Los jugadores del Real Madrid en un entrenamiento
La Liga sigue igual para el Real Madrid: enfrentado a Tebas, sin pretemporada y pendiente del arbitraje
La decisión de LaLiga de impedirle retrasar la primera jornada abrió la guerra desde antes de empezar; Xabi Alonso compite sin pretemporada
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La vida sigue igual. La canción de Julio Iglesias desgrana toda una verdad cartesiana que podemos trasladar perfectamente y sin mover una coma a LaLiga. Comienza un nuevo campeonato español y el Real Madrid siente que es diferente para él. Javier Tebas, presidente de la patronal y el club que más veces la ha ganado mantienen una guerra de los cien años que se extiende a todos los ámbitos que rodean a la industria del balompié.
La guerra se reduce al antagonismo de dos posiciones filosóficamente opuestas: la patronal quiere manejar y aprovechar toda la comercialización de los derechos que produce el Real Madrid, que son los más importantes del mundo, y el equipo blanco desea tener la potestad de sus derechos comerciales y televisivos y que nadie los maneje ni los controle. A esto se circunscribe toda la gran guerra. Nada más ni nada menos. Hay cientos de millones de euros detrás. Recordemos como ejemplo que LaLiga intentó otorgar al Real Madrid más de 200 millones de euros con el contrato de CVC por la cesión del once por ciento de sus derechos televisivos durante medio siglo. La entidad se negó y denunció ese contrato.
Es solo el antepenúltimo ejemplo de una guerra sin fin. Este enfrentamiento provoca que cada controversia se convierta en otro capítulo de confrontación. La falta de pretemporada para preparar el curso que ha soportado el conjunto de Xabi Alonso ha sido otra batalla desagradable. Para mayor inri, la intención de la patronal de convertir la visita del Barcelona a Villarreal en un partido neutral en Miami, con la mayoría de las gradas apoyando a los azulgrana, ha suscitado la dura crítica del Real Madrid y de profesionales de diversos equipos, por considerar que se corrompe la competición.
Y el broche, la cuarta pata del banco cojo, es el arbitraje. Este estamento, dependiente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), ha vuelto a las andadas beneficiando el Barcelona y dejando bajo sospecha una reforma que los hechos han negado en el comienzo de la nueva campaña.
José Luis Munuera Montero (c) conversa con el entrenador del Mallorca, Jagoba Arrasate en el partido ante el Barcelona
Hablemos primero de esa guerra sin cuartel que hace que el club que más fama da a LaLiga, el Real Madrid, el que mejor 'vende' el producto, el que vende el fútbol español por sí solo, sea criticado constantemente por el presidente de la patronal. Cualquier cosa que haga el Real Madrid produce la reacción del dirigente aragonés. El último ataque ha sido decir que la entidad madridista inscribe a Mastantuono como futbolista del filial aunque juegue con el primer equipo. En el club no entienden la razón de sacar punta de este asunto, porque es legal.
Todos los equipos pueden inscribir en el filial a varios futbolistas, aunque después jueguen en el primer plantel, hasta que cumplan 23 años. El Real Madrid subraya que ha sido Mastantuono quien ha pedido llevar el número 30, porque es el dorsal que portaba en River. Si es inscrito en la primera plantilla deberá portar el 25. Y quiere llevar el 30 aunque haya una plaza libre en la primera plantilla. Y le paga la misma empresa, el Real Madrid. La casa blanca no entiende sacar punta a un lápiz sin punta. O al revés, lo comprende demasiado bien.
Tener más pretemporada
El ejemplo más fehaciente de este enfrentamiento eterno se ha producido con la falta de pretemporada que ha sufrido el Real Madrid, que ataca este martes su primera jornada liguera tras catorce días de entrenamientos. La institución madridista solicitó a LaLiga no disputar ahora esta primera jornada y jugarla en octubre, porque el plantel no ha sumado las tres semanas mínimas de preparación que se estiman coherentes. El Mundial de Clubes y unas cortas vacaciones de 24 días disfrutadas por los pupilos de Alonso no dejaron tiempo para llevar a cabo una pretemporada normal y mínimamente aceptable. Osasuna estaba de acuerdo en trasladar el duelo a octubre. LaLiga se negó. Eso es lo que menos se entiende, cuando las dos entidades estaban de acuerdo.
