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Vinicius Junior, durante un partido amistoso del Real Madrid

Vinicius Junior, durante un partido amistoso del Real MadridEFE

Vinicius se entrega al máximo ante Xabi Alonso para volver a ser único

Vinicius vive una etapa diferente en el Real Madrid. En verdad, Xabi Alonso protagoniza el nacimiento de otra forma de entender el fútbol en la casa blanca. Y para el brasileño es una revolución porque se juega tanto sin balón como con balón. El cambio es más sencillo para hombres como Camavinga, Tchouaméni, Valverde, Fran García y Carreras, acostumbrados a morder a los rivales con el fin de recuperar cuanto antes la pelota. Vinicius es un extremo a la antigua usanza y está acostumbrado a crear, a regatear, a superar al contrario con su finta y su amplia zancada. No estaba en su cabeza presionar constantemente nada más perder el esférico para volver a tenerlo.

El Real Madrid de Alonso exige que lo hagan todos los jugadores, empezando por los delanteros, y tiene todo el apoyo de la dirección deportiva para aplicar las fórmulas modernas del fútbol. Vinicius lo sabe y lo da todo frente la atenta mirada del entrenador. Se entrega ante Xabi para demostrarle que puede jugar en este nuevo sistema. Se esfuerza al máximo porque quiere volver a ser determinante en el Real Madrid y que Xabi lo vea en directo.

El brasileño está en la mitad de su carrera, 25 años, y desea recuperar el liderazgo. Ahora es más difícil ser líder en el conjunto blanco porque Mbappé se ha ganado también esa condición. Vinicius lo tiene asumido. Y también tiene claro que le queda mucha carrera por delante y conseguir muchas más cosas.

Lo único que le importa es volver a ser

Volver, volver, volver. La canción define perfectamente las sensaciones del brasileño. Está totalmente concentrado en recuperar el tiempo perdido, en recuperar su esencia, en demostrarla de nuevo en el césped. Fue el mejor futbolista del mundo hace un año y desea ascender de nuevo a ese púlpito. Lo único que le importa es resetearse y ofrecer otra vez su fútbol letal, su regate, su velocidad, sus goles y sus pases de la muerte. Quiere que el Bernabéu se rinda de nuevo ante sus botas aunque comparta los aplausos con Mbappé.

La diatriba que vive el suramericano es medir bien su desgaste. Es lógico pensar que cada vez que presiona para robar el balón pierde chispa para crear posteriormente jugadas de gol. Su velocidad significa un esfuerzo total en ataque. Defender es un sacrificio extraordinario sobre sus condiciones explosivas. Lo debe hacer y está concienciado. Dembélé lo ejecuta muy bien en el PSG.

Kylian Mbappe y Vinicius Junior, las estrellas del Real Madrid

Kylian Mbappe y Vinicius Junior, las estrellas del Real MadridEFE

Vini Jr. quiere obtener otra vez los grandes títulos, conseguir también los galardones personales y mejorar mucho sus cifras en el Real Madrid. En siete temporadas ha disputado 322 partidos, ha marcado 106 goles y ha dado nada menos que 83. Pretende alcanzar los 130 tantos en su octava campaña en el club e igualar al inolvidable Míchel en el duodécimo puesto histórico de los artilleros de la casa. Hoy es decimoséptimo en esa clasificación eterna, empatado con Bale.

El reto personal del número siete es superar su plusmarca de 24 dianas en una temporada, firmados hace dos años. En el último cuatrienio ha conseguido 22, 23, 24 y de nuevo 22 goles. Suponen 91 de sus 106 dianas totales. En el último curso debería haber mejorado su marca anual, pero su rendimiento descendió ostensiblemente desde enero.

En su primer trienio en la entidad se estaba forjando como delantero importante del Real Madrid y solo marcó 15 goles en tres años, dedicado especialmente a generar grandes jugadas de gol que remataban otros. Fueron tiempos en los que sus rivales y su prensa subvencionada se reían de Vinicius. Después llegó la explosión, la conquista de dos Champions, sus goles en ambas Copas de Europa y el respeto. En los últimos ocho meses volvió a sufrir falta de respeto en las críticas. Quiere volver a contestar en el campo. Y a aportar bastantes más goles al equipo.

Piensa que debería llevar muchos más en esa clasificación general que lidera Cristiano con 451. Anhela entrar en el Top Ten intemporal de rematadores de la institución. Butragueño, con 171, ocupa esa décima posición histórica. Pirri, presidente de honor, es el noveno en la tabla, con 172. Gento, 182, es el octavo. Y el undécimo es Amancio, con 155. Vinicius lleva 106 y tiene en la cabeza doblegar a todos ellos. Si es que renueva por el Real Madrid.

La renovación, cosa de club y agentes

Todos estos sueños y estas cifras pueden hacerse realidad si Vinicius amplía un contrato que ahora mismo se acaba dentro de dos años. La renovación es un litigio pendiente y candente que el jugador desea dejar en manos de sus apoderados para centrarse en lo único importante que es volver a ser fundamental para el Real Madrid. Por supuesto que el brasileño estará pendiente de cómo marchan las conversaciones, pero tiene decidido que ahora lo que importa es su rendimiento en el equipo. El propio club también está ojo avizor para ver cómo responde el delantero en la competición tras una mala campaña.

Ambas partes continúan manteniendo reuniones con el reto de acercar posturas. Vinicius pide 25 millones anuales netos. La entidad no le dará ese dinero. La empresa quiere que el tira y afloja esté solventado en unos meses. Su objetivo es saber en enero si Vinicius renueva o no, para actuar en consecuencia. Si el brasileño extiende su contrato, lo hará por un lustro, hasta los treinta años. Si no lo rubrica, el Real Madrid le pondrá en el mercado la próxima temporada. Vinicius tiene en su objetivo jugar muy bien con Alonso y argumentar así sus peticiones.

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