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Cristiano Ronaldo durante un partido de la Saudi Pro LeagueDPA vía Europa Press

Cristiano sigue los pasos de Benzema y se niega a jugar con su equipo por la nula gestión del Gobierno saudí

La tensión vuelve a sacudir el fútbol saudí con Cristiano Ronaldo como protagonista. El delantero portugués se ha negado a jugar el partido ante el Al Riyadh este lunes 2 de febrero, una decisión que no responde ni a motivos físicos ni deportivos, sino al profundo malestar del futbolista con la gestión institucional que rodea al club. La ausencia de refuerzos y la sensación de agravio comparativo con otros equipos han terminado por colmar la paciencia del capitán portugués.

Cristiano Ronaldo considera que el club está siendo perjudicado por la estructura de control que ejerce el gobierno saudí a través del fondo público que gestiona varias entidades del país. El malestar del delantero se centra especialmente en la falta de apoyo deportivo y en la escasa ambición mostrada en el mercado de fichajes, en contraste con otros clubes que si han recibido incorporaciones de peso. Esta situación ha provocado un clima de frustración en el vestuario y ha llevado al portugués a adoptar una postura firme como señal de protesta.

El gesto del exjugador del Real Madrid no es un hecho aislado dentro del fútbol saudí. En los últimos meses, Karim Benzema protagonizó un episodio muy similar en el Al Ittihad, cuando decidió no volver a jugar con su equipo tras mostrar públicamente su enfado con la gestión del club y el trato recibido. El club árabe prometió unas condiciones, en las que la oferta de renovación del iba ser con las mismas condiciones o incluso mejoradas, pero lo cierto es que la oferta incluía una importante rebaja salarial, por lo que el futbolista se ha sentido engañado.

Cristiano, de este modo, sigue los pasos de Benzema al utilizar su peso mediático y deportivo para denunciar lo que considera una mala gestión estructural. Ambos futbolistas, fichajes estrella del proyecto saudí, han pasado de ser la imagen del crecimiento de la liga a convertirse en un problema para el propio sistema que los atrajo, evidenciando que las tensiones internas no se limitan únicamente al terreno de juego.

Por ahora, ni el Al-Nassr ni las autoridades saudíes han ofrecido una respuesta oficial a la decisión del delantero portugués. La situación abre un nuevo frente de incertidumbre en una liga que aspira a consolidarse como referente internacional, pero que comienza a mostrar grietas en su modelo de gestión, incluso entre sus grandes estrellas.