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Carlos Alcaraz celebra la victoria en los octavos de final del ATP 500 de VienaAFP

Carlos Alcaraz tumba con sufrimiento a Basilashvili y sigue invicto en torneos ATP 500

Sufriendo sabe mejor. Carlos Alcaraz comenzó como un tiro su duelo de octavos de final ante Nikoloz Basilashvili en el ATP 500 de Viena, pero terminó sudando sangre para doblegar al georgiano en dos mangas y ganar en 1 hora y 40 minutos por 6-1 y 7-6(11). Apuntaba a que el duelo iba a ser un visto y no visto, pero su veterano rival despertó a tiempo y estuvo muy cerca de forzar un tercer set.

No hizo falta al final y Carlos Alcaraz continúa un idilio con los ATP 500. Son ya 13 partidos en torneos de esta categoría en lo que va de temporada y 13 victorias. Se adjudicó el título en Doha, logró un único triunfo en el Conde de Godó antes de tener que retirarse por la lesión que le alejó más de cuatro meses de las pistas y tras su regreso triunfó en el ATP 500 de Tokio y está haciendo lo propio en la capital de Austria.

Se trata de unos eventos que se le dan a las mil maravillas al joven murciano y así lo confirmó nada más saltar a pista. Un vendaval sobrepasó por completo a Basilashvili y en un abrir y cerrar de ojos se llevó por 6-1 el primer capítulo del partido. Todo le salía a la perfección y además el georgiano colaboraba con numerosos errores no forzados. Ni media hora necesitó para que quedara la cosa resuelta.

De hecho, tal fue la superioridad que todo hacía indicar que la segunda manga iba a ir por los mismos derroteros. Más aún cuando nada más comenzar Carlitos consiguió un quiebre que parecía definitivo. Un triunfo sin romper a sudar que cambió por completo en el 3-1. Desde ese momento el pupilo de Samu López empezó a sentir peor la pelota y Basilashvili despertó. Le abrieron una pequeña ventana y se metió hasta la cocina.

Alcaraz supo sufrir

Aceptó Alcaraz con deportividad que le tocaba ponerse el mono de trabajo y eso hizo. Tuvo en su mano romper de nuevo a Basilashvili y ponerse 5-4 y saque para cerrar el partido, pero ahora era él quien fallaba y el georgiano el que sonreía cada vez que arriesgaba. Ya se sabe que el estilo de juego del jugador de 34 años es el todo o nada y ahora le estaban cayendo dentro sus bombas de revés y de derecha. Difícil responder ante algo así.

Por eso no le quedó más remedio a Carlitos que entender el momento del partido, hacerse fuerte con su saque y esperar o jugársela en el tie-break. Le tocó hacer lo segundo y fue un cara o cruz como pocas veces se ha visto. Tuvo hasta cuatro pelotas de set Basilashvili, dos de ellas con su servicio, pero Alcaraz estaba empeñado en cerrar el asunto en dos mangas, salvó todas estas situaciones comprometidas y en su cuarta pelota de partido puso punto y final a la historia y selló el billete a cuartos de final.

Invicto en pista rápida bajo techo, invicto en ATP 500, con 30 victorias en superficie dura. Con todas estas buenas noticias Alcaraz encara la recta final del torneo de Viena. Su siguiente rival será Tommy Paul, un jugador que hace unos años era su auténtica bestia negra.