La presidenta de la Junta de Extremadura en funciones, María Guardiola, en una sesión del Consejo de Gobierno
A las puertas de la campaña andaluza
PP y Vox retoman una negociación frágil y a contrarreloj en Extremadura y Aragón
El plazo termina en apenas un mes. Los populares apremian a Vox para que se cierre un acuerdo «cuanto antes», y este defiende un «esfuerzo titánico» por su parte para alcanzarlo y lanza reproches a Génova
Antes de Semana Santa ambos partidos salieron de la reunión en Mérida destacando sintonía y una voluntad de alcanzar un acuerdo. Era la primera vez que se veía cerca la posibilidad de llegar a un pacto tras tres meses de parálisis. Ninguno quiso marcar plazos, pero parecía que podía ser inminente. Sin embargo, a la vuelta del parón vacacional tanto el Partido Popular como Vox han mostrado discreción al respecto, como quien no quiere dar por atado algo sobre lo que todavía queda que hablar, aunque como confirmaron en Bambú, esta semana se retoman las conversaciones. Tienen de plazo hasta el 4 de mayo si quieren evitar elecciones. Ambos ponen en el otro lado de la mesa la responsabilidad de que se desbloquee Extremadura. En un primer escenario, porque después vendrán Aragón, donde el tiempo también apremia (tienen como máximo hasta el 3 de mayo) y Castilla y León.
Desde Vox Extremadura insisten en que María Guardiola tiene que negociar «punto por punto, medida por medida, presupuesto por presupuesto» con ellos, como así expresó el diputado autonómico Juan José García, que atribuyó a la presidenta en funciones «la entera responsabilidad» de que hoy se esté en esta situación por no aprobar presupuestos y adelantar elecciones. No obstante, subrayó que su partido y el PP trabajan «codo con codo» para lograr el pacto. «Hay reuniones, hay flujos de información, hay voluntad de acuerdo», manifestó. Sin dar detalles al respecto.
Tampoco los dieron los populares. El portavoz del grupo en la Asamblea, José Ángel Sánchez Juliá, se limitó a trasladar que la negociación «se está llevando muy al detalle, de manera minuciosa» y que esperan que se pueda llegar a ese acuerdo «cuanto antes». También quiere que el Gobierno se conforme lo más pronto posible en Aragón el popular Jorge Azcón, que hace unos días abogó por llevar las negociaciones de forma discreta y dijo estar convencido de que se acelerarán «en las próximas semanas». «Lo importante es que haya un buen acuerdo que permita que la legislatura eche a andar lo antes posible», señaló ante la prensa.
Jorge Azcón y Alejandro Nolasco
Una urgencia que también trasladan desde Génova 13. Juan Bravo, el vicesecretario de Hacienda del PP, pidió que se forme un Gobierno cuanto antes para evitar entrar en «bloqueo», y que se empiece a elaborar presupuestos y a dar respuesta a los ciudadanos. «Nosotros estamos ahí y estamos convencidos de que en breve se conseguirá. Por nuestra parte, toda la predisposición y el trabajo», dijo, aludiendo a puntos que ha puesto su partido sobre la mesa y en los que hay coincidencia, como en la necesidad de bajar impuestos, de reducir trabas, de eliminar el gasto superfluo o de respetar las instituciones. Y emplazó a Vox a indicar «cuándo quiere que se conforme Gobierno».
Ya advirtió este fin de semana el propio Feijóo ante las cámaras de Servimedia que no se levantarán de la mesa de negociación hasta asegurar «estabilidad» en las tres regiones. Su planteamiento es un Gobierno liderado por el PP apoyado por Vox «con la intensidad que se considere oportuna».
Mientras, en la sede nacional de Vox, si bien destacan la predisposición de los barones del PP para el acuerdo y el diálogo, insisten en acusar a la cúpula del partido de poner «zancadillas» en las negociaciones, como entienden que son filtraciones e informaciones con cosas que no son ciertas, según Vox, impidiendo que haya un «clima de confianza». Defiende la formación de Abascal que ha hecho un «esfuerzo titánico» para llegar a los mejores acuerdos posibles a nivel regional y que por su parte no quedará; la responsabilidad es, a su juicio, del PP.
Pero la tensión en su relación con la dirección nacional de los populares no ha quedado ahí. En pleno arranque de los juicios por las mascarillas con Ábalos y Koldo en el banquillo y por la trama Kitchen que implica a la cúpula de Interior del Gobierno de Rajoy, equipararon ayer al PSOE y al PP no solo en varias políticas, sino también en la corrupción. «¿Así cómo podemos librarnos de Sánchez?», señaló José Antonio Fúster, portavoz nacional de Vox, que describió a estos partidos como «indistinguibles». Unas declaraciones que se suman a las acusaciones de la carta de Ignacio Garriga a los afiliados en la que el secretario general apuntaba al entorno de Feijóo como el origen del «brutal ataque» contra Vox de los últimos tiempos.
Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, el 10 de febrero de 2026 en el Congreso
Para Castilla y León por el momento no tienen tanta prisa, puesto que hasta el 14 de abril no se constituyen las Cortes, y Vox ya avisó ayer de que rechaza negociar puestos en la Mesa, como sí tuvo en la legislatura pasada, en una muestra de que, según recalcan, no están en los sillones, sino en cambiar las políticas. Y desde entonces tendrían un periodo de 15 días para una investidura, y tras dos intentos de votación si la primera fracasara, se abriría un plazo de dos meses, por lo que el margen podría extenderse hasta julio.
Andalucía, una cita crucial
Como telón de fondo de las negociaciones está la campaña en Andalucía para las elecciones del 17 de mayo. Una cita crucial: para el PP, porque se juega revalidar o perder su mayoría absoluta, y para Vox, porque medirá, entre otras cosas, cómo recibe su electorado el paso que dé en estas regiones. Santiago Abascal dará el pistoletazo de salida de la nueva campaña este mismo jueves, con un acto en Málaga con su candidato, Manuel Gavira.