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Vinicius Junior celebra uno de los goles marcados en el derbi ante el Atlético de MadridAFP

Florentino Pérez y Arbeloa hacen sentir a Vinicius que puede ganar el Balón de Oro

Hace solo noventa días, en diciembre, Vinicius Jr. no pensaba renovar con el Real Madrid y sus agentes planificaban aguantar hasta 2027 y que su estrella se marcharse libre para cazar una gran prima de fichaje. El brasileño no congeniaba con Xabi Alonso. Se llevaban mal. Hablemos más claro todavía: ni se hablaban. La pelea que tuvieron en el Mundial de Clubes cuando iba a ser suplente frente al PSG fue la espita que explotó una mala relación que se mantuvo hasta el final.

El estallido del jugador cuando fue sustituido por Xabi frente al Barcelona confirmó sus pensamientos: no renovaría y se iría, traspasado o libre, porque el club dejaba claro que nunca le dejaría irse gratis y en todo caso se produciría un traspaso. Hoy todo esto suena muy lejano, de otra época. La entrada de Álvaro Arbeloa en el ecuador de enero lo transformó todo. El nuevo entrenador hizo sencillamente todo lo contrario que el anterior: se ganó al futbolista. El salmantino confirmó en el vestuario lo que Florentino Pérez no había parado de hacer desde su dirección: demostrar la confianza en Vinicius en los malos momentos y apoyarle siempre para que sintiera que el club deseaba que renovara y que continuara.

Hoy, el brasileño siente ese apoyo del presidente y del técnico. La consecuencia es que está dispuesto a renovar por cinco temporadas. «Cómo hemos cambiado», canta Sole Giménez. El presidente ha sido una vez más el culpable de la continuidad de un gran futbolista del Real Madrid. Una virtud de Florentino Pérez es solventar las crisis y convencer al futbolista de turno de la bondad de seguir en el mejor equipo del mundo a pesar de los múltiples problemas de titularidad, de salario o de entrenador que puedan tener.

El dirigente madrileño siempre apoyó a Vinicius contra viento y marea. Mientras parte de la afición admitía como bueno un hipotético traspaso, el presidente siempre le dijo que contaba con él y quería que renovara. Mientras personas cercanas al madridismo oficial decían que había que traspasarle, Florentino Pérez se mantuvo en sus trece y siempre expuso a Vinicius que pretendía que continuara y que acabara su carrera aquí si así lo deseaba en un futuro que se observa lejano, pues hoy tiene 25 años.

Recuperar al mejor Vinicius

Arbeloa sabía muy bien lo que tenía que hacer en el plano deportivo y en el plano institucional. En la faceta de club conocía muy bien la pretensión del presidente de renovar a un activo muy importante de la entidad. Había que cambiar los pensamientos del jugador y que volviera a centrarse en el Real Madrid. A escala futbolística reveló lo tenía muy claro. Vinicius es titular indiscutible y debe de jugar y sentirse importante, no ser carne de sustitución en cada partido. Hace dos años demostró que era el mejor del mundo y esa calidad la atesora, no se pierde.

El objetivo del preparador ha sido desde el primer segundo recuperar de nuevo al mejor jugador del mundo. El mérito es que lo ha hecho. Es culpa de los dos, de Florentino Pérez y de Álvaro Arbeloa. Hoy, Vinicius desea renovar por los cinco años que el presidente le ofreció hace ya tiempo. Y ensalza a su entrenador porque le ha dado toda la confianza para volver a rendir al máximo y sentirse otra vez importante en el Real Madrid.

Vinicius Jr. celebra el gol de la victoria ante el Atlético de MadridAFP

Las cosas han cambiado mucho desde que Arbeloa ha tomado el mando del banquillo. Ya no se escucha el latiguillo de que Vinicius está por detrás de Mbappé. Ya no se dice que el brasileño se encuentra a la sombra del francés. Ya no se argumenta en los mentideros del madridismo que Vinicius tiene un rol secundario y debe dar pases de gol a Kylian. El técnico desea que los dos ofrezcan su máximo nivel y que se entiendan en el sistema de ataque para decidir los partidos del Real Madrid. Con Arbeloa, el carioca no está por debajo de Kylian Mbappé sino que los trata por igual y los dos son clave para ganar.

El cambio de rendimiento del número siete es total. Es una cuestión de sentirse valorado por el responsable de la plantilla. Es una cuestión de jugar a gusto. En seis partidos de Champions con Xabi Alonso marcó un gol y dio seis. En seis encuentros de Copa de Europa con Álvaro Arbeloa ha marcado cinco goles y ha dado tres. Pregúntese por qué. En Liga, la diferencia de prestaciones al jugar con uno u otro jefe es aún más destacable: en toda la primera vuelta con Xabi Alonso marcó cinco tantos y dio otros cinco. En solo ocho jornadas ligueras con Arbeloa ha firmado seis dianas. En total lleva 17 goles y 14 asistencias y se acerca a su plusmarca personal en el Real Madrid: 17 goles y 24 asistencias en una campaña.

El nivel de hace dos años

Lo más importante no son ya los números, que dicen bastante, sino la clase y el rendimiento del futbolista en el césped. Arbeloa ha conseguido que el brasileño se acerque al nivel de calidad que le llevó a rondar el Balón de Oro hace dos años. Lo fundamental es que el número siete, dorsal que llevaron Kopa, Raúl, Cristiano y Molowny, piensa ahora que puede aspirar de nuevo al Balón de Oro. La clave es que él se siente de nuevo en el punto álgido de su forma, en lo más alto de su carrera. Se lo debe a Florentino Pérez y a Álvaro Arbeloa. Y quiere renovar. Y desea seguir con los dos. Porque este es el punto culminante de toda esta situación: Vinicius pide que Arbeloa continúe como entrenador del Real Madrid la próxima temporada, pase lo que pase en la actual. Este apoyo dice mucho.