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Thiago Pitarch, en un partido con las categorías inferiores del Real MadridReal Madrid

Los motivos por los que Arbeloa confía tanto en Thiago Pitarch

  • El técnico madridista protege su progresión en el Castilla tras frenar su salida al Benfica y convertirle en una pieza estratégica de ‘La Fábrica’

En un contexto en el que competir con los grandes presupuestos europeos obliga a afinar cada decisión estratégica, el valor de la cantera se ha convertido en un pilar esencial. Clubes como el Benfica han demostrado desde el Estadio da Luz que apostar por el talento joven no es solo una necesidad, sino una virtud competitiva. En ese escenario estuvo a punto de inscribirse Thiago Pitarch en 2023. Sin embargo, el destino del centrocampista cambió cuando el Real Madrid decidió intervenir.

En Valdebebas consideraban a Pitarch un talento estratégico para el futuro de ‘La Fábrica’. La ofensiva portuguesa aceleró los tiempos, pero el mensaje del club blanco fue contundente. El futbolista, formado en etapas iniciales en el Atlético, el Getafe y el Leganés, optó por vestir de blanco y continuar su crecimiento en casa.

Su evolución no ha sido lineal. Durante años, el jugador ha pasado por diversas posiciones como lateral, mediapunta o extremo. El punto de inflexión llegó al consolidarse como interior. Desde ahí, su lectura del juego, su despliegue físico y su intensidad defensiva comenzaron a marcar diferencias. Esa transformación no pasó desapercibida para Álvaro Arbeloa.

El técnico ha sido el gran valedor del hispano-marroquí nacido en Fuenlabrada en 2007. Primero lo impulsó del Juvenil B al Juvenil A y después no dudó en promocionarlo al Castilla. Para Arbeloa, Pitarch es un descubrimiento propio, un perfil que encaja en su idea de centrocampista moderno: comprometido sin balón y capaz de interpretar los ritmos del partido.

Esta temporada ha disputado 15 encuentros en Primera RFEF con el filial, superando los 1.100 minutos, con un gol y dos asistencias. Más allá de las cifras, lidera al equipo en presiones defensivas, reflejo de su implicación táctica. Precisamente por eso, Arbeloa ha decidido protegerle en momentos puntuales, priorizando su continuidad en el Castilla antes que una presencia testimonial en el primer equipo.

Da Luz, el estadio que pudo ser su casa, le ha recibido ya como integrante de la expedición blanca. Un círculo que se cierra y que refuerza la convicción de su entrenador: nadie confía más en Thiago Pitarch que Arbeloa, porque nadie ha seguido más de cerca cada paso de su crecimiento.