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Iñaki Williams, en una imagen de archivo

Williams, que en 2021 declaró por videoconferencia, denunció ante el juez que se sintió «humillado»AFP7 vía Europa Press

Cinco años después del incidente

Un año de cárcel a un aficionado del Espanyol por gritos racistas a Iñaki Williams

La Fiscalía solicitaba en un inicio una condena de dos años de prisión, una multa de 5.400 euros y la prohibición de acceder a estadios durante un lustro

La Audiencia de Barcelona ha condenado a un año de prisión, a una multa de 1.080 euros y a la prohibición de acceder a estadios de fútbol durante dos años al aficionado del Espanyol que profirió insultos racistas contra Iñaki Williams en un partido de Liga —disputado el 25 de enero de 2020 entre el Espanyol y el Athletic—.

El seguidor blanquiazul, investigado por un delito de odio de carácter racista, admitió lo ocurrido y, gracias a un pacto con la acusación, se evitó la vista oral prevista para este miércoles. A su vez, en 2021, Iñaki Williams declaró por videoconferencia y relató ante el juez que los insultos racistas que escuchó desde la grada, al abandonar el campo, le hicieron sentirse «humillado».

Durante la segunda mitad del encuentro, cuando Iñaki Williams fue reemplazado, se escucharon desde un sector de la grada gritos que imitaban sonidos de simio, mientras el jugador se dirigía al banquillo.

La Fiscalía ordenó entonces a los Mossos d’Esquadra abrir una investigación, en la que se revisaron las grabaciones de seguridad y se recabó la colaboración del Espanyol, que facilitó datos de los abonados de las localidades desde donde partieron los insultos. Las pesquisas permitieron señalar a tres aficionados presuntamente implicados, entre ellos, un menor de edad.

La pena impuesta ha sido menor

La Fiscalía solicitaba en un inicio una condena de dos años de prisión, una multa de 5.400 euros y la prohibición de acceder a estadios durante un lustro. Sin embargo, la pena impuesta ha sido menor, después de que el acusado admitiera lo ocurrido en una comparecencia.

LaLiga, que llevó el caso ante la sección de delitos de odio y discriminación de la Fiscalía Provincial de Barcelona, se había sumado a la petición de condena formulada por el Ministerio Público.

El caso pone de relieve la intolerancia que aún persiste en el fútbol y la importancia de actuar con firmeza ante conductas de carácter racista. Además, refuerza la labor de las autoridades y de los clubes en la prevención y sanción de este tipo de comportamientos, enviando un mensaje claro sobre la necesidad de respeto y convivencia dentro y fuera de los estadios.

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