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Kylian Mbappé celebra el 0-1 ante el Barça con sus compañerosAFP7 vía Europa Press

Mourinho le traslada al vestuario del Real Madrid la importancia de no bajar la guardia: «Hay que ir a ganar»

Trampa. El Sardinero es una trampa. Media Liga te la juegas en las trampas con cepo de Santander y de Valencia. Mourinho no para de advertir a sus hombres durante la semana: todos se dejan la vida contra el Real Madrid y hay que rendir al máximo en Santander. Y después en Valencia. Los ha puesto en DEPCOM4, en alerta máxima, preparados para pulsar el botón. El portugués ha explicado a sus pupilos que han metido al Barcelona en una crisis de alto calado y hay que rematarla con otras dos victorias a domicilio. Están obligados, espeta a sus fieles. Si quieren el título liguero hay que jugar con el mismo rendimiento en cada jornada. No hay descansos físicos y sobre todo mentales. Los rivales salen a morir frente al Real Madrid, insiste el técnico.

No es inquina ni odio. Y menos en una tierra genéticamente madridista como la cántabra. El quid de la cuestión para un futbolista modesto es que matarse en el campo y brillar frente al conjunto blanco es un pasaporte para mejorar en tu carrera. Es así de sencillo.

Lucirse frente a Mbappé y Bellingham es un cheque de futuro, como lo fue destacar ante Kroos o Modric. O frente a Zidane y Ronaldo Nazario. «Nuestra historia ha generado ese ansia por vencer al Real Madrid y mostrarse al mundo», admiten en el cuartel general de Valdebebas. «Es el precio que debemos pagar siempre por ser el referente», argumentan desde la cúpula. Arriba y abajo del cuartel, en la T4 y en los campos uno y dos de la Ciudad Real Madrid, se escucha este mensaje cifrado de DEPCOM4, alerta total: hemos metido al Barcelona en una crisis de calado, hemos soltado una carga de profundidad que les ha roto el buque y ahora toca rematar ese boquete con dos victorias en Santander y Valencia que consoliden nuestro golpe en la Liga.

Mourinho inocula con inyecciones diarias este mensaje en la mente de sus soldados. Es fácil hacerlo, porque saben que es verdad. Ganar en las dos salidas consecutivas de Santander y Valencia, que serían tres con el éxito Camp Nou, significará un golpe de autoridad en el campeonato español. El entrenador exige también vencer al AEK el miércoles. Triunfar en los cuatro envites a domicilio supondrá con certeza una vuelta de tuerca absoluta respecto a la consideración del Real Madrid en la Liga y en la Champions. Ya no será menospreciado como candidato a los éxitos.

El Real Madrid sube y el Barcelona baja

Todo ha cambiado en un santiamén. Pero el santiamén no solo fue el clásico. No. El Camp Nou fue el colofón de una reacción comenzada en Roma y revestida de revolución táctica ante el Sevilla y el Leipzig. La batalla de Barcelona confirmó el cambio estratégico y psicológico introducido por Mourinho en su grupo. Ahora hay que sellar esta candidatura a los dos grandes títulos con victorias en Santander, Atenas y Valencia. El portugués y los capitanes invocan que el peligro de estos tres partidos es que los enemigos tienen poco que perder y mucho que ganar. ¿Por qué? Porque caer ante el Real Madrid entra en sus cálculos y todo lo que sea empatar ya es un resultado positivo. A los adversarios les valen dos resultados de la quiniela y al Real Madrid solo le vale uno. Y no quiere destrozar muchos boletos. «Hay que ir a ganar dándolo todo», incita el míster al grupo.

La dicotomía biológica entre el Real Madrid y el Barcelona se define en un columpio. Mourinho ha conseguido que su equipo haya pasado de estar abajo del todo, tocando la arena, a subirse arriba del todo del columpio y bajar al Barcelona ahí abajo, mordiendo el polvo, mientras ellos se consolidan en lo alto. Les espeta que no pueden tirar por la borda todo lo que han conseguido ahora.

Los jugadores del Real Madrid celebran el gol de la victoria ante el BarcelonaAFP7 vía Europa Press

El entrenador del Real Madrid está cargado de argumentos. Su guardia pretoriana, en efecto, ha dado medio golpe en la Liga y en la Champions en cuatro encuentros, Roma, Sevilla, Leipzig y Barcelona, y ahora hay que dar otro medio golpe a las dos competiciones en estas tres salidas, Santander, Atenas y Valencia. El portugués subraya que todos los rivales son iguales ante la ley de la Liga porque todos los partidos suman tres puntos y esa es la trampa del torneo doméstico. Ganar en El Sardinero y Mestalla vale lo mismo que superar al Barcelona en el Camp Nou. Por eso jalea a su plantilla con el acicate de alcanzar el liderato cuanto antes y para ello no se puede fallar en estos partidos, que son el peligro del título.

Expuesta esta verdad con crudeza, Mourinho jalea a sus soldados con otra realidad: ya han jugado en el Metropolitano, en La Cartuja y en La Masía, lo que implica que Atlético, Betis y Barcelona deben visitar el Bernabéu. Dicho de otro modo: la Liga ya depende de ellos. De ellos mismos. Del Real Madrid. Por eso no pueden equivocarse en El Sardinero, en Mestalla y en otras salidas repletas de tramperos.

Para todo ello quiere recuperar a Vinicius. Es necesario. Es bueno que entre en competición interna con Diomande porque eso te hace renacer, despertar, resurgir. El brasileño ha cogido el toro por los cuernos. Realiza una pretemporada particular y sobre todo trabaja con profesionales científicos en Valdebebas para estudiar bien su cuerpo, su físico y descubrir por qué no corre como antes, por qué no regatea como antes y por qué no obtiene los registros de antes. Vinicius es inteligente y sabe que ha perdido algo en el camino y quiere descubrir qué es para volver a rendir como antes. Mourinho le necesita. Como necesita a Militao, Rodrygo y Mendy. Para ganar en todos esos partidos tramposos que marcan la temporada hay que tener a todo el mundo preparado. Lunin y Espí son los mejores ejemplos. Santo y seña: DEPCOM4, alerta máxima, todo depende de nosotros.