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Florentino Pérez y Joan LaportaEFE

No hay comida entre Real Madrid y Barcelona, no hay nada que compartir

No hay hipocresía ni paños calientes. No hay artificios de comportamiento. Al pan, pan y al vino, vino. Real Madrid y Barcelona no mantendrán una comida oficial como Dios manda antes del partido. Y no por cuestión de la hora del encuentro, como algunos han querido justificar, pasadas las cuatro, sino porque no hay nada que compartir con 'el enemigo'. En todo caso podrían compartir acusaciones y reproches, con el Barçagate y Negreira como conversación principal y la Superliga, Ceferin, la Asociación de Clubes de Fútbol Europeos y el ridículo de Miami como capítulos posteriores. Demasiadas heridas para sentarse con mesa y mantel.

La hora del clásico no es la justificación, porque el Real Madrid ha mantenido comidas desde la una de la tarde, en casa y a domicilio, en diversas ocasiones y con diferentes equipos. No. El quid de la cuestión es que no se puede compartir una extensa comida cuando el antagonismo es total en todos los frentes abiertos del fútbol español y europeo. Y para hablar de esas cosas, si es que fuera menester, es mejor hacerlo en privado y no en una reunión grupal con mantel y vino en la mesa.

No, hoy, Real Madrid y Barcelona vivirán un protocolario «encuentro de directivas» antes del partido, de pie, en el antepalco, de una hora de duración. Comenzará a las tres de la tarde y habrá la gastronomía acorde para ese momento. Será un acto de salutación con algunas conversaciones que pueden tocar los litigios que les separan, pero está claro que si desean profundizar en los conflictos que les enemistan deberán hacerlo más adelante y en secreto, no antes de un partido y en el antepalco.

El volantazo de Laporta

Joan Laporta ya adujo hace unas semanas que le dijo «a quien se lo tenía que decir» que se acercaba a Ceferin, a la UEFA y a la Asociación de Clubes de Fútbol Europeos, la EFC, otrora la ECA, para acabar con la guerra del fútbol continental surgida a partir de la idea de la Superliga. En ese mismo contexto, si Laporta y Florentino Pérez quieren hablar en profundidad de todos los asuntos que les distancian, lo harán privadamente, no en el Bernabéu una hora antes del duelo deportivo entre sus dos equipos.

El encuentro de directivas en el antepalco reunirá a una docena de personas de ambas entidades. Por parte del Barcelona estarán Joan Laporta, Rafael Yuste, Elena Fort, Ferran Olivé y Xavi Puig. El Real Madrid les recibirá con Florentino Pérez al frente, además de José Martínez Sánchez Pirri (presidente de honor), José Ángel Sánchez (director general) y los vicepresidentes Eduardo Fernández de Blas, Pedro López Jiménez y Enrique Sánchez.

Florentino Pérez y Joan LaportaEFE

El antagonismo es total desde hace tiempo. Desde que el Real Madrid vio que con el Barcelona de Laporta no iría a ninguna parte. Lo primero que no gustó a la afición madridista es que Florentino Pérez ayudó a Laporta con diversos contactos al más alto nivel para atacar la crisis económica que sufre el Barcelona, verdad reconocida desde el club azulgrana y desde el barcelonismo, y la respuesta del presidente catalán fue hablar de los robos arbitrales del Real Madrid. Todo ello, cuando Laporta ha sido el mayor valedor de Negreira durante los veinte años oficiales de pagos del Barcelona al vicepresidente de los árbitros españoles. Laporta cuadruplicó el sueldo a Enríquez Negreira.

El Barçagate y Negreira fue, es, un litigio que ha crecido periódicamente con hechos, manifestaciones y datos. El Real Madrid se presentó como acusación particular por sentirse perjudicado, mientras el resto de clubes permanece callado, y esta búsqueda de la verdad del caso por parte de la institución madridista consolidó las diferencias entre ambas entidades.

La derrota de Tebas y Laporta

El distanciamirnto y el antagonismo se confirmó públicamente cuando Laporta explicó que abría puentes con Aleksander Ceferin, la UEFA y la Asociación de Clubes de Fútbol Europeos, presidida por Al-Khelaifi, para cambiar la política «de confrontación por la del diálogo,», en el deseo de introducir las ideas de la Superliga en la Champions y volver al redil oficialista de UEFA. Sus reuniones con ambos, Ceferin y Al-Khelaifi, fueron una demostración del alejamiento con Florentino Pérez.

Laporta acudió a la cumbre de la Asociación de Clubes de Fútbol Europeos en Roma como última foto de este volantazo de posiciones. Hay argumentos muy sencillos en este 'donde dije digo, digo Diego'. La inacción de la UEFA, admitida hasta por la prensa barcelonesa, al no atacar el caso Negreira, y la benevolencia de Ceferin al ser condescendiente con el 'fair play' financiero azulgrana en los últimos años, se encuadran en este cambio de dirección de Laporta, quien ha constatado que el dinero de la Superliga no llega y hay que buscarlo por otro lado.

El enfrentamiento entre Barcelona y Real Madrid se ha extendido a todos los conflictos del fútbol. Son el sol y la luna. La última guerra ha sido el caso del partido Villarreal -Barcelona del próximo 21 de diciembre. Florentino Pérez ha derrotado a Javier Tebas y a Joan Laporta con un golpe de mano. El fracaso del presidente de la Liga ha sido monumental.

Javier Tebas y Joan LaportaEFE

La denuncia deportiva de «adulteración de la competición», liderada por el Real Madrid, fue corroborada por dirigentes, entrenadores y futbolistas de todos los equipos. Los jugadores protagonizaron un plante de quince segundos en cada partido de la pasada jornada y Tebas lo quiso esconder cambiando burdamente la dirección de las cámaras de televisión en cada retransmisión.

Todos subrayaban que era una adulteración de la competición que el Barcelona 'visitara' al Villareal en Miami, con todo el público a su favor, en vez de hacerlo en La Cerámica con todos los seguidores amarillos en la grada. Significaba disputar 'en casa' un encuentro que debe afrontar a domicilio. Tebas expresó que el partido se disputaría en Miami «sí o sí». Y Florentino Pérez acabó con el litigio en cuanto pidió al CSD, en nombre del Gobierno, que tomara una decisión: que se mojara el Gobierno.

La advertencia siguiente fue que la demanda de adulteración podía acabar en los tribunales de Justicia. Ahí se acabó Miami. La empresa organizadora del partido en Miami vio que los problemas eran enormes y desistió. Derrota de Tebas y de Laporta. Ustedes se preguntarán por qué pierde el presidente del Barcelona. Porque había un dinero que la entidad azulgrana no cobrará. En este ecosistema de confrontación continua se ven las caras hoy las directivas de Real Madrid y Barcelona. De pie. No está el horno para bollos, ni la mesa para paños calientes.