Carlos Alcaraz celebra un punto en el partido frente a Andrey Rublev
Alcaraz continúa con su racha infinita de victorias y pasa a cuartos en su mejor día en Wimbledon
El murciano perdió el primer set pero desde ese momento metió una marcha más y desarmó a un combativo Rublev
El selecto club en el que ha entrado Alcaraz gracias a una racha de victorias histórica
Ya son 22 victorias consecutivas para Carlos Alcaraz. Está invencible desde que comenzó su andadura en el Masters 1000 de Roma y también lo está en Wimbledon, donde acumula 18 triunfos seguidos, el último en los octavos de final del torneo ante un inmenso Andrey Rublev que le puso muy difíciles las cosas, pero el español tiró de inteligencia para imponer su ley y ganar por 6(5)-7, 6-3, 6-4 y 6-4 .
Tampoco bordó el tenis en esta ocasión ni falta que le hizo. Por momentos fue Rublev el que dominó sobre la hierba de la pista central del All England Tennis Club, pero las tablas que tiene aquí el murciano son tremendas. Su saque funcionó mejor que durante la primera semana, y en el resto de facetas fue efectivo. Clave en una superficie que premia tanto el acierto y en el que cualquier error se paga carísimo. Sufrió, como sufrirá en lo que queda de torneo, pero quizás lo haga más por sus pequeñas molestias.
La prensa murciana cazó a Carlitos Alcaraz recibiendo esta mañana un masaje en su brazo derecho, por lo que había alguna duda en torno a su físico. Andrey Rublev seguramente lo sabía y por eso buscó dominar en el principio del encuentro, comenzó al saque, dio poco ritmo al murciano y, en el cuarto juego del partido encontró una rotura en blanco para encaminar la primera manga. 4-1 y el español muy incómodo en la pista central de Wimbledon.
Aun así el murciano no dio el set por perdido y supo reaccionar a tiempo hasta el punto de que le devolvió la rotura e incluso dispuso de una oportunidad para ponerse 5-4 y saque. Se la jugó con un passing de revés con el ruso vendido en la red, pero se le escapó al pasillo de dobles y ya no hubo más opciones de evitar el desempate. Una suerte en la que Rublev está inspiradísimo en la gira de hierba y Carlitos gafado.
Un tie break extraño
Parecía que en esta ocasión iba a cortar la sangría de tres tie breaks perdidos de forma consecutiva pero no pudo ser. Lo tuvo en su mano tras conseguir un mini break en el que fue el punto de la manga, pero cuando sacó para cerrar (5-4), se confió y perdió los dos puntos con su saque. El que no falló después fue Rublev, que se apuntó el primer capítulo del partido tras tenerlo en su mano, dejarlo escapar y remontarlo cuando nadie lo esperaba.
Así las cosas le tocó despertar al vigente campeón, mucho mejor al saque que en los tres primeros partidos, pero sin demasiados argumentos al resto. Los servicios se sucedían sin que ocurriese gran cosa y tuvo que ser en el octavo juego, tras una atrapada del ruso, con doble falta incluida, cuando Alcaraz logró el break para, en tan solo media hora, volver a igualar el partido. Poca cosa tuvo el set, pero el murciano sin demasiado brillo había conseguido empatar. Así son los campeones.
Carlos Alcaraz, en el partido de octavos de final ante Andrey Rublev
Si alguien pensaba que tras esto Rublev se rendiría andaba muy equivocado. El ruso se seguía sintiendo muy cómodo sobre el verde de la 'Catedral del Tenis' y con su servicio estaba haciendo mucho daño. Ya saben que en hierba el saque lo es prácticamente todo y Andrey estaba perfecto en esa faceta. El que sufría era Alcaraz, que se vio obligado a salvar hasta tres oportunidades de quiebre en dos juegos diferentes. Lo hizo con autoridad y esperó su momento.
Era evidente que estaba siendo mejor el ruso, de 27 años, pero a la primera bola que tuvo Alcaraz, en el séptimo juego de la manga, se inventó un punto imposible con el que mandar por primera vez en el encuentro. Acertó con el passing que le había fallado en el primer set y logró una rotura que fue definitiva. Es más, cerró la manga con una exhibición de golpes para hacer disfrutar al público.
Tenía el triunfo encarrilado, pero faltaba confirmarlo y Rublev no perdió la fe. Siguió con su plan de ir a piñón fijo, sirviendo fuerte y destrozando la pelota con la derecha, por lo que Alcaraz tuvo que tirar de paciencia y esperar a los fallos de su rival. No tardaron demasiado en llegar y en el quinto juego ya tenía la rotura con la que ir directo hacia el billete a los cuartos de final. Su próximo rival será el local Cameron Norrie.