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Carlos Alcaraz, en el ATP 500 de Doha en su partido contra Andrey Rublev

Carlos Alcaraz, en el ATP 500 de Doha en su partido contra Andrey RublevAFP

Alcaraz se pone el mono de trabajo para doblegar a Rublev y sacar el billete a la final de Doha

Ganar sin jugar bien es lo que separa a los mejores tenistas del mundo de los grandes jugadores y eso es lo que hizo Carlos Alcaraz este viernes en las semifinales del ATP 500 de Doha. No sacó el murciano su mejor versión, pero aun así encontró la forma de llevarse el triunfo ante un combativo Andrey Rublev por 7-6(3) y 6-4. Fue un duelo más de errores que de aciertos y el murciano atinó en los momentos clave.

Logró el número 1 del mundo mantener el invicto en 2026, donde ya suma once victorias y ha mostrado una clara mejoría respecto a 2025. Parecía complicado porque la pasada campaña fue sobresaliente y resultaba difícil de mejorar, pero el joven de El Palmar sigue con hambre y quiere añadir a su palmarés un título que todavía se le resiente. Ya está en la final y ahora espera rival, que saldrá del Jakub Mensik - Arthur Fils.

Saltó Alcaraz a pista con la idea de tener un partido menos ajustado que el del pasado jueves frente a Karen Khachanov. El ruso le llevó a tres mangas y le obligó a remontar y su amigo y compatriota Rublev planteó un partido con un guion similar. Tiros muy directos y la intención de que el español no dominara con su derecha. Previsiblemente hablarían Khachanov y Rublev antes del partido y de ahí que Andrey saliera con un plan tan claro.

Le funcionó al moscovita de 28 años esta propuesta y empezó desde bien pronto presionando el saque de Carlitos. Sin embargo le perdonó cuando tuvo las primeras oportunidades de quiebre y no hizo lo mismo el número 1 del mundo cuando tuvo sus opciones. Así las cosas se puso a mandar Alcaraz hasta que llegó la hora de cerrar la primera manga, ahí reaccionó Rublev para forzar el 5-5.

Se veía un tenis de muchos errores en Doha, con un juego muy directo en el que ambos buscaban rápidamente el ganador con la derecha aprovechando la velocidad de pista. En cambio las imprecisiones se apoderaron de ambos y Carlitos volvió a conseguir el break para servir otra vez para el set y volvió a concederlo. Así pues, todo se resolvió en el tie-break y ahí Alcaraz demostró su superioridad.

Vía libre para Carlitos

Terminó este primer capítulo del partido completamente desquiciado Rublev, que se golpeaba con la raqueta su pierna sin entender cómo había terminado cediendo. Peor para él comenzó el segundo set, donde en un abrir y cerrar de ojos Alcaraz tomó una ventaja de 3-0. Otra vez el español acertó en sus opciones mientras que el ruso desperdició las dos que tuvo. Parecía ahí que el partido estaba sentenciado, aunque el número 14 del mundo y varias veces ganador en Doha se soltó al verlo perdido y logró poner en aprietos nuevamente la mejor jugador del planeta.

Se recuperó hasta el 3-3 y nuevamente al verse igualado comenzaron los errores ante un Carlitos consciente de que no estaba teniendo su mejor tarde. Por eso su mejor arma era mantenerse estable y ello le llevó hasta el 5-3 (40-15). Dos pelotas de partido, que terminaron siendo tres, que levantó Rublev, que otra vez se vio superado cuando equilibró el marcador y terminó cediendo por 6-4 tras un punto imposible de Carlitos.

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