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Mourinho reflexiona sentado en el banquillo del BernabéuGTRES

Las dudas de Mourinho de cara al clásico: seis onces en su cabeza y una decisión inminente

Las relaciones entre el Real Madrid y el Barcelona están absolutamente rotas. Para ser exactos, no hay relaciones. La palabra sobra, porque no existen. Se mantiene el mínimo contacto institucional para que la representación del Real Madrid que acuda al Camp Nou se dirija camino del palco y haya una conexión constante por motivos de seguridad y protocolo.

De la misma manera, habrá un dialogo continuo con la expedición del equipo madridista que acudirá al estadio en su autobús para mantener una logística de seguridad con las fuerzas del orden. A esos dos vectores se agarra la mínima comunicación. La justa y necesaria.

Los vicepresidentes Eduardo Fernández de Blas y Pedro López Jiménez encabezarán la presencia del Real Madrid en el palco del Camp Nou, junto a Emilio Butragueño como Director de Relaciones Externas. Protagonizarán la representación institucional madridista que acudirá media hora antes del partido a la pequeña sala del «cafelito», donde mantendrán un contacto privado y protocolario con los directivos azulgranas antes de sentarse en el palco. El enfrentamiento del BarçaGate de Negreira es la razón principal de una situación extrema, casi bélica, que está siendo juzgada por la UEFA y por la Justicia española.

Las declaraciones de Enric Masip han calentado todavía más el clásico. Es lo que buscaba. El asesor de Laporta critica al Real Madrid por sus ataques a los árbitros y a la Liga. Hechos que alimentan aún más la guerra entre los dos grandes del fútbol español.

El Real Madrid se siente estafado

El Real Madrid no contesta directamente al adjunto a la presidencia de Laporta. Masip no dice nada nuevo. Ya lo dijo Laporta hace unos días. El Real Madrid contesta con hechos. Con sucesos producidos a lo largo de este siglo. Destaca un mensaje que se puede decir más alto pero no más fuerte: el Barcelona ha estafado y engañado al Real Madrid y a todos los equipos españoles pagando más de ocho millones al vicepresidente de los árbitros durante este siglo.

Lo que el club blanco subraya es que no fichó a Cristiano y a Modric, a Benzema y a Bale, a Kroos y a Khedira, para ser engañado por un club rival y por un cargo en el poder arbitral. Menos mal, argumenta la entidad, que ese esfuerzo en fichajes permitió al Real Madrid demostrar su liderazgo en Europa con seis Champions conquistadas en los últimos doce años.

José Mourinho saluda a Kylian Mbappé en el Real Madrid - SevillaEFE

La cocina del vestuario desvela que los pupilos de Mourinho están animados para atacar el clásico más crudo de la historia, dado el antagonismo extremo de los dirigentes de ambos lares. Ustedes leerán que el técnico portugués ha decidido apostar por Camavinga en el eje y por Valverde en el lateral. Otros dicen que juega Güler y otros aseguran que Bernardo. Sepan la realidad, contada desde el horno caldeado de la cocina: Mourinho estudia hasta «seis alineaciones distintas» en mente y no ha elegido ninguna. Tiene una variedad de opciones en la cabeza y debe decidir. Puede jugar con Tchouaméni y Güler en el doble pivote, o acompañar a Aurelien con Bernardo o Camavinga. Puede jugar con Valverde de lateral o poner al uruguayo como interior derecha y colocar a Dumfries en defensa. Como se observa, Tchouaméni es fijo y el segundo pivote y el interior diestro son los puestos en disquisición interna del entrenador. En ellos pueden entrar Güler, Bernardo y Camavinga. Valverde también es fijo y jugará seguro en una de las dos posiciones de la derecha. Hasta Endrick puede ser tercer punta. Mourinho no ha tomado ninguna decisión.

La otra diatriba del jefe del equipo es elegir a dos de los tres centrales en liza. La experiencia y contundencia de Rüdiger junto a Konaté. O elegir a Huijsen y Konaté. O Rüdiger al lado de Huijsen. El once del clásico no será clásico.

Mourinho decide esta noche

El preparador portugués dirigirá hoy el último entrenamiento previo al gran partido y posteriormente decidirá el once con tranquilidad. Lo hará esta noche, tras escuchar a sus ayudantes y analizar todas las variantes del equipo inicial y las opciones a utilizar en el segundo tiempo. Porque este nuevo fútbol ha cambiado todos los conceptos.

Las cinco sustituciones han significado que ahora no se piense simplemente en un once, sino que se planifique una alineación para jugar a tope una hora y otro equipo con cuatro o cinco hombres para urgir la reacción en la segunda parte. Es un balompié distinto.

No es Mourinho amigo de los cambios, prefiere un once arquetipo, pero el desgaste de tantos encuentros le obliga a plantear esa segunda alineación de revulsivo, como vimos ante la Roma y el Leipzig con un éxito evidente: tres y dos goles respectivamente en los últimos cuartos de hora de ambos envites. Mourinho elige esta noche.

Mañana regresará al Camp Nou trece años después. Masip calienta la caldera. Que no se queme. Y que no incite a la violencia, que hay mucho energúmeno suelto.