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El Madrid se metió en octavos y es súper apasionante. Es el único equipo de los clasificados que ofrece una sensación sin par: tras siete meses de competición, agosto-febrero, y dos entrenadores, su presidente, el técnico en nómina, los fisios, Porlan Chendo, su pueblo, los antis, los árbitros incluso acuden todos a su vera esperando verle comportarse por fin como un equipo.

Tampoco hubo suerte esta vez. Y ganó. Lo cual es lo dicho, apasionante. Arte todos juntos tiene poca, a ratos. ¿Seguirá avanzando en Europa así? ¿Se está gestando lo nunca visto en la historia del deporte mundial? Sí, ya sé que lo de Di Stéfano y cía fue único, y las 6 Copas en 11 años también, pero ‘esto’, avanzar así la verdad es que rompería todos los moldes.

Y óiganme, no se lo digo en broma. Si es capaz de recuperar a varios de los ausentes y que alcancen una mínima velocidad de crucero, va a tener el Madrid parecidas posibilidades de ganar la Chamipons que los demás. No digo más que ese o aquel, digo parecidas.

Sí, sí. Les puede sonar raro pues, además, lo normal es que el viernes le toque el City. Menuda broma de torneo este que siempre juegan los mismos. Tchouaméni parece (no me insulten) Casemiro y Mauro Silva. Valverde, el mejor no se qué derecho del momento y Vinicius, un monstruo. De Courtois no hablo, me da la risa. Son cuatro. Faltan siete.

Si fuera capaz de hacerse con dos defensas serios, o sea sanos lo primero, y Bellingham, M’Bappé y Rodrygo volvieran en un estado presentable, habrá partido con cualquiera. Ha superado el Madrid la eliminatoria trampa de siempre, la del mes de febrero, la que abre la puerta para que todo fluya o te manda a casa.

Es obvio que ahora, ni desde que empezó el baile, no está entre los favoritos y me atrevo a añadir, ni falta que le hace. Necesita salud, sobre todo eso. Salud. Si tuviera la suerte de encontrarla, ojito. Europa lo sabe. Europa no se reirá nunca del Madrid.