Los jugadores del Real Madrid se lamentan por la expulsión a Dean Huijsen
El Real Madrid hace autocrítica deportiva más allá del perjuicio arbitral
El portugués fue fichado para cambiar al Real Madrid y, árbitros aparte, las dos derrotas exigen movimientos en el equipo
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El Real Madrid hace autocrítica. El perjuicio arbitral sufrido en el derbi, que se agrava con la lesión de Valverde y el penalti de Pubill escondido por la televisión con derechos, no evita que el Real Madrid haya realizado un análisis duro de su rendimiento en este primer compás de la Liga. El estudio, pormenorizado, es crudo. Eso es lo mejor del club blanco, su investigación interna es realista, no hay paños calientes, porque para evolucionar hay que valorar la verdad y no taparla.
El resultado del análisis es claro: Mourinho debe tomar decisiones importantes en la alineación y tiene que mejorar el rendimiento de Huijsen, Konaté, Cucurella, Tchouaméni y Vinicius. Existe un punto de partida que el entrenador lusitano mantiene siempre presente en su cabeza: me ficharon para cambiar el Real Madrid y tengo que cambiarlo. El responsable del equipo ha dado inicialmente la confianza a un grupo de jugadores muy conocidos y algunos han fallado, mientras otros no han alcanzado las prestaciones esperadas.
Si los resultados funcionan, el técnico puede sostener un once tipo con el fin de cocer a fuego lento la conjunción de su sistema con esos hombres. Pero si hay derrotas, ya no puede permanecer quieto. Hay que tomar medidas con los hombres que no han aportado rendimiento y debe dejar paso a los teóricos suplentes que merecen ser titulares. Es el caso de Diomande y Bernardo, en primer lugar, y de Espí y Brahim como segundas cartas de recambio. Los cuatro llaman a la puerta del protagonismo, especialmente el joven marfileño y el veterano portugués.
El delantero costamarfileño ya ha asaltado el once. Ha sido titular en dos ocasiones y ha sido el mejor jugador del Real Madrid incluso en el derbi, sustituyendo a un Vinicius negado. Regatea y regatea, es siempre vertical, encara con valentía, crea ocasiones. A los 19 años se está ganando la titularidad. A su vera, Bernardo debe asaltar también el once. Al Real Madrid le falta fútbol y el mediocampista luso debe entrar por Tchouaméni o Valverde. En paralelo, tanto Espí como Brahim se han labrado el mérito de recibir más minutos. Mourinho lo sabe.
Primer capítulo: Vinicius no está
El análisis del estado de la nación blanca es rotundo, objetivo, clarividente. El primer capítulo de autocrítica subraya que Vinicius no ha funcionado y la continuidad decidida por su jefe, con el objetivo de hacerle recuperar la confianza y la forma física, se agota si los resultados no llegan. Diomande ha tomado su testigo y ha sido el mejor hombre del Real Madrid en los últimos encuentros.
Vinicius, por supuesto, continuará jugando en el conjunto blanco cuando vuelva de la gira con Brasil, porque necesita coger la forma con ritmo de competición, pero su crédito se gasta. Y la diáspora con Brasil no ayuda. El punto de inflexión será el clásico, que se disputará a finales de octubre. Si el brasileño no progresa en este mes, Diomande le comerá toda la tostada. Ya le ha comido media.
El segundo punto de autocrítica severa señala que al Real Madrid le falta fútbol. El dúo formado por Valverde y Tchouaméni significa un magnífico muro de contención, pero no fabrica juego. En la estrategia ofensiva ese dueto no aporta. Bernardo disputó el último cuarto del derbi y creó más fútbol que todo el mundo en el resto del encuentro. El experto centrocampista debe tomar el timón. Mourinho le fichó para eso y ahí debe jugar. Güler está jugando más arriba, en el triunvirato de medias puntas, por la derecha, pero Diomande le discute ese puesto. El turco es muy joven y aún paga esa bisoñez. Dos entradas duras de Baena acabaron con Arda ante el Atlético. Eso no puede sucederle.
Arda Güler, en el Atlético de Madrid - Real Madrid
El tercer apartado es uno de los más decepcionantes en el estudio interno de la dirección deportiva, porque toca un punto álgido de Mourinho: el Real Madrid no tiene agresividad. La agresividad es uno de los mantras innegociables del entrenador luso. Siempre la exige. Pues el Real Madrid no la tiene. La constatación la tuvimos cuando el equipo blanco se quedó con diez y no demostró orgullo ni rabia para dar la cara. Solo Bellingham, Rüdiger y Diomande sacaron su carácter. El resto de jugadores de Mourinho se amilanó, empequeñecidos, mirando cómo la afición del Atlético cantaba olé sin reaccionar.
En el madridismo sentó mal precisamente que Mourinho tuviera que quitar a Bellingham, porque era el único que estaba dándolo todo y su fragor podía costarle una tarjeta roja. El inglés se calentó ante las provocaciones constantes del 'Cuti' Romero y quien podía irse a la calle era Jude. El gladiador británico, Rüdiger y Diomande pelearon en todo momento. El resto de compañeros no demostró la personalidad que exige el entrenador. Mbappé no apareció. Ni Vinicius, que dejó vendido a Cucurella.
La dirección deportiva del club espera cambios. La cúpula del Real Madrid siempre prima los resultados por encima de todo y el mensaje es que el entrenador haga lo que crea conveniente con tal de ganar. Cuando hay derrotas y cuando el equipo se encuentra a seis puntos del liderato (árbitros aparte), la filosofía del club es que el técnico siente a quien quiera y saque a quien quiera, porque si hay derrotas no hay figuras. Las estrellas se apagan si se pierde.
El mensaje que mandan los seguidores es el deseo de ver a Diomande, a Bernardo y a Espí para cambiar este Real Madrid. Un cambio Real. Y Vinicius es el primer señalado. Así de crudo. La cúpula de la entidad lo sabe. Y Mourinho también. Hay que decir una gran verdad: Mourinho meditó hasta horas antes del derbi si conceder ya la titularidad a Diomande y sentar a Vinicius. El Real Madrid se jugaba mucho y Mourinho también. El entrenador tiene claro que debe tomar las riendas y aplicar medidas importantes para sacar rendimiento al equipo y tiene que cambiar todo lo que sea menester.
El brasileño se mantuvo finalmente como titular en el Metropolitano, pero en cuanto Huijsen fue expulsado se produjo el relevo en favor del chaval de Costa de Marfil, que se convirtió en el mejor del equipo blanco. En octubre vienen curvas. Algunos futbolistas se quedarán en la cuneta y serán superados en ellas por otros que presionan para jugar. Mourinho ha venido para revolucionar al Real Madrid y tiene que hacerlo. Debe sentar a quien quiera y tomar medidas drásticas sin miedo a nada ni a nadie. Para eso le ficharon.