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Qatarí que te viTomás Guasch

¡Así, así, así gana el Madrid! (y viva Camavinga)

El Madrid puede ganar jugar así, y por jugar así se entiende también y sobre todo, fajarse los 90 minutos y sus alargues en todas y cada una de las zonas del campo

Bueno, pues no hubo humillación. La cosa era si el Madrid perdía por seis o por ocho. ¿O el 1-2 lo es? Para tanto pitoniso, seguro. Mi abrazo más fuerte para todos ellos, los de la turra permanente: otra vez será. El primer día con el nuevo horario, el peor Madrid que se recordaba ganó al Barça en Barcelona, al mejor Barça jamás contado.

Que yo he leído que este le metía cinco al de Guardiola, 14 al de Cruyff y 25 al de mi añorado Laszi Kubala. Espanta pensar si el Madrid mejora.

Comentó Mourinho tras zumbar al Leipzig que llevaba 104, 105 días al frente del Madrid y seguía necesitando tiempo y trabajo. Media semana le ha cundido muchísimo. Fue por fin un equipo de verdad y en ello pudo influir quizá que puso cuatro volantes y dos atienden por Arda y Bernardo, lo que propició que Tchouaméni y otros hicieran lo que saben y no otras cosas que no están a su alcance. No, no les ficharon para ello.

La cuestión pues es esta: El Madrid puede ganar jugar así, y por jugar así se entiende también y sobre todo, fajarse los 90 minutos y sus alargues en todas y cada una de las zonas del campo.

Este Madrid de Barcelona puede competir con cualquiera. Y ganarle. Como fue que si la cosa acababa 2-1 les hubiese contado que la Liga se le iba, pero el Madrid había vuelto.

Esa fue la noticia de la inolvidable noche en el Camp Nou, ese Laporta felicitando -imagino- a Pepe Pirri después del partido. El Madrid fue esta vez once Pirris y cuando eso pasa, el Madrid triunfa. Calidad la ha tenido siempre, se le había olvidado lo otro, el espíritu, Pirri. Esta vez se arremangó y le resultó. Incluso gripe de Courtois debió de influir en que se le dispararan sus deseos más ocultos. Así, así, así juega el Madrid.

Lunin estuvo muy bien, M’Bappé hizo los dos goles, Diomande es una joya. Cucurella va siendo en la de la selección, pero mi futbolista del partido fue Camavinga, el asistente de Kylian en el 1-2 culminando una contra que inició Bellingham en plan Di Stéfano.

Camavinga superó a Cubarsí y le dijo a su paisano aquello de métela tú que a mí me da la risa. Camavinga, tantas veces el patito feo. Volvió el Madrid y volvió Camavinga, igual no fue casualidad.

Ya puede soñar el planeta blanco. Y Mourinho sacar pecho. Este es un triunfo de entrenador grande, grande. Sí. Si el Madrid sigue jugando así, nada le está vedado. Si sigue jugando así, Mourinho habrá dejado más que partidos gloriosos, un legado. Para lo que vino, vamos.

La semana horrible del Barça termina durmiendo con sus dos fantasmas, Europa y el Madrid. Lo que viene sucediendo desde los años 50, cuando los blancos ganaron la Primera. Camino de 80 años persiguiéndole. El Coyote y el Correcaminos. Punto. Habrá más.