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Jude Bellingham, en un partido con el Real Madrid la pasada temporada

Jude Bellingham, en un partido con el Real Madrid la pasada temporadaEuropa Press

Mourinho redefine el lugar de Bellingham en el once para exprimir su capacidad goleadora

Siete goles en ocho partidos de la Copa del Mundo y líder de Inglaterra junto a Harry Kane. Ocho goles en cuarenta partidos con el Real Madrid durante la última temporada, con un promedio de un tanto cada cinco jornadas. Quince goles con el Real Madrid en 58 encuentros en su segunda campaña madridista, con una media de un gol cada cuatro encuentros. Y 23 tantos en 42 partidos en su primer año en el Bernabéu, con un promedio de más de un gol cada dos jornadas y campeón de Europa y de la Liga.

Este es el Jude Bellingham que quiere Mourinho. El Bellingham que desea el entrenador que propugna el mantra del rendimiento máximo. El Jude de la primera temporada en España, que ejerció de Benzema. El Bellingham de la selección inglesa, que compite en goles con Kane. Mourinho se ha impuesto diversos retos en su ansiado regreso a casa, como E.T., y uno de los objetivos imprescindibles es que Jude vuelva a firmar 23 goles. Desde Valdebebas se expone un argumento cartesiano en esta meta: «Los puede marcar, porque ya lo ha hecho, pues al tajo».

Incontestable. Indiscutible. Mourinho le impone y se impone esa marca. No porque tenga que lograrlo sí o sí. No. No es esa la cuestión. La clave es que está cualificado para hacerlo. Al final puede lograr 22 o 18, pero el quid de la cuestión es que no es un futbolista de ocho goles en una temporada. Es muchísimo mejor. Está forjado para las más altas metas. El listón que se marca al británico no es una obligación numeraria. No es una cuestión de cifras, por muy importante que sea anotar 23 dianas. Es una cuestión de rendimiento.

Lo que dicta esta comparación contable de Jude en el Real Madrid y en la selección inglesa es que el dorsal número cinco ha alcanzado sus mejores prestaciones jugando de media punta por detrás del delantero centro. Diez metros por detrás de Kane. Ahora jugará diez metros detrás de Mbappé, para enlazar jugadas con el francés. Y triangulaciones con Vinicius y con Diomandé. Mourinho hará que Jude dirija desde el eje, desde el centro, con los tres puntas delante, el ataque del Real Madrid. Combinará con los tres para romper las murallas rivales.

Bellingham, el timón ejecutivo

Bellingham llevará la responsabilidad del cuarteto del arte. De la cuadrilla del arte. Desde la posición que Mourinho le concederá, el mediocampista con alma de nueve vislumbrará técnicamente el despliegue del ataque de oro: Diomande, Mbappé y Vinicius. El inglés será la pieza principal para enlazar con ese tridente. El cuarto jinete de la creatividad. En la aplicación del sistema defensivo, cuando haya que recuperar la pelota, los dos extremos, el africano y el brasileño, tendrán que bajar a tapar sus flancos y estarán a la altura de Bellingham, que siempre se exprime en el trabajo de cortar el contragolpe enemigo.

El británico es el primer parapeto destructivo del Real Madrid, el primer freno para los rivales. Mourinho lo sabe. Se enfrentó al Real Madrid con el Benfica en tres ocasiones y ha visto muchos partidos de los blancos. Por supuesto, quiere que Jude ejecute esa misión sin balon, una labor defensiva muy eficaz que el portugués conoce. Pero la prioridad estratégica será que juegue adelantado, cerca de Mbappé, para aprovechar su potencia en las internadas en el área, sus paredes y su disparo. Tiene gol. Mucho gol. Pues habrá que explotar esa veta. El luso es práctico en sus decisiones, que son mayestáticas, nunca coyunturales: «Si tiene gol y le gusta marcarlos, habrá que situarle bien para que marque goles» dicen en el cuartel general. La visión de la vida puede ser muy sencilla y Mourinho no la complica.

Jude Bellingham, en un partido de la pasada campaña

Jude Bellingham, en un partido de la pasada campañaEuropa Press

La visión experimentada del entrenador del Real Madrid es lacónica, cierta, práctica, real. Mbappé ha conseguido 44 y 42 tantos en el Real Madrid y ha sido dos veces Pichichi de nuestra Liga en dos participaciones. Vinicius ha anotado 24 tantos hace dos años, 23 en otra campaña y ha repetido 22 en tres temporadas. Bellingham rubricó 23 en su estreno. Eso quiere decir que son capaces de hacer todo esto. Entre los tres pueden sumar noventa dianas en un curso. Pues que lo repitan. En secreto, Mourinho espera que a sus órdenes y con su sistema de fútbol vertical y directo los tres puedan superar su rendimiento. El portugués es práctico en sus tácticas. Busca ganar. Los goles. Es enemigo del centrocuentismo. Junto a los tres tenores, Diomande comienza de cero su carrera para abrir su casillero en el Real Madrid y debe sumarse a esa competitividad.

El técnico luso espera mucho de Bellingham porque sabe que está cualificado para alcanzar un nivel superior y quiere aprovechar toda esa calidad del inglés con el fin de hacer un Real Madrid mucho mejor, que para eso le han fichado por segunda vez. A Mourinho le gusta el coraje mental de Jude. Es de los suyos. No se arredra ante la adversidad, al revés, reacciona y planta cara para revertir la situación. Dirige la reacción. El luso conoce bien al inglés. El dorsal cinco tiene potencia, zancada, arrancada, remate, combinación, resistencia, agresividad y sobre todo posee liderazgo, carácter y personalidad para saber echarse el equipo a la espalda y levantar la fe y la confianza de todos sus compañeros.

Es un líder y eso hace falta en el conjunto blanco desde que se fueron Modric, Kroos, Nacho y Lucas Vázquez. Mourinho desea que Bellingham sea ese jefe que levante la voz y ponga firmes a todos cuando vea problemas y decaimiento. Será el líder para levantar la moral en las situaciones límite. Y de paso, que solucione partidos con una veintena de goles. Porque es capaz de hacerlo.

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