El árbitro esloveno Slavko Vincic, en el Argentina-Arabia Saudí

El árbitro esloveno Slavko Vincic, en el Argentina-Arabia SaudíAFP

¿Qué pasa con los descuentos en el Mundial?

El Inglaterra-Irán tuvo un tiempo añadido de 28 minutos, el partido más largo de la historia de la Copa del Mundo

Si a algunos se les hace largo un partido de 90 minutos y les cuesta digerir una prórroga cuando hay que jugarla, mejor que no se pongan a ver un partido de este Mundial. Es habitual que la FIFA le dé una vuelta al reglamento siempre que llega una Copa del Mundo y se fije en algo en concreto para exprimirlo al máximo. Esta vez han sido los tiempos añadidos.

En los cinco primeros partidos del torneo se añadieron 86 minutos en total, casi un encuentro al completo de más. Está claro que los árbitros tienen la consigna de que en este Mundial no se pierda nada de tiempo y que, si se hace, se recupere con creces.

El Inglaterra-Irán se convirtió en el partido más largo de la historia de los Mundiales sin contar prórrogas ni penaltis. La primera parte del encuentro se alargó 14 minutos, que tenían explicación por el golpe que recibió en la cabeza el portero iraní. En la segunda parte se añadieron otros 13 minutos, para jugar en total 117 minutos y 16 segundos.

El Senegal-Países Bajos se alargó tres minutos en la primera parte y once en la segunda, mientras que en el Estados Unidos-Gales se añadieron cinco y once minutos. La tónica continuó en la jornada del martes, con 21 minutos de prolongación en el Argentina-Arabia Saudí (7 y 14), 8 en el Dinamarca-Túnez (3 y 5)

La FIFA pretende terminar así con las pérdidas de tiempo y con el hecho de que cada vez se reduzca más el tiempo efectivo de los partidos. Ha habido encuentros en los que de verdad se ha jugado menos de 40 minutos de los 90 que debería, pero la nueva medida se pasa de frenada. Se llegó a plantear poner un reloj para cronometrar cada interrupción, pero el máximo organismo del fútbol ha preferido instar a los árbitros a añadir mucho más.

Habitualmente solo se añadía por cambios, lesiones o interrupciones largas del partido, pero ahora los colegiados tienen que contar el tiempo que se pierde hasta en la celebración de los goles. No importa tampoco que el partido vaya 6-2, como ocurrió en el debut de Inglaterra.

También habrá que añadir si se usa el VAR, como es lógico, pero ya traspasa la normalidad medir el tiempo que se tarda en lanzar un penalti, cuando se sacan tarjetas o por las protestas. El presidente del comité de árbitros de la FIFA, Pierluigi Collina, ya avisó de que en Qatar serían más estrictos, más aún de lo que habían sido durante el el Mundial de Rusia en 2018. Nadie pensó que llegarían hasta este punto.

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