José Mourinho, durante un entrenamiento con el Real Madrid
Mourinho pone firme al Real Madrid: se acabó el festejo del Camp Nou, ahora toca Santander
El portugués advierte al equipo que es clave ganar en El Sardinero y en Mestalla, y rechaza la rotación: Courtois, Valverde y Güler jugarán si están bien
El Real Madrid y el Atlético se unen «al dolor por las víctimas del terrible accidente ferroviario»
Un entrenador normal realizaría tres o cuatro rotaciones en Santander pensando en el duelo europeo del miércoles en Atenas. La diferencia es que José Mourinho no es normal. Su análisis de cada momento de la temporada es distinto, rompedor. El portugués defiende una filosofía de actuación que no comulga con la nueva política del reparto de esfuerzos que alimenta el permiso de realizar cinco sustituciones. El luso pregona que ganar la Liga exige no hacer rotaciones si no es necesario.
Su ideario descubre que si quieres ser campeón los mejores deben jugar siempre si están bien. Su lema es que tiene que alinear siempre a los buenos si estos mantienen la energía para ello. Y si duran setenta minutos, pues setenta. El reparto del desgaste que admite la nueva normativa hay que aprovecharlo para relevar a los mejores en el último tramo de los partidos, no para sentar a los buenos de salida. Es lo que hará en Santander. Jugarán los mejores si se encuentran en condiciones. Porque el Real Madrid se juega la Liga en el Camp Nou y en El Sardinero, no solo en el clásico. Son tres puntos, los mismos que en Barcelona, y con Mourinho no se regala nada.
El mensaje del técnico a la plantilla es fuerte: se acabó la fiesta de la victoria en el clásico, ahora El Sardinero es el nuevo Camp Nou. Hay que confirmar la progresión con dos triunfos más a domicilio, en Santander y en Valencia, antes del virus FIFA que inocula Infantino con otro parón de dos semanas. La plantilla se siente feliz, confiada en su capacidad, devota en la idea del jefe portugués, creyente fervorosa en las decisiones tácticas del entrenador. Y el jefe les jalea de esta guisa: para ganar la Liga no podemos fallar y cada jornada liguera es una eliminatoria de Champions, no se pueden hacer concesiones.
Mourinho tiene razones basadas en la abrumadora experiencia adquirida en Portugal, España, Inglaterra e Italia. La situación más peligrosa para un club grande es medirse a un modesto tras disputar un gran partido de alcurnia popular. La victoria y los elogios debilitan. Relajan. Y el humilde viene a dejarse la vida siempre. Para él no existe la relajación. El que pelea por la permanencia no puede permitírselo. El portugués ha dicho a sus secuaces que no vale de nada derrotar al Barcelona si después pierdes ante el Racing o el Valencia.
Exige a su ejército una confirmación de la evolución conseguida. El míster ya ha encontrado el camino estratégico con Bernardo en el doble pivote y Güler en el triunvirato de medias punta. Ahora le toca consolidar el esquema con una continuidad de éxitos. De puntos. Necesita vencer en Santander, Atenas y Mestalla en siete días. El plan belleza en siete días aplicado al fútbol. Todo ello gracias a Javier Tebas, que obliga al Real Madrid a enfrentarse al Racing el domingo, al AEK griego el miércoles con las horas justas y después al Valencia el sábado siguiente. Tres partidos cada tres días mientras a otros les da cinco días.
Los horarios de LaLiga
El menosprecio de LaLiga con el Real Madrid es radicalmente grave y evidente al constatar que el Atlético y el Barcelona competirán en Champions el próximo martes y luego tendrán cinco días de recuperación para medirse entre ambos en Liga al domingo siguiente. Las comparaciones son odiosas porque el odio se evidencia y se demuestra con hechos. A pesar de este maltrato, Mourinho solo hará rotaciones el miércoles en Atenas si el cansancio de algunos de sus titulares lo aconseja tras la batalla de El Sardinero.
Ahora mismo tiene en proceso de recuperación a Courtois, Güler y Valverde, quien aguantó tocado durante cuarenta minutos en el Camp Nou rindiendo a un buen nivel. Es un gladiador fiel de Mou. La cocina de Valdebebas desvela que Uruguayo y turco progresan bien de su desgaste en Barcelona y esperan estar aptos para medirse al Racing. La otra buena noticia es que Courtois se recupera del proceso febril que le descartó en el clásico y ahora se atiborra de energía para obtener una buena evolución física y reaparecer en Santander. El pin fundamental para su jefe es que los tres desean jugar.
Son titulares y no quieren ceder su sitio a nadie, porque la otra gran noticia del Real Madrid es que el plan B funciona igual que el equipo A. Y eso es mérito de Mourinho. Es indiscutible. Los jugadores «están con Mou porque creen en él y eso se nota en el campo», cotillea la cocina blanca. Camavinga, Lunin, Dumfries, Trent, Rüdiger, Endrick, Brahim, Espí y Carreras rinden a la perfección y sentencian los partidos difíciles. Si les otorga la titularidad, mejor. Es el otro secreto del portugués. Ha creado a su imagen y semejanza un fondo de armario ideal.