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Álvaro Arbeloa, entrenador del Real Madrid

Álvaro Arbeloa, entrenador del Real MadridAFP

El Real Madrid se reafirma en su apuesta por Arbeloa y no busca entrenador para la próxima temporada

Vinicius ha rubricado cinco goles y tres asistencias en los últimos cuatro partidos. Suma en total once dianas y once asistencias esta temporada. Hace un mes estas cifras parecían impensables para el brasileño y para el Real Madrid, con un Bernabéu que silbaba a Vinicius durante los noventa minutos y durante dos partidos. El número siete superó esa bronca del público y marcó un golazo frente al Rayo Vallecano. Antes había anotado otro gol ante el Mónaco en Chamartín y dio tres, señalándose el escudo y encarándose a la grada para decir a la afición en plena Champions que él es madridista.

Posteriormente firmó dos tantos frente a la Real Sociedad y finalmente rubricó el golazo que todos vimos en Lisboa. Vinicius es el mejor ejemplo de la remontada deportiva, efectiva, mental, física y psicológica del Real Madrid. Una superación general que tiene en Valverde y Camavinga otros dos espejos de esta reacción. Los tres precisamente son jugadores que no estaban contentos con Xabi Alonso. El brasileño no se llevaba nada bien con el guipuzcoano, que pidió su traspaso a principios de temporada. El uruguayo y el francés querían jugar en el centro del campo y Xabi no les daba lo que deseaban. Necesitaba a Valverde como defensa. Y colocaba a Camavinga en diversas posiciones cuando Eduardo quería ser interior izquierda. Llegó Arbeloa y el equipo cambió de golpe.

Lleva cuarenta días como responsable de la plantilla y todo es diametralmente distinto, simplemente mucho mejor. ¿Por qué? Por cosas fáciles de decir pero difíciles de ejecutar. Su trabajo en el diván fue magnífico y revolucionó todo el ambiente de Valdebebas. Hizo sencillamente todo lo contrario de lo que se había visto hasta ese momento. Mimó a Vinicius para que volviera a ser un número uno. Prometió a Valverde y a Camavinga que serían mediocampistas en cuanto pudiera, a la espera del alta competitiva de Trent, Rüdiger y Mendy.

Habló con todos sus hombres individualmente y les dejó claro que jugarían si se lo ganaban. La preparación física de Pintus haría el resto. Así ha sido. Arbeloa ha demostrado a los dirigentes que lo que necesitaban los futbolistas del Real Madrid era atención, mimo, cuidado personal. Porque son especiales, no son unos cualquiera. Hoy son líderes de la Liga española y van camino de los cuartos de final de la Champions. La culpa es de Arbeloa.

Álvaro Arbeloa, durante un entrenamiento del Real Madrid

Álvaro Arbeloa, durante un entrenamiento del Real MadridEFE

Toda la culpa es de Arbeloa y de Pintus, reflexionan en la cúpula de la casa. El trabajo del preparador físico italiano está claro y es muy importante para poner en forma a un grupo que no estaba en una puesta a punto perfecta. Pero el trabajo de campo del preparador salmantino es fundamental para que hayamos visto esta transformación total del Real Madrid. La dirección deportiva del club analiza una verdad indiscutible: ¿por qué rinden ahora a un buen nivel futbolistas que antes no ofrecían esas prestaciones?

El entrenador ha destacado sencillamente que el fútbol es un estado de ánimo y hay que saber tratar a unos jugadores que son muy importantes. El responsable de la plantilla sabe lo que es eso, porque él ha militado en el Real Madrid y ha tenido como compañeros a grandes figuras que lo han dado todo por el club al sentirse bien valorados por sus entrenadores.

El 4-4-2, el sistema de Álvaro

Las horas y horas que Arbeloa ha hablado con sus futbolistas han sido cruciales para conseguir esta revolución. El salmantino sabía que los líderes del grupo tenían que sentirse a gusto para rendir como pueden hacerlo, como ya han hecho antes, como ya han demostrado. Vinicius, Bellingham, Valverde, Camavinga, Mbappé y Courtois tienen que jugar bien para ganar títulos. Si uno de ellos no funciona o no está a gusto, será difícil.

En un segundo escalón, Rüdiger y Militao son esenciales. El alemán ya ha vuelto y ha impuesto su liderazgo en la defensa. El central brasileño reaparecerá en un mes y será clave para aspirar definitivamente a los títulos. El cambio protagonizado por Arbeloa presenta un sello particular que se adapta fielmente al Real Madrid: su 4-4-2 es el sistema idóneo para este equipo. Lo prometido es deuda y Valverde está jugando como interior derecha, Camavinga ejerce de interior izquierda, Tchouaméni se mantiene como eje y ese triple escudo protector permite que Güler brille sus anchas por delante y alimente de balones a las dos figuras del esquema, Vinicius y Mbappé, quien suma 38 dianas, 23 en Liga.

La explosión de Vinicius es la mejor obra de Arbeloa. Cuando Mbappé ha sido baja el brasileño ha cubierto bien su ausencia. La cúpula de la entidad y el entrenador saben muy bien que para aspirar a los grandes éxitos Vinicius tiene que estar contento. Es un futbolista sanguíneo, emocional y necesita sentirse querido y valorado. El técnico le dijo claramente que iba a ser titular indiscutible y que volvería a ser el número uno porque tenía toda su confianza para que juegue como quiera y como sabe, con la libertad que le llevó a ser el número uno hace dos años. Mbappé es muy inteligente y ha ayudado también en esa proyección de brasileño. No tiene celos, todo lo contrario, porque sabe que para triunfar deben estar los dos al máximo nivel, que en ambos casos son niveles estratosféricos.

Las cosas están bien hechas. Después se podrán ganar títulos o no, porque la plantilla tiene carencias que la cúpula del club conoce e intentará solventar en verano. Es Álvaro Arbeloa quien está haciendo bien las cosas tanto en el plano general como en el capítulo psicológico y el aspecto táctico. Cuando Bellingham sea alta dentro de un mes el entrenador tendrá un dilema, el bendito problema de tener que elegir. El inglés será titular paulatinamente y entrará en el puesto de Camavinga o de Güler según los casos. El turco es el creador de fútbol ofensivo y no hay que mover la ficha cuando las cosas funcionan.

Ya veremos lo que sucede cuando Bellingham se encuentre en condiciones. Arbeloa sabrá manejar la situación. Lo que es seguro es que se ha ganado la confianza de la cúpula del club. La situación es tan esperanzadora para el futuro que no se busca un técnico para la próxima temporada. Si no hay sobresaltos imprevistos Arbeloa continuará al frente del plantel.

La final de El Sadar

Arbeloa sabe que se juega la Liga en Pamplona y da la máxima importancia a este encuentro. Piensa que es un error pensar ya en la Champions y les ha dicho a sus hombres que hay que jugar en Pamplona como si fuera otra final. Los futbolistas lo saben. Toca meter la pierna y asumen que el rival la meterá siempre e irá a por todas. Es una de las salidas más complicadas de la Liga. El jefe del banquillo ha advertido al equipo que hay que sujetar el liderato por encima de todas las cosas. Es el lema: ganar por encima de todas las cosas.

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