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Novak Djokovic

Novak DjokovicEuropa Press

Djokovic confirma su ruptura definitiva con Serbia tras su exilio: «Me siento griego»

Novak Djokovic es un ídolo en Serbia, es casi una religión en el país de los Balcanes, aunque las cosas en los últimos tiempos no están nada bien entre Nole y parte de sus paisanos. Todo se torció cuando el tenista más laureado de todos los tiempos apoyó las protestas estudiantiles contra el Gobierno de Aleksandar Vučić tras el derrumbe de una marquesina de la estación de trenes de Novi Sad que dejó 16 muertos.

Las manifestaciones, encabezadas por estudiantes, se sucedieron en todo el país durante 2024 y 2025 para denunciar la corrupción en todas las instituciones políticas. Un hecho que desde el Gobierno de Vučić, que lidera el país desde 2012, calificaron como una «revolución de colores» promovida desde el extranjero e incluso llegaron a hablar de los estudiantes y sus simpatizantes como «traidores» y enemigos" del Estado. Eso sí, los manifestantes contaron con el apoyo de Novak Djokovic, hasta entonces amigo de Vučić.

Djokovic se pronunció por primera vez sobre la tragedia en Novi Sad en diciembre de 2024 y, en enero de 2025, dedicó una de sus victorias a una estudiante que durante unas protestas fue atropellada por un coche y terminó en el hospital con heridas. También se vio a Djokovic en un partido de baloncesto en Belgrado con una sudadera con el lema «Los estudiantes son campeones». Y en marzo del año pasado, cuando unas 300.000 personas salieron a las calles de Belgrado para protestar contra el régimen de Vucic, el tenista compartió fotos de la marcha en Instagram y agregó: «¡Histórico, magnífico!».

Además, Djokovic celebró sus victorias en el último torneo de Wimbledon con el gesto de inflar algo, siguiendo unos de los lemas de las protestas (Pump it up), con el significado de mantener la presión sobre el Gobierno. Después de eso, los medios afines al gobierno, como Informer, pasaron a calificar al tenista, ganador de 24 títulos de Grand Slam, como una «vergüenza», «partidario de la violencia» o incluso de «falso patriota».

Su marcha a Grecia

Todo esto generó una enorme presión sobre Djokovic, quien se vio obligado a 'exiliarse' y a mover su torneo, un ATP 250 que se organizaba en Belgrado, a Grecia, concretamente a Atenas. Así pues, Djokovic lleva ya alrededor de un año con su residencia fijada en el país heleno hasta el punto de que en los últimos días ha dejado unas declaraciones que confirman su ruptura con Serbia. «Me siento griego, pero aún tengo que aprender griego. Todavía no domino muy bien el idioma; no es fácil», aseguró durante un partido de Euroliga de baloncesto entre Olympiacos y Estrella Roja en el Pabellón de la Paz y de la Amistad de la capital griega.

La cosa no se quedó ahí y Nole argumentó sus palabras sin olvidar sus raíces serbias. «Hay muchos lazos históricos, religiosos, sociales y culturales entre Grecia y Serbia, lo cual es una de las principales razones por las que estoy aquí. Además, el clima y la comida son increíbles, y la costa es una de las más hermosas», prosiguió Djokovic, «me gusta el estilo de vida y siento que los griegos y los serbios son como hermanos. Esa es la principal razón».

Todo esto ha generado más dudas entre el pulso que mantienen Djokovic y el Gobierno de Serbia. Nole mantuvo también durante sus días en Grecia una reunión con el el ministro Thanos Plevris en el Ministerio de Migración y Asilo que incluso ha generado rumores sobre un cambio de nacionalidad. Todo esto parece complicado, pues Djokovic sigue siendo un ídolo entre el pueblo serbio, pero evidencia que el problema sigue creciendo.

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