Donald Trump y, detrás, Pedro Sánchez.
Trump planea medidas de corto, medio y largo plazo contra España por la actitud de Sánchez
Le señalan como el culpable no solo de los problemas de Estados Unidos con las bases en España, sino también en Italia y en Reino Unido
La Administración Trump está planeando acciones de corto, medio y largo plazo contra España por la actitud de Pedro Sánchez, según ha podido saber El Debate de fuentes que están en contacto con el Gobierno americano.
Consideran hostil la postura del presidente español, acentuada recientemente con la negativa al uso de las bases de Rota y Morón de la Frontera para fines relacionados con la guerra de Irán, y sitúan a Sánchez como causante de las posteriores decisiones en esta línea de líderes europeos como Giorgia Meloni, la presidenta de Italia, y de Keir Starmer, primer ministro del Reino Unido.
Meloni, la política más cercana a Trump en Europa, denegó hace una semana a Estados Unidos el uso de una base en Sicilia, y Starmer se opuso inicialmente a que utilizaran la base de la isla Diego García, en el océano Índico.
El último choque de Sánchez con Trump al negarle el uso de las bases para Irán a principios de marzo es un paso más en una mala relación que viene de lejos. En este periódico ya contamos en noviembre de 2024 que la Administración Trump tenía enfilado al presidente español por diversos motivos: su apoyo a la causa palestina frente a Israel, y en concreto su soporte a Hamás y Hezbolá en el conflicto entre Israel e Irán; la cercanía de Sánchez con China y sus declaraciones a favor de que se relajen sus aranceles en la Unión Europea; el apoyo o connivencia del Gobierno español con regímenes de Iberomérica que consideran de izquierdas y antiamericanos.
Estas causas ya contribuían hace casi año y medio a que Estados Unidos, la primera potencia económica mundial, empezara a considerar a España como país enemigo, y poco a poco Sánchez ha ido ayudando a agrandar la distancia. Mientras tanto, China manifiesta su apoyo a Sánchez y a su No a la guerra, según expresó de manera clara el embajador de Pekín en Madrid, Yao Jing, a principios de marzo en un evento organizado por Gate Center, el think tank prochino creado por José Luis Rodríguez Zapatero.
Sánchez acerca teóricamente a España a China, con la que no tiene nada que ver, y la aleja de su relación de décadas con la primera potencia del mundo: Estados Unidos. Una de las grandes preguntas es qué pasará con las 10.000 empresas españolas que venden en Estados Unidos. Las patronales CEOE, Cepyme y ATA ya mostraron en marzo su profunda preocupación ante la posibilidad de que EE.UU. rompa sus relaciones comerciales con España.
Mientras tanto, la incertidumbre sigue con lo que puede ocurrir en la guerra de Irán. Analistas como Daniel Lacalle destacan en este vídeo la desinformación que provocan hechos como que el país lleve más de treinta días sin Internet, y por tanto los ciudadanos contrarios al régimen no puedan manifestarse, e incide en la gran diferencia entre las muertes que ha provocado el ataque de Israel y Estados Unidos (3.389 según la organización de derechos humanos HRANA, citada por la agencia Reuters) y las más de 36.000 personas asesinadas por el régimen de Irán desde que empezaron las protestas ciudadanas, hace dos meses. Afirma que Irán ha perdido el 90 % de su arsenal de misiles, que está reclutando a niños de 12 años, que su revolución ya murió hace tiempo, pero que morirá matando, y que encuestas como la Harvard-Harris Poll señalan que el 76 % de los estadounidenses piensa que Trump está ganando la guerra. Sánchez enarbola su No a la guerra para captar el voto de izquierda, pero de los asesinatos en Irán habla poco.