José Mourinho busca un golpe de efecto en la Champions
Mourinho inyecta el objetivo Champions y zanja la derrota en Liga con un «los árbitros no saben ni sus reglas»
Tiene la espina clavada de las tres semifinales con el Real Madrid, revoluciona a la plantilla con el reto europeo y piensa en Trent o Brahim como doble pivote
El Real Madrid no se ceba en el arbitraje y se da un toque de atención: «No podemos ser tan ineficaces»
Se respira un aura de ilusión en Valdebebas. La derrota surrealista en La Cartuja no frena el sueño de los futbolistas del Real Madrid: ganar el torneo fetiche del club y con Mourinho. La Champions es la razón de vivir de la institución desde 1955. Sus cinco títulos consecutivos alimentaron a la leyenda y transformaron las características de la empresa. La consecución del primer título continental supuso que desde entonces el mayor objetivo de cada temporada sea la Copa de Europa. Tres cuartos de siglo después el reto máximo de la entidad es el mismo, la Liga de Campeones. Cambian los nombres y el formato, no el torneo.
La situación hipocondríaca que genera la Liga defendiendo a los árbitros sin investigación tras el BarçaGate y permitiendo las cuentas perennes en rojo del Barcelona no afectan a la fe que el Real Madrid siente en una competición, la Champions, que no tiene a sus colegiados señalados y sospechosos de una trama. La táctica de la Federación de tapar el BarçaGate de Negreira tampoco influye en la confianza de los futbolistas blancos cuando atacan la Copa de Europa. Las equivocaciones de los árbitros y el VAR tampoco afectan psicológicamente a la plantilla madridista en su ansia por adjudicarse la Champions. Han convivido con ello durante tres lustros en los que celebraron seis Copas de Europa.
Mourinho es un tipo listo. Sabe que los errores arbitrales no tapan que el Real Madrid perdió en Sevilla por fallar mil ocasiones. Pero es verdad que esa guerra arbitral que habitualmente perjudica al equipo del Bernabéu sí provoca desde hace demasiados años que la afición madridista solo piense en Europa y desprecie la Liga. Menosprecia la legalidad del campeonato desde que observa que la Liga Profesional, la Federación y el Comité Técnico de Árbitros tapan el BarçaGate. Los seguidores del conjunto madrileño desprecian también la veracidad de la competición liguera cuando comprueban que Javier Tebas adujo que el club catalán perdió 210 millones hace dos temporadas y otros 100 hace tres.
En la última campaña ha vuelto a perder otra millonada. Laporta maquilla la cifra para hacerla oficial en dos semanas. Y aquí no pasa nada. Tebas le permite fichar mientras aplica un látigo estricto al resto de clubes. El presidente de LaLiga debería mirarse al espejo. El club es que es la razón de vivir de la competición, el Real Madrid, no cree en ella.
Los árbitros no conocen el Reglamento
Expuesta la visión de calado que desencanta desde hace tiempo al madridismo cuando se habla de la competición española, Mourinho se pone en modo Champions, que es lo que le gusta a la afición blanca, y zanja la polémica del desastre del arbitraje sufrido en Sevilla con un análisis indiscutible: los árbitros y el VAR no saben ni el Reglamento. Tan penoso como cierto.
Analistas arbitrales que no son dudosos, precisamente porque han criticado en muchas ocasiones al Real Madrid en su batalla contra los colegiados, han explicado que el penalti fallado por Mbappé en Sevilla debió repetirse, porque Bartra estaba dentro del área y después evitó el segundo remate del francés. Hernández Hernández y su pareja del VAR, Iglesias Villanueva, decidieron que no se repetía. Se equivocaron una vez más en contra del Real Madrid. Y lo decimos porque el balance histórico de ambos con el conjunto madrileño es de órdago. En Valdebebas se les llaman Pili y Mili. Dicho esto, el Real Madrid sabe que perdió en La Cartuja porque Mbappé falló el penalti y desperdició otras dos ocasiones cantadas, mientras sus compañeros tampoco ofrecieron la calidad que se les presume. Dichas las verdades, Mourinho se pone modo Champions e inyecta adrenalina a su equipo para atacar la competición que aman.
José Mourinho busca un golpe de efecto en la Champions
El entrenador portugués tiene la espina clavada de las tres semifinales perdidas con el Real Madrid en la búsqueda del máximo objetivo de su vida: ganar la Champions con el club más laureado del mundo, que además es el equipo que ama. Y el primer rival del curso es el Inter, «su» Inter, con el que ganó la Copa de Europa en el Bernabéu tras eliminar al Barcelona en semifinales.
Aquel triunfo sobre el Barcelona de Messi le llevó precisamente al Real Madrid. Ahora, el Inter es el enemigo. El luso sufre las bajas de Bernardo Silva, Güler y Camavinga. Tiene problemas para confeccionar el doble pivote. Es su quebradero de cabeza.
Preocupado por las bajas
El responsable del plantel está «seriamente preocupado» ante el estreno europeo. La causa son estos tres descartes por sanción que le impiden formar el centro del campo deseado. A la ausencia obligada de Güler, Bernardo y Camavinga se suman las situaciones físicas de Thiago y Tchouaméni Los dos, Thiago Pitarch y Aurelien Tchouaméni, quieren forzar y entrar en la lista. Endrick también pretende estar en el banquillo.
La noticia es que los tres están a muerte con Mourinho para ayudar en la Champions. Es mérito del portugués escriba en este anhelo por sumarse a su causa. El entrenador analiza la situación táctica para cubrir el doble pivote y ensaya con Trent y con Brahim como compañeros de Valverde. Es posible que jueguen los dos, uno de medio centro y el otro como interior derecha en la línea de medias punta que rematan Bellingham y Vinicius. Mourinho presentará su quinta alineación inédita en cinco partidos oficiales. La diferencia es que el once de la Copa de Europa será una novedad forzada.
Las otras cuatro formaciones anteriores se definieron por una rotación decretada por el técnico. El once de Champions presenta un reparto de esfuerzos no pretendido. Mourinho echa de menos a Bernardo y Güler para llevar el timón. Trent quiere que el jefe no les eche de menos. Es el primer candidato a coger la batuta, dada su clase en el toque de balón, que le permite repartir el juego con exactitud inglesa. Brahim es una segunda posibilidad en el pivote. El marroquí inyecta mayor nervio y fuerza. Detrás, Huijsen sacará la pelota jugada como un tercer director de orquesta.
Mourinho sabe que al futbolista del Real Madrid no le afecta la Liga para triunfar en la Champions. Al revés, si las cosas fallan en el campeonato doméstico el equipo se engrandece en Europa. Mourinho les ha dicho lo que ya saben: aquí no hay premeditación arbitral. Que se centren en jugar. Les ha advertido con rotundidad que para vencer hay que acertar las ocasiones y no fallar tantas, como sucedió en Sevilla. Hace mucho tiempo que el Real Madrid no desaprovechaba tantas oportunidades en un partido. Y los veteranos del lugar saben que las Champions, en plural, se conquistan acertando las ocasiones en el momento justo. En defensa el entrenador ha trabajado la concentración y la disciplina en los marcajes. No pueden tener errores, porque una vigilancia pérdida por dos metros cuesta un gol, como hizo el Betis. Vuelve la Champions al Bernabéu y Mourinho al frente. Lo que quiere el madridismo.