El '10' encabezó la reacción viguesa hasta el empate a tres final
Aspas baja del cielo a un Barça de dos caras
El delantero celeste lideró la remontada de su equipo ante un conjunto azulgrana que se marchó con una ventaja de tres goles al descanso
El Celta de Vigo confirma que Xavi Hernández tiene deberes que hacer en este Barcelona. El equipo celeste igualó en el minuto 96 un partido que los azulgranas habían dominado en juego y en el marcador en la primera parte. Iago Aspas, por partida doble, y Nolito otorgaron a Balaídos el empate, que dejó estériles los goles de Busquets, Memhphis y Ansu Fati que, además, se retiró lesionado antes del descanso.
El Barcelona creía tener resuelto el choque al descanso con un despertar progresivo que se materializó en una renta de tres goles. No obstante, la baja del hispanoguineano descorchó una catarata de lesiones y la reacción del Celta. En el último minuto, sobre la bocina, el paladín celtiña, Iago Aspas, firmó las tablas finales en el último partido de Sergi Barjuan en el banquillo del Barcelona.
Un punto de épica y fe
Nolito celebra el segundo gol, que dio alas a su equipo para soñar con la remontada
Los culés sonreían con el cero a tres en el marcador, pero el Celta se encargó de ir disipando la mueca visitante a los diez minutos de la reanudación. Primero, con un gol anulado a Thiago Galhardo por fuera de juego y, después, recortando distancias por medio de Iago Aspas. El «Príncipe de las Bateas» aprovechó un mal rechace de Ter Stegen a disparo de Javi Galán para recortar distancias.
En los segundos 45 minutos, el animal herido era el Barcelona y Nolito asestó otra dentellada en el minuto 73. El ‘9’ se adelantó a Lenglet para rematar en plancha un centro de Cervi. Busquets, que metió el segundo del Barça, generó el segundo del Celta con una pérdida de balón en la génesis de la jugada. La única respuesta del Barcelona ante el despertar vengativo celeste la ofreció De Jong, que se encontró con el larguero.
Las alegrías culés de la primera mitad tornaron en desgracias desde la lesión de Ansu. Corría el minuto 43 cuando la joven estrella azulgrana dejó de hacerlo. El delantero se frenó cuando buscaba el balón y se tendió en el césped tras tocarse la parte posterior del muslo izquierdo.
Sobre el césped de Balaídos, el Celta recuperaba poco a poco su orgullo y sus opciones de remontar. Pudo hacerlo con un penalti que Hernández Hernández no pitó en el minuto 63 y tras un control desafortunado de Nolito con la mano. El exdelantero del Sevilla recibió un balón franco de Kevin Vázquez y marcó el segundo. Sin embargo, la comodidad del remate se debía a que el envío había pasado por su brazo.
Poco antes, Óscar Mingueza había derribado por detrás a Thiago Galhardo dentro del área, tras una buena jugada de Nolito y Denis Suárez. El técnico del Celta, Eduardo Coudet, vio la amarilla por protestar airadamente la ausencia de pena máxima.
El parte de lesiones se incrementaba tras el descanso con las molestias de Éric García, que dejó su sitio a Ronald Araújo. En lugar de Ansu, el aun técnico culé dio entrada a Alejandro Balde. El equipo local tampoco salía bien parado, ya que perdió a su capitán, Hugo Mallo, para la segunda mitad. No obstante, el Barcelona ganó también en eso a los celestes. Nico González fue el siguiente en abandonar el campo con molestias.
Ansu lideró al Barça
El Barcelona jugó al son de Ansu Fati y se desconectó sin él
Las primeras ocasiones aparecieron de los jugadores estrella de ambos equipos en un «duelo de príncipes». El local dio al Barça más que un susto en el primer minuto y medio de partido y la perla azulgrana consumó la amenaza tres minutos después.
Nolito encontró a Iago Aspas entre el despiste de la zaga azulgrana tras un saque de banda, pero su remate al palo corto fue demasiado ajustado. Tres minutos después, fue Jordi Alba el que localizó a Ansu Fati, que se internó en el área, recortó de tacón ante Hugo Mallo, y puso el primero en el marcador en el cinco de encuentro.
El gol espoleó a los culés y desubicó a los celestes hasta que llegó el segundo en una combinación de los astros hasta ahora inédita en el sistema del equipo catalán. Nico González, desbordando por la banda y asistiendo y Sergio Busquets culminando con el segundo tanto con un disparo desde fuera del área en el minuto 18. El capitán, que no se suele prodigar en esas lides encontró el fondo de la portería local con el interior, despertando la sonrisa de Sergi Barjuan en la banda.
Sus todavía jugadores le dieron motivos pues el premio de los goles continuaba reforzándoles sobre el césped. Ansu Fati casi consigue el doblete, otra vez desde la izquierda, después de combinar con Memphis Depay. Además, el equipo estaba en la sintonía de concentración y exigencia física que planteó el Celta, en ocasiones, demasiado. Nico González soltó el brazo, de forma fortuita, contra la cara de Renato Tapia en un forcejeo que acabó sin consecuencias.
Las tarjetas de Hernández Hernández no aparecieron hasta el minuto 28 y Éric García fue el primero en pasar por caja. El central del Barça pisó por detrás el pie de Iago Aspas, vio la cartulina amarilla y regaló al de Moaña un disparo de falta que se marcharía desviado. Sin embargo, el '10' celeste disponía en el balón parado de otro registro con el que sorprender a propios y extraños. En el siguiente córner que sacó, Aidoo se quedó a centímetros de encontrar la prolongación.
Si despuntaba el hombre clave del Celta, esta vez todo un equipo estaba para responder. Los de Sergi Barjuan construyeron una de las jugadas made in Barça que hacía tiempo que no se veían en un campo de fútbol. Todo al primer toque entre Busquets y De Jong hasta que Nico cambió el ritmo con un regate con el que superó a dos jugadores del Celta y encontró a Jordi Alba. El lateral divisó la frente solitaria de Depay en el área y el neerlandés cumplió, poniendo el tercero en el minuto 34.
La banda izquierda volvía a ser el vergel del ataque del Barcelona, por la que también se decidió a aparecer Frenkie de Jong. El holandés tomó el relevo de Jordi Alba para ingresar en el área y buscar a un Ansu Fati que, esta vez, remató fuera. En esa jugada, el joven atacante tuvo que salir para ser atendido por un pisotón en la mano, pero reingresó con un vendaje.
El Celta de comienzo del partido parecía asumir la peor versión del Barcelona de los últimos partidos: centros inofensivos que no encontraban a Galhardo y tiros inocentes que no inquietaban a Ter Stegen.
La alegría duró hasta el minuto 43 cuando una carrera de Ansu Fati se convirtió en trote y el trote en caída al césped. La perla se llevó la mano a la parte posterior del muslo izquierdo y confirmó que se había vuelto a romper tras un año lejos del fútbol. La recuperación de la joven estrella, así como de Éric García y Nico González, se convierte en una de las muchas tareas que va a tener que acometer Xavi Hernández más pronto que tarde.