José Mourinho durante un partido con el Real Madrid esta temporada
Mourinho marcó Mestalla con una cruz: la batalla clave en la Liga para ganar al calendario de Tebas
Vuelve el once del clásico y el portugués se preocupa por la agresividad extrema de los equipos de Aguirre
El deseo de Mourinho para el Atlético - Barça de este fin de semana: «Me gustaría que perdieran los dos»
José Mourinho estaba preocupado por esta semana de tres encuentros en seis días desde que conoció el calendario planificado por Javier Tebas y que perjudica ostensiblemente al Real Madrid y beneficia al FC Barcelona y el Atlético de Madrid. Tres salidas a Santander, Atenas y Valencia en seis días, sin descanso suficiente para recuperarse de los esfuerzos y sobre todo de la falta de sueño por el desgaste del viaje de regreso desde Grecia, con un partido decisivo sesenta horas después.
Porque el envite de Mestalla es determinante para la Liga, no ya por los tres puntos sino especialmente por el significado mental y psicológico que tendrá el hecho de ver al Real Madrid vencer a domicilio al Barcelona y luego al Racing, al AEK y al correoso Valencia en una tacada de órdago a lo grande. El entrenador del Real Madrid juega con este capítulo psicológico de manera importante. En su cabeza había dos planes desde hace un mes. Primero, dar un golpe a la Liga con la victoria sobre el Barcelona en el Camp Nou, mientras escuchaba a quienes vaticinaban que los blancos sufrirían seis goles en contra y Flick sentenciaría el campeonato.
La pura realidad manifestó que el Real Madrid se adjudicó el clásico y puso la Liga al rojo vivo. El segundo plan de Mourinho era que había que mantener el campeonato con el clavo ardiendo y para ello hay que vencer en Santander y en Valencia. El objetivo trazado era marcharse al parón de selecciones con el aura de un Real Madrid que puede ganar a cualquier grande y que aspira a todos los títulos cuando hace tres semanas todos sus enemigos auguraban una tercera campaña en blanco.
El mensaje del luso a sus hombres es que deben ganar la batalla de Mestalla aunque acusen el cansancio extremo del partido de Atenas y el viaje posterior. Mestalla es una final. Que piensen en positivo, que son capaces de eso y de mucho más, como vimos en el Camp Nou.
Entrega en Atenas para remontar
El cuerpo técnico madridista tiene asumido que sus hombres acusarán estos esfuerzos en Valencia. Admitido el problema, hay que ganar como sea. Mourinho dio descanso a Güler, Tchouaméni, Konaté y Huijsen en Grecia. Valverde solo salió en el tercio final del partido para solucionarlo. Pero el resto de futbolistas lo dio todo ante el AEK ateniense para remontar en dos ocasiones el duelo de Champions y eso se notará hoy.
Lo saben. No es óbice para conseguir la meta: «Hay que sobreponerse a todos los palos que Tebas nos pone en las ruedas». En Valdebebas se habla claro. El club blanco sabe que se enfrenta a muchos enemigos ajenos al campo que desean su fracaso. Tebas por un lado. La Federación, que tapa el caso Negreira, por otro lado. Y por último, los árbitros, que denuncian al Real Madrid por sus vídeos televisados sobre ellos. Los colegiados forman el tercer frente de batalla. Mourinho exige que sus hombres superen a todos estos enemigos y que ganen en Valencia «a pesar de tantos adversarios que pretenden nuestra derrota».
José Mourinho, durante un partido con el Real Madrid
Mourinho sorprendió a muchos en el clásico al alinear juntos a Bernardo y a Güler y crear un Real Madrid de jugones. Engañó a casi todos. Unos días antes dijo que si jugara siempre con Bernardo y Güler el equipo recibiría muchos goles. Era mentira. Era lo que pensaba hacer en el Camp Nou. Pudo formar ese esquema constructivo porque explicó a sus pupilos que deberían vigilar individualmente a cada rival y serían responsables de ello. Dibujó estratégicamente un «uno contra uno total» en defensa y una táctica creadora en ataque con el turco y el portugués al mando. Fue un éxito.
Triunfó en Barcelona y desde entonces ese es el sistema madre. Hoy veremos ese once tipo en Valencia, con Valverde como un lateral falso que ayuda en el centro del campo a Bernardo, Güler, Tchouaméni y Bellingham, mientras Mbappé y Diomande forman la delantera con el africano en la izquierda, que es donde funciona verdaderamente a gusto. Huijsen, Konaté y Cucurella rematan la alineación.
Mourinho augura que sus hombres lo darán todo. Sin duda. Lo que más le preocupa es la agresividad extrema que Javier Aguirre exige a sus hombres. Esa intensidad paralela al Reglamento que el Real Madrid sufrió con el vasco al frente del Mallorca, con un arbitraje que permitió que Maffeo y otros jugadores rojinegros golpearan y se mofaran de Vinicius sin que hubiera tarjetas amarillas y rojas. El amonestado fue, como siempre, Vinicius. Ahora, Maffeo milita en el Valencia y Vinicius no estará. Pero la intensidad y agresividad de los hombres del Valencia ya es conocida y lleva el sello de Aguirre.