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Gianluca Prestianni se tapa la boca en el momento del episodio racista contra ViniciusAFP

El Real Madrid se queda con todo lo positivo de Lisboa pese al ruido mediático por el escándalo de racismo

  • Los hombres de Álvaro Arbeloa cuajaron un magnífico partido que terminó empañándose con todo lo sucedido entre Vinicius y Prestianni


Resulta complicado hablar de fútbol después de que el Benfica - Real Madrid de la ida de los play-offs de acceso a octavos de final de la Champions tuviese como gran noticia los presuntos insultos racistas a Vinicius. «Mono, me ha dicho mono», le comentó el brasileño a François Letexier, árbitro del encuentro, para denunciar un ataque de Prestianni que nunca se podrá saber si ocurrió porque se tapó la boca con la camiseta.

Pese a ello, el partido que cuajó el Real Madrid en el estadio Da Luz merece reconocimiento. Álvaro Arbeloa tomó nota de todo lo que hizo mal el equipo hace tres semanas en la fase de liga de la Champions en ese mismo escenario y sus pupilos no solo no cayeron en esos errores sino que superaron por completo a un Benfica al que le toca dar gracias de perder solo 0-1 porque pudo marcharse goleado.

Durante 60 minutos, hasta que pasó el enganchón entre Vinicius y Prestianni que activó el protocolo antirracista y detuvo el partido durante 10 minutos, el Real Madrid funcionó a la perfección, como si de un reloj suizo se tratase. Arbeloa acertó en su planteamiento de ir a por el Benfica y no esperar a la presión asfixiante como hizo en la anterior ocasión. Tchouaméni y Camavinga ganaron la batalla en el mediocampo y la pareja Huijsen-Rüdiger fue una muralla impenetrable para 'Las Águilas'.

Esto permitió a los jugadores con magia, como Vinicius, Mbappé y Güler, tener libertad en la creación. Los tres fueron una auténtica pesadilla para la zaga lisboeta y solo la inspiración de Trubin, que quiso volver a ser el héroe, evitó la goleada. Tuvo que ser una genialidad de Vinicius la que moviera un marcador que no sufrió más cambios. Se quedó 0-1 mientras llovían objetos y se vivían minutos de máxima tensión, pero que no pueden hacer al Real Madrid centrarse en eso, pues cuajó una actuación notable.

Arbeloa da con la tecla

No decimos que el choque fue sobresaliente porque al Real Madrid le faltó contundencia en ataque, algo que puede pagar caro en el futuro. Aun así, lo más importante fue que Arbeloa logró responder en su primera gran prueba y lo hizo consiguiendo que el equipo funcionara en todos los aspectos. Sólido atrás, con una sala de máquinas engrasada y un ataque que, con Vinicius y Mbappé a buen nivel, es el mejor de Europa o, al menos, uno de los más potentes.

Por ello se puede afirmar que el técnico salmantino ha dado con la tecla y ha encontrado su once tipo. Rüdiger sigue siendo el mariscal de la zaga y Huijsen si gana confianza es el compañero perfecto. Trent cuajó su mejor noche de blanco y Carreras va de nuevo sintiéndose como a principios de temporada.

Vinicius Junior celebra el 0-1 ante el BenficaAFP

Aun así, la clave está en el entramado que ha montado en el mediocampo con Camavinga, Valverde y Tchouaméni. Es un trío que ha dado estabilidad al juego del equipo blanco y habrá que ver cómo lo resuelve Arbeloa cuando se recupere Bellingham porque la mejoría del Madrid también se explica con el hecho de tener sanos a casi todos. Más variantes y, sobre todo, menos carga de minutos para una plantilla que lleva años jugando dos partidos por semana.

Sacada con nota esta prueba, el Real Madrid debe ahora confirmar que está en el mejor momento de la temporada. Osasuna, en El Sadar, será otro examen complicado y después la vuelta contra el Benfica. El fútbol no para, aunque las caras en Valdebebas son distintas. Líderes en Liga y a un solo paso de llegar a octavos de Champions. Qué lejos se veía esto justo antes del partido ante el Levante.