Carlos Alcaraz celebra con el trofeo de campeón el Open de Australia
Los desafíos que le quedan por delante a Alcaraz después de haberse pasado el tenis con tan solo 22 años
En lo que va de carrera deportiva, el español ha levantado 25 títulos, pero todavía le queda mucho camino por recorrer si quiere convertirse en el mejor de la historia
Alcaraz destrona a Djokovic en Australia y se convierte en el rey más joven del tenis
Carlos Alcaraz siempre tuvo claro que quería hacer historia en el tenis. Era su principal objetivo cuando decidió convertirse en profesional. No deseaba formar parte de ese grupo de jugadores que pasaron sin pena ni gloria por el deporte de la raqueta y, con el paso de los años, se ha comprobado que ese convencimiento era real.
El de El Palmar lleva desde 2018 rindiendo al máximo nivel y, de camino a los 23 años (que cumplirá el 5 de mayo), ya puede decir, alto y claro, que se ha pasado el tenis tras lo logrado este domingo en la final del Open de Australia, el único grande que le quedaba por conseguir para así poder convertirse en el tenista más joven en completar el Career Grand Slam.
La victoria ante Novak Djokovic en Melbourne le permitió lograr este nuevo reconocimiento. Pero más allá de esto, es importante recalcar que, con tan solo 22 años, Alcaraz ya ha ganado siete títulos de Grand Slam, algo que confirma que el actual número uno del mundo está hecho de otra pasta.
Alcaraz sonrió sobre la pista dura de la Rod Laver Arena. No era para menos. Había conseguido algo histórico, pero nada más terminar la final ante Djokovic, los aficionados al tenis se formularon la siguiente pregunta: ¿Qué viene a partir de ahora?
En lo que va de carrera deportiva, el español ha levantado 25 títulos, algo que no está nada mal teniendo en cuenta que aún no ha llegado al cuarto de siglo. En mayo cumplirá 23, pero todavía le queda mucho camino por recorrer si quiere convertirse en el mejor de la historia, reconocimiento que, hoy por hoy, le pertenece a Novak Djokovic.
Un objetivo ambicioso es conseguir ganar los cuatro Grand Slams en un mismo año, algo que solo han logrado Don Budge (1938) y Rod Laver (1962 y 1969) y que jugadores como Novak Djokovic o Serena Williams se quedaron a nada de cumplir este objetivo. Y, en ese sentido, Alcaraz tiene claro que le gustaría hacerlo, tal y como explicó poco después de triunfar por primera vez en Melbourne. «Ojalá algún día. Pero, como digo siempre, la mejor manera de afrontarlo es ir uno a uno. Ya tengo Australia; ahora toca celebrarlo, disfrutarlo, saborear este momento, porque sabemos lo difícil que es ganar un torneo así. Sin embargo, ya mi cabeza está puesta en Roland Garros, en ver qué podemos hacer allí. La temporada es muy larga, hay muchos torneos, pero evidentemente sería una auténtica locura poder pelear por eso algún año».
Acto seguido, aparecería ganar la Copa de Maestros, un torneo que su ídolo Nadal no consiguió, y la Copa Davis, el evento por equipos más icónico del mundo del tenis que, por una cosa u otra, Carlitos ha disputado menos de lo que le gustaría.
Y más en el horizonte está el oro olímpico, que se le escapó en París 2024 ante Djokovic y que le serviría para completar el Golden Slam, otro logro que el murciano querrá conseguir en Los Ángeles 2028 dentro de dos años.
Carlos Alcaraz celebra un punto en la final del Open de Australia 2026
No obstante, esto no es lo único que podría acabar logrando Alcaraz. También está el convertirse en el tenista con más semanas como número uno del mundo (el récord lo tiene Djokovic con 428) y ser el jugador con más títulos de Masters 1000, categoría en la que ya ha ganado ocho y que el ya mencionado Djokovic ha conseguido 40 entorchados.
Y sobre esto (el ser el mejor de la historia) también habló Alcaraz nada más ganar su primer Open de Australia. «Creo que una leyenda no se forja en tres o cuatro años en el circuito. Es verdad que, por lo que he conseguido, mucha gente puede llamarme así: siete Grand Slams, muchos Masters 1000, 25 títulos, casi 70 semanas como número uno... Hay quien puede pensar que ya soy una leyenda si me retirara hoy. Pero yo no lo veo de esta forma. Para mí, una leyenda se construye con el tiempo: ver a un jugador año tras año, en los mismos torneos, con la misma ambición, la misma hambre y la misma ilusión, generando en la gente un sentimiento especial. Ahí es donde, de verdad, se forja una leyenda. A mí me gustaría que me llamen así dentro de cinco, diez años, cuando termine mi carrera y la gente pueda decir que ha sido una carrera de leyenda. Eso sí me haría sentir orgulloso».
En definitiva, Carlos va a seguir manteniendo los pies en el suelo. Es lo que ha hecho siempre y que no va a cambiar por mucho que haya completado el Career Grand Slam con tan solo 22 años. La humildad es lo que define a un gran campeón y Alcaraz es uno de los jugadores más sencillos del circuito ATP.