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Marc Cucurella se enfrenta al árbitro Díaz de Mera durante el Real Madrid - VillarrealEFE

El Real Madrid lleva su guerra arbitral al mundo ante un clásico en el que siente una desventaja inicial

El universo del fútbol se encuentra expectante ante el partido más importante del sistema solar. El FC Barcelona - Real Madrid es reconocido por todo el planeta como el duelo futbolístico más interesante del orbe. Desde Klopp a Flick pasando por Mourinho y Zidane, todos afirman que este gran encuentro supera todo lo imaginable. Cierto.

La denuncia de corrupción arbitral que el Real Madrid explica a todo el mundo por culpa del Barçagate ha potenciado esa atracción fatal de la batalla de todas las batallas. El balompié internacional está pendiente de lo que sucederá esta noche y el capítulo de los jueces de la contienda se ha unido al espectáculo como un morbo paralelo. Las declaraciones de Javier Tebas comparando al Real Madrid con Goebbels y los nazis han concentrado aún más la atención internacional sobre «el asunto Barcelona», como la UEFA lo denomina.

Ya todo el planeta sabe que hay un grave problema arbitral en España y que el presidente de la Liga llama nazi al Real Madrid. En medio de estas acusaciones hay un clásico. Tres mil millones de personas lo verán. El Barçagate ha sido expuesto desde las gradas del Bernabéu en la Champions y esa denuncia internacional es la guerra paralela al propio partido. La tensión existente por esta grave acusación del Real Madrid, que se encuentra sub judice en la UEFA y en la Justicia ordinaria, ha provocado que lo que antes era un partido anhelado por los colegiados ahora se haya convertido en «todo un marrón».

El arbitraje de esta noche puede significar un reconocimiento para el árbitro o un fusilamiento general a escala mundial. Porque la denuncia del Barçagate ha predestinado que una presunta mala actuación arbitral colocará en el disparadero internacional al juez de campo y al juez del VAR. El Comité Técnico de Árbitros (CTA) ha decidido que el marrón se lo coman Juan Martínez Munuera en el césped y Javier Iglesias Villanueva en el VAR. Claro que les gusta el protagonismo de dirigir el clásico, pero saben que si fallan todo puede volverse en su contra de forma inolvidable, porque todos los ojos del mundo estarán viéndoles con la lupa de la sospecha.

El desastre del CTA

José Mourinho criticó hace semanas que se conociera con tres semanas de antelación el colegiado elegido por el CTA para llevar la batuta en el clásico. Se habló de un nombre, Hernández Hernández, que a la hora de la verdad no cuajó. Pudo ser un ensayo para ver las filtraciones. La clave del litigio no es el nombre, sino la nefasta gestión del intento fallido de mantener en secreto las designaciones arbitrales. El Comité Técnico de Árbitros español quería jactarse de su capacidad para mantener en secreto las designaciones de los trencillas hasta un día antes del partido, como realiza con tanto éxito la UEFA. Pero el estamento de los colegiados españoles no vale para espía. Son un coladero de chismorreo y de chismosos.

Hace cuatro días se anticipó que Juan Martínez Munuera y Javier Iglesias Villanueva serían el colegiado y el jefe del VAR en el clásico. Ayer, el Comité Técnico confirmó esa doble elección. El ridículo del CTA es absoluto. Es «un desastre». No puede mantener el silencio. No es serio. Mourinho insistió el miércoles y repitió ayer que no es admisible que los colegiados del clásico se conozcan desde hace tiempo cuando el organismo advierte que se mantendrán en secreto hasta 24 horas antes del encuentro.

Es un dato más de un estamento puesto en la diana durante todo este siglo. Horas después de las palabras de Mourinho, el Comité confirmaba que Martínez Munuera e Iglesias Villanueva eran los elegidos. Algo pasa en Las Rozas.

El Santiago Bernabéu protagonizó una protesta histórica durante el Real Madrid - SevillaNurPhoto via AFP

El foco mundial del sumo desafío entre Barcelona y Real Madrid se ha multiplicado con el conocimiento general del BarçaGate y de las manifestaciones de Javier Tebas sobre el nazismo y el comportamiento del Real Madrid. El Camp Nou tendrá tres mil millones de árbitros desde los cinco continentes. En este contexto, Martínez Munuera e Iglesias Villanueva intentarán hacerlo bien. Pero el duelo ya parte con una ventaja inicial del Barcelona, según opinan los especialistas arbitrales.

Lamine Yamal empujó a Facundo Bernal en Sevilla hasta tirarle al suelo y el azulgrana solo vio tarjeta amarilla. El bético vio la cartulina roja por darle dos leves cabezazos como respuesta, a los que Lamine Yamal respondió tirándose al césped para forzar la expulsión del verdiblanco. Conseguido el objetivo, el delantero barcelonista se levantó como un resorte. Dentro y fuera del madridismo se juzga que si Bernal fue expulsado lo mismo debió suceder con Lamine Yamal, que fue quien empezó.

Los dos merecían el mismo castigo. «Lamine no debería estar en el clásico», corroboran diversos profesionales del Real Madrid en Valdebebas. «De Burgos Bengoextea le salvó, porque compró todas las papeletas para la roja, perdió los papeles y tenía que haber sido expulsado», señalan en la cocina de la Ciudad Real Madrid. «A Vinicius, como a Bernal, no tuvieron problemas en echarle y meterles a cada uno cuatro partidos de sanción. El Barcelona tiene un arbitraje diferenciador, distinto, vive a otro nivel, hasta que llega a Europa y le ponen en su sitio». Hoy, toda Europa y todo el planeta juzgará eso.