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Protestas de la afición del Rayo Vallecano contra Raúl Martín Presa

Protestas de la afición del Rayo Vallecano contra Raúl Martín PresaEFE

La guerra del Rayo contra Presa: un milagro deportivo «matando el alma» de Vallecas

A simple vista puede ser complicado entender las razones de la afición del Rayo Vallecano para cargar tan duramente contra el presidente del club. Raúl Martín Presa se hizo cargo del equipo de la franja en 2011, cuando era un club arruinado en Segunda División. Ahora, 15 años después, el Rayo Vallecano atraviesa el mejor momento deportivo en su historia al ser subcampeón de la Conference League 2026 y al mantenerse en Primera División con relativa comodidad año tras año.

De ahí que si únicamente nos fijamos en donde estaba el Rayo antes de la llegada de Martín Presa y donde está ahora puede resultar complicado entender tanta crispación. Sin embargo, pese a que en lo deportivo las cosas vayan «razonablemente bien», como cuentan algunos socios, el gran problema está en que «ha matado el alma» de lo que es el Rayo y es Vallecas, algo que no le perdona la afición.

Lo primero que debe saber el lector es que Presa compró el 98,6 % de las acciones del club a la familia Ruiz-Mateos (entonces dueños de Nueva Rumasa) en el año 2011. Lo hizo por un valor simbólico de 961,66 euros, aunque el pago por las acciones fue mínimo, el verdadero costo de la operación fue financiero: Presa tuvo que asumir la deuda total del club, que en ese momento ascendía a unos 40 millones de euros, estando el Rayo al borde del concurso de acreedores.

Martín Presa, que por aquel entonces era un joven empresario madrileño, ya era abonado del club vallecano desde hacía una década y fue el único candidato de la subasta que se comprometió a aportar capital propio inmediato para abonar las nóminas atrasadas de los futbolistas. Tras hacerse con el control del club cumplió lo prometido y estabilizó al primer equipo hasta el punto de devolverlo a Primera División y conseguir que dejara de ser un 'equipo ascensor'.

La guerra en Vallecas

Decimos que estabilizó al primer equipo porque el resto de secciones y también las instalaciones quedaron totalmente abandonadas. El nulo mantenimiento de las instalaciones provocó el reciente desastre de la pérdida de la concesión (ya recuperada) del Estadio de Vallecas por deficiencias de seguridad y salubridad. La cantera y las categorías inferiores entrenan a menudo en condiciones precarias y muchas veces tienen que hacerlo en campos municipales.

El Rayo Femenino, que llegó a ser un equipo pionero y campeón en España antes de la llegada de Presa, sufrió recortes drásticos y un abandono institucional que lo llevó a perder categorías y todo su prestigio. Y es que hoy por hoy ni hay cantera ni hay equipo femenino. Todo se centra en el primer equipo, aunque este también entrena en unas pésimas condiciones e incluso ha tenido que hacerlo en muchas ocasiones en el estadio de Vallecas al no estar en condiciones la Ciudad Deportiva. «No son condiciones para un equipo de Primera», han reconocido varios jugadores en público.

Y es que el Rayo Vallecano, que como empresa y equipo de fútbol sí está estabilizado y mucho mejor que en 2011, está en su peor como institución y en su patrimonio. La «falta de mantenimiento crónico» del estadio y de todas sus instalaciones demuestra que las oficinas, los accesos y los baños se han dejado caer a pedazos. A ello se suma que hay un gran desprecio por la masa social. El club de la franja funciona de forma anticuada, sin digitalizarse y obligando a sus abonados a hacer colas presenciales kilométricas bajo el sol para renovar un carnet o sacar entradas. También, en lo relacionado con entradas, está fuera del pacto de aficiones visitantes, por lo que en los partidos de fuera de casa no pagan los 30 € del resto de hinchadas.

Todo esto ha llevado al Rayo Vallecano «a perder su esencia». Ahora mismo es una primera plantilla competente, aunque debilitada respecto a la pasada temporada pese a ingresas 42 millones de euros en verano, y la nada más absoluta alrededor. No hay cantera porque todo el talento se termina marchando a Real Madrid o Atlético, las instalaciones están podridas y se juega en condiciones deplorables. «Es un milagro deportivo», coinciden numerosos expertos. Vallecas pide a gritos «Presa, vete ya».

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