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Lamine Yamal y Kylian Mbappé, durante un clásico de esta temporadaEuropa Press

Real Madrid: ocho marcajes individuales para ganar el clásico

El Real Madrid sabe que necesita una victoria importante para cambiar los vientos de la temporada. Si los blancos ganan el clásico y se colocan a un punto del FC Barcelona, piensan que el campeonato será suyo porque habrán dado un segundo golpe letal al máximo rival y no podrá aguantar el final liguero. Ese es el gran objetivo de Ancelotti. El italiano perdió los dos primeros duelos con el Barcelona tras caer constantemente en el fuera de juego organizado por Flick.

En la Copa comprobó dónde están los puntos débiles azulgranas. Los pupilos del entrenador alemán saben atacar, pero defienden muy mal. Los hombres de 'Carletto' demostraron que el Barcelona sufre cuando le presionan arriba, le atacan y no le dejan sacar el balón jugado. Esta será la estrategia madridista.

El cuerpo técnico del Real Madrid dirige toda esta semana los ensayos tácticos para hacer bien un sistema que es muy sacrificado. Carlo ha dialogado con sus futbolistas todos estos días y sabe que la presión alta no se puede ejercitar noventa minutos, pero sí se puede hacer continuamente a lo largo del partido, especialmente en el primer cuarto de hora de cada mitad y en el final del primer tiempo, para repetirla si es necesario en el último tramo del partido.

La clave del éxito del adelantamiento de las líneas que plantea el allenatore es que sus cuatro centrocampistas y sus cuatro defensas realicen marcajes personales y estén siempre pendientes del rival que les toca. Mbappé y Vinicius estarán más liberados de esa labor. Los otros ocho jugadores de campo se encargarán de su par en el césped y rendirán cuentas de ese duelo individual. Pero hay un punto fundamental en este criterio: Ancelotti pretende que sean los barcelonistas los que deban encargarse de sus pupilos, porque piensa atacar mordiendo arriba para no dejar sacar el balón en corto al enemigo.

El Barcelona no sabe defender

Hay una matriz cierta en esta estrategia: el Barcelona no funciona cuando no puede tocar el balón desde atrás. Hay otro punto de partida real: los azulgranas no saben destruir, les cuesta defender. Carlo y Davide Ancelotti fueron valientes en la final de Copa y apostaron al ataque para comprobar que los barcelonistas no soportaban tener que defender, porque no saben. Los blancos les marcaron dos goles en un santiamén y remontaron el marcador. El Real Madrid tuvo la Copa ganada a falta de seis minutos para el final.

Los profesionales del fútbol saben que la Copa cambió el guion. Los noventa minutos reglamentarios acabaron en empate a dos goles. Ese resultado se mantuvo incluso durante otros 24 minutos de la prórroga. Tenía que haber un vencedor y ganó el Barcelona en el minuto 115 del encuentro. Pero ya no hubo ni goleada ni paseo militar.

Los jugadores del Real Madrid en la final de Copa del ReyEuropa Press

Este clásico de Liga es ya otra historia y el Barcelona lo sabe. Lo que va a hacer el Real Madrid es explotar la tensión azulgrana tras la debacle europea. Desde La Masía han engordado durante meses hablando de comerse al Real Madrid y restregando el triplete y al final todo se ha ido al garete, una rima que molesta en Can Barça.

La táctica madridista es psicológica y física. Sabe que el Barcelona ha entrado en dudas porque siente el peligro de perder también la Liga unos días después del batacazo de la Champions. Y eso afecta mentalmente. Ancelotti quiere provocar ese destrozo dentro de unas horas en Montjuic.

Ganar la batalla del centro del campo

El cambio de sistema del entrenador italiano ha sido un paso adelante del Real Madrid. Un 4-4-2 que es además el esquema que más le gustó históricamente a Carlo Ancelotti. Por eso muchos no entienden, dentro del madridismo, que no lo aplicara antes. Los cuatro centrocampistas, apoyados por los dos laterales, generan un conjunto mucho más equilibrado, que roba más el balón y que disputa el mando del partido al rival. Se antoja una estrategia necesaria en los grandes partidos como el clásico. El campeón de Liga vigente jugará en Montjuic con la prioridad de pelear el control del encuentro al Barcelona.

El Real Madrid prepara el duelo con el tiempo que no ha tenido a lo largo del año. Ancelotti ya sabe que Ferran será el delantero centro y que Balde arriesgará para ser lateral izquierdo. El defensa está al setenta por ciento y los doctores le dicen que no juegue, pero quiere arriesgar porque el partido es decisivo. Valverde será un gran enemigo para Balde y le hará forzar mucho la máquina. El Real Madrid impondrá un duro ritmo físico para hacer sufrir al Barcelona, que también viene desgastado de una semifinal europea muy ruda.

Son datos que subrayan que la presentación del partido es muy distinta para ambos equipos. El ambiente ha cambiado totalmente. Ahora, entre comillas, el Real Madrid tiene mucho menos que perder que el Barcelona, porque ya todos le daban por derrotado para el título liguero. Son los locales los que ahora tienen mucho más que perder, porque el aura de los últimos meses, provocado por los medios barcelonistas, daban por seguro el éxito en la Champions, en la Liga y en todo. Ya no hay Copa de Europa. Si ahora también se pierde la Liga, la crisis será absoluta. El conjunto blanco viaja a Barcelona a provocar una crisis total.