucita debates clásicos del madridismo ya que el legado de Mourinho sigue siendo objeto de análisis y discusión entre aficionados y expertos. Para algunos, fue un entrenador que revitalizó la ambición competitiva del club en un momento clave, imponiendo una mentalidad ganadora en una época de rivalidades extremadamente intensas, especialmente con el FC Barcelona. Para otros, su estilo y determinadas decisiones tácticas o de gestión del vestuario generaron divisiones internas que terminaron por limitar su legado a corto plazo. Esos recuerdos aparecen con fuerza en cada reencuentro mediático y en la previa de este tipo de duelos europeos.

Sea cual sea el resultado de este miércoles, la figura de Mourinho regresando a uno de los escenarios más emblemáticos para él frente al club que siempre ha asegurado llevar en su corazón añadirá otro capítulo a una historia que comenzó hace más de una década, y que todavía sigue escribiéndose en los grandes escenarios del fútbol europeo.