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José Mourinho da indicaciones a sus jugadores en su primer entrenamiento como nuevo entrenador del Real Madrid

José Mourinho da indicaciones a sus jugadores en su primer entrenamiento como nuevo entrenador del Real MadridReal Madrid

Mourinho pone firmes a los jugadores y les traslada que el Real Madrid va a ir a ganar los cuatro títulos

El espíritu de combate que José Mourinho ha impuesto en Valdebebas es impresionante. El portugués inyecta una moral ganadora que se nota en los jugadores desde el primer entrenamiento, cuando falta un mes para estrenar la Liga y los grandes espadas internacionales inmersos en el Mundial comenzarán a llegar paulatinamente desde finales de julio hasta el 10 de agosto. A Mourinho siempre le llaman para solucionar situaciones complicadas y el Real Madrid ha vuelto a tocar el timbre de su puerta para que coloque de nuevo al conjunto blanco en el máximo nivel competitivo a escala nacional y europea.

Viene el entrenador 'especial' y todo se revoluciona. El futbolista sonríe porque ve a un jefe que lo quiere todo, exige mucho y eso es bueno porque aporta un aura positiva que gusta en el ambiente interno. El luso ha dejado ya su sello a los jugadores con una advertencia triunfal: vamos a por La Decimosexta, pero también a por la Liga, la Copa y la Supercopa de España. Aquí no se regala nada y luchamos por todos los títulos con la misma intensidad.

Al profesional le encanta un técnico así, que emana espíritu de éxito. Muchos jugadores, especialmente los jóvenes, necesitan que su entrenador les empuje a creer que son capaces de conquistar los títulos más importantes. Mourinho es un líder en ese sentido. Se gana al futbolista. Levanta la moral de cualquier hombre que no se encuentre bien. Reactiva al profesional que en ese momento no cree en sus posibilidades por haberse llevado golpes individuales o colectivos.

Mou recupera la fe del más hundido psicológicamente como si fuera un gurú de este deporte. Lo es. Ahora todos empiezan desde cero y lo que el luso quiere conseguir es que todos tengan el ego futbolístico muy alto para que crean que todo es posible y se lo crean de verdad.

Quiere la Champions sin obviar la Liga

El jefe del banquillo del Real Madrid revolucionó Valdebebas hace tres lustros cuando dijo que no entendía que se despreciara la Copa. Los grandes solían menospreciar el torneo copero y se centraban en la Copa de Europa y en la Liga. Llegó el portugués a la casa blanca y su victoria en la Copa ante el Barcelona en Mestalla, con el cabezazo de Cristiano, es inolvidable. Ahora regresa con el manual competitivo a tope: vamos a por todas (las copas). Y otorga mucha relevancia al campeonato de la regularidad.

El técnico de Setúbal se marchó del Real Madrid hace 13 años con la espina clavada de no haber conseguido la Champions. Mourinho es madridista, ama el Real Madrid y quiere entrar en el Olimpo del club con ese trofeo en su palmarés. Dicha esta verdad, concede una relevancia enorme a conquistar la Liga. Conoce la geopolítica ambiental de la entidad y tiene grabado que no se puede estar tres temporadas sin celebrar un campeonato liguero.

A renglón seguido, el planteamiento competitivo de la institución añade que triunfar en la Copa o en la Supercopa de España tiene mucha importancia porque se suele hacer frente a los grandes rivales. No es tanto lograr estos dos torneos como destacar frente a quien se vence. Mourinho quiere los cuatro. El portugués no regala ni una migaja. Hay que pelear al máximo por todos los títulos para que sea el Real Madrid quien suba a recogerlos. La epopeya de la marca Real Madrid se basa en el éxito y no se puede dejar pasar ninguno.

A Florentino Pérez le encanta Mourinho porque insufla una competencia interna y externa insuperables. Mitos eternos como Ancelotti, Zidane, Del Bosque y Miguel Muñoz, que han escrito las grandes glorias de esta empresa, que lo han ganado todo en esta casa, no inyectaban tanta competitividad. El luso está encima de cada jugador para explotar al máximo sus cualidades. Y quien no demuestre esa implicación máxima que él exige no jugará. Mou pide una concentración total para no dejar escapar ni un solo detalle en el campo.

Quiere que le escuchen, no que le oigan, y presiona para que el jugador asimile todo muy bien porque se lo va a exigir después en el césped. Hay una norma no escrita, una verdad, que el «treinador» demuestra desde el primer día: quien merezca jugar será titular, quien se gane el puesto jugará. Está claro que ahora mismo vislumbramos unos titulares fijos en el once por cuestión de su nombre y de sus fichajes, pero el luso es justo con sus pupilos y, si observa que alguien supera a los teóricos titulares, jugará. Por supuesto.

Cucurella, parte de la columna vertebral

El responsable de la plantilla ya ha dibujado su columna vertebral. Courtois apuntala los cimientos de su pasillo de seguridad. Cucurella se suma a Rüdiger en el liderazgo del eje defensivo, porque su importancia táctica es enorme al cubrir todo el flanco izquierdo. Valverde, Tchouaméni y Bellingham integran la línea de contención y de creación.

Y Mbappé es la referencia en ataque. Olise se subirá a esa columna vertebral si definitivamente ficha por el Real Madrid. Vinicius es la incógnita, porque no sabemos qué va a pasar con él. Mourinho desea solventar el futuro del brasileño cuanto antes y no le gusta mantener estas situaciones provisionales.

Marc Cucurella en el España - Arabia Saudí

Marc Cucurella en el España - Arabia SaudíAFP7 vía Europa Press

Quiere saber si Vinicius continuará o será traspasado. Porque, si no renueva, el Real Madrid intentará su transferencia para obtener un dinero y no permitir que se vaya gratis dentro de un año.

Las realidades coyunturales no le gustan al portugués, porque no aportan certeza. Quiere saber si Vinicius sigue en el barco o se baja. Olise, Rodri y Bastoni quieren subirse. No sabemos si habrá tantos camarotes para todos. Pero quieren.

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