Arthur Fils posa con el trofeo de campeón del Conde de Godó
Fils completa ante Rublev su gran semana en el Godó y hace sonar el himno francés 41 años después
El galo logró su primer título en la Ciudad Condal y mostró los destellos del jugador que deslumbró en su irrupción en el circuito
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El francés Arthur Fils, 30 de la clasificación mundial, completó este domingo su gran semana en el Trofeo Conde de Godó, levantando su primer título en la capital catalana tras derrotar al ruso Andrey Rublev, decimoquinta raqueta de la ATP, por 6-2 y 7-6 (2), en una hora y cuarenta minutos.
Ambos tenistas, que hasta ahora solo se había enfrentado en el circuito en dos ocasiones -con una victoria para cada uno-, pelearon por primera vez por ganar el ATP 500 barcelonés.
Lo consiguió Fils, que dominó el primer set con autoridad y que iba camino de hacer lo mismo en el segundo. Sin embargo, con 5-4 y 0-40, el galo malgastó tres bolas de partido y tuvo que certificar el triunfo en el juego de desempate.
Rublev inició el partido con una rotura y se adelantó 0-2 en el marcador, pero solo fue un espejismo porque Fils encadenó, en un visto y no visto, siete juegos seguidos a continuación.
Los seis primeros le sirvieron para llevarse el primer set. El séptimo, que ganó tras salvar cuatro bolas de quiebre, le permitió encarar con ventaja la segunda manga.
Pese a no estar haciendo un mal partido, Rublev se vio claramente superado por el francés, quien, desatado, movió de un lado a otro a su adversario e hilvanó golpes inalcanzables con su derecha invertida que poco a poco fueron desquiciando al moscovita.
El quinto cabeza de serie golpeó con desesperación una pelota tras cometer una doble falta, pero logró salvar su servicio para frenar la sangría y colocar el 1-1 en el segundo set. Y en un eterno cuarto juego salvó siete bolas de quiebre para mantener la igualdad en electrónico.
Más que por mérito suyo, por demérito de Fils, que se tensó cuando vio el título de cerca y empezó a cometer errores incomprensibles con una derecha que hasta ese momento le había funcionado con la precisión de un reloj suizo y la potencia de un martillo pilón.
Parecía que ese podía ser un punto de inflexión en la final, pero Fils intentó convertirlo en anécdota manteniendo su saque y rompiendo con facilidad el de Rublev en el juego siguiente, antes de volver a ganar el suyo para ponerse 5-2.
Pero el vértigo de sentirse tan cerca de la victoria lo atenazó de nuevo y la pista se le volvió a hacer pequeña. Rublev ganó con comodidad su saque, hizo 'break' en el juego siguiente, que Fils entregó con una doble falta, y salvó tres bolas de partido con 5-4.
El galo, que cometió 23 errores no forzados en la segunda manda, volvió a perder su saque después de pegar una 'caña' y fallar una volea fácil. Pero hizo un 'contra-break' para forzar el 'tie-break'
En ese juego de desempate, Fils exorcizó sus fantasmas y recuperó su mejor versión, la que había exhibido durante todo el torneo. Y ahí aparecieron las sombras de Rublev, quien, tras adelantarse 0-2, ya no levantó cabeza.
Desquiciado, el ruso golpeó la raqueta contra el suelo después de que se le quedase en la red una volea y chutó una pelota a la grada cuando otra derecha se le marchó por encima de la línea de fondo, antes de enviar al pasillo de dobles el punto con el que su adversario se proclamó campeón del Godó.
41 años después de que Thierry Tulasne ganara en 1985, el ATP 500 barcelonés volvió a tener un campeón francés. Es el primer título del curso para Fils, quien, a sus 21 años, ha mostrado en la capital catalana los destellos del jugador que deslumbró en su irrupción en el circuito y que le llevó a ser la decimocuarta raqueta mundial, antes de sufrir una fractura por estrés en la espalda que le ha mantenido cerca de ocho meses fuera de competición.
El Godó, en el que releva en el palmarés al danés Holger Rune, es el cuarto título de su carrera, el tercero en tierra batida tras el ATP 250 de Lyon 2023 y el ATP 500 de Hamburgo 2024. El ATP 500 de Tokio 2024 es el único que ha conseguido en pista dura.