Incluso podía haberse llegado a un pacto intermedio si hubiera buenas relaciones. El Real Madrid debuta hoy, 19 de agosto, y podría hacerlo, por ejemplo, el jueves por la noche, un día antes del comienzo de la segunda jornada. No son siete días, pero son dos fechas más de entrenamientos. La patronal no ha querido buscar otras soluciones porque el antagonismo es total.
La vida sigue igual en el fútbol español y LaLiga sigue igual porque si se dan ustedes cuenta todas las decisiones que se toman son en contra del Real Madrid y a favor del Barcelona. La patronal no permite a los blancos tener una semana más de pretemporada aunque los capitanes del Real Madrid y del Atlético acordaron con el sindicato de futbolistas que se concediera esa semana más de asueto si ambos equipos madrileños llegaban a las semifinales en el Mundial de Clubes. Desgraciadamente el Atlético no llegó. Sí lo hizo el Real Madrid. Y LaLiga no ha dado concesiones.
Javier Tebas, presidente de LaLiga y Rafael Louzán, presidente de la RFEF
La diferencia de trato es que la patronal sí le quiere dar concesiones al Barcelona. Y no hablamos ahora mismo de las palancas ficticias y los fichajes que jugaban sin estar pagados. La idea de organizar el partido Villarreal - Barcelona en Miami corrompe la igualdad de la competición. Es así de claro y así de evidente. Lo ha manifestado el Real Madrid con una carta denunciando está corrupción ante todas las entidades futbolísticas europeas y españolas.
También lo han declarado multitud de profesionales de muchos equipos. Porque hay un punto esencial e indiscutible: el equipo azulgrana será beneficiado al afrontar en campo neutral y con unas gradas llenas de seguidores barcelonistas un encuentro que debe jugar en Villarreal y con el público a favor del conjunto amarillo. La realidad es incontestable. ¿Por qué no se decide por ejemplo que el Barcelona juegue los partidos de casa en Miami? LaLiga toma una decisión que, casualidades de la vida, beneficia al club dirigido por Laporta. El Real Madrid ha denunciado esta iniciativa ante FIFA, UEFA y Consejo Superior de Deportes español.
El arbitraje no cambia
El antagonismo con LaLiga se sabe que es una hoja perenne en el árbol del fútbol. También lo es el desacuerdo del Real Madrid con el arbitraje y su trama de funcionamiento y meritajes, hundido bajo sospecha tras los pagos del Barcelona a Enríquez Negreira durante dos décadas. El club madrileño se presentó como acusación particular en esta causa y espera que haya el castigo correspondiente. El quid de la cuestión es que la mayoría de los colegiados que han dirigido en Primera división en las últimas décadas son de la era de Enríquez Negreira.
La RFEF eligió un nuevo presidente, Rafael Louzán, y el gallego quiso realizar una reforma arbitral. Se topó con una trama insondable que posee mucho poder en la Federación y en las Territoriales. El Comité Técnico de Árbitros (CTA) es un poder en sí mismo. Es muy difícil imponerse a los colegiados en cualquier estamento del fútbol español, porque sus votos pueden decantar triunfos. En la Asamblea del Fútbol español sus votos son fundamentales.
Louzán ha conseguido cesar a Medina Cantalejo al frente de los árbitros y a Clos Gómez al frente del VAR. No podían perpetuarse en el poder después de perder ante la Justicia ordinaria una demanda del Real Madrid que demostraba que el VAR manipuló imágenes para perjudicar al Real Madrid y concretamente a Vinicius, que fue expulsado injustamente en Mestalla.
Pero el dilema es que los jueces de los partidos siguen siendo los mismos, salvo los que han cumplido la edad reglamentaria. Y la primera jornada de Liga ha vuelto a las andadas. Munuera Montero, un trencilla que siempre estuvo en 'la lista' de señalados, ayudó ostensiblemente al Barcelona en Mallorca. Un gol que no debió concederse, dos expulsiones para el rival y Raphinha salvándose de la tarjeta roja. Demasiado.
El remate de este arbitraje español que se consolida bajo sospecha es que Francisco Soto, el nuevo jefe de los colegiados, ha dicho que se quiere devolver autonomía al árbitro de campo y se piensa reducir la importancia del VAR. Una postura que el Real Madrid no comprende, porque la utilización del VAR es clave en el fútbol para dilucidar muchas jugadas.