Carlos Alcaraz se despide de los aficionados tras caer en semifinales de Indian Wells
Peligro para Alcaraz: la victoria de Sinner en Indian Wells le acerca al número 1
Con su victoria en California, el italiano se quedó a 2.150 puntos del español y de aquí a Roland Garros solo tendrá que defender 1.950 que consiguió entre Roma y París
El espinoso camino de Alcaraz en Miami: posible debut contra Joao Fonseca y máxima exigencia hasta la final
Carlos Alcaraz no logró conquistar su tercera corona en Indian Wells tras caer en las semifinales del primer Masters 1000 de la temporada contra el ruso Daniil Medvedev y perdió la oportunidad de sumar puntos en su lucha por mantener el número uno.
Y, en ese sentido, el que aprovechó la derrota de Carlitos en semifinales fue Jannik Sinner. El italiano llegaba al Indian Wells Tennis Garden sabiendo que solo podía sumar puntos (el año pasado no jugó al estar sancionado por dopaje) y su victoria en el Valle de Coachella ante Medvedev, el verdugo del murciano, le permitió ganar 1.000, lo que le coloca con 11.400.
Esto le deja a tan solo 2.150 del español, que tratará de hacerlo lo mejor posible para mantener la diferencia de puntos con el de San Cándido y seguir siendo la mejor raqueta del circuito hasta, al menos, Roland Garros, aunque no lo tendrá fácil ya que donde solo podrá sumar un buen botín es en Miami y Madrid, los dos únicos torneos en los que no sumó demasiados puntos en 2025.
El calendario de aquí a Roland Garros del murciano es, sin duda alguna, exigente y, en ese sentido, el margen de error que tiene es mínimo. El de El Palmar tiene que medir bien dónde juega y no puede fallar prácticamente nada si quiere seguir siendo el mejor del mundo.
Su primera oportunidad la tendrá en Miami, donde defiende la segunda ronda cosechada la temporada pasada y tratará de sumar los máximos puntos posibles (puede conseguir como mucho 965 siempre y cuando gane el torneo) antes de afrontar la gira de tierra, donde tendrá que defender los 4.330 puntos que logró la temporada pasada con los títulos de Montecarlo, Roma y Roland Garros y la final del Conde de Godó.
Pero lo que está claro es que el murciano está más que preparado para lo que viene. «No pienso en que tengo que ganar cada partido. Mi mentalidad es jugar para mí, para mi equipo y para la gente cercana. Se trata de perseguir los objetivos que me marco antes de cada torneo. Es verdad que a veces sientes que tienes una diana en la espalda. Pero también significa que los rivales saben que para ganarme tienen que jugar a un nivel muy alto durante una hora y media o dos horas. Eso es algo que tengo que aceptar y para lo que tengo que estar preparado a partir de ahora».