05 de febrero de 2023

Ilustración: Pedro Sánchez / Economía / Deuda / Déficit / Paro / Inflación

Lu Tolstova

España, entre los cinco países con mayor deuda, déficit, paro e inflación de toda la UE

Nuestra economía duplica los límites de déficit y deuda impuestos por el Pacto de Estabilidad. El encarecimiento de la energía y de la cesta de la compra empujan a España a la cabeza de la inflación y el paro sigue siendo la gran asignatura pendiente

La economía de los países comunitarios vuelve a estar a prueba. La crisis de la inflación y las consecuencias de la guerra en Ucrania han vuelto a agitar las finanzas europeas. Consciente de ello, el presidente ruso, Vladimir Putin, vaticinó este jueves que la desconexión energética que planea Europa tendrá impacto «en el nivel de vida de la gente y en la competitividad de la economía» del viejo continente.
Durante los últimos años España ha conseguido diversificar sus proveedores energéticos, escapando de las consecuencias de las que habla el ruso. Sin embargo, nuestro país pierde el pulso con resto de socios en los aspectos macroeconómicos clave.
La economía española ha conseguido levantar rápidamente el vuelo tras la pandemia, pero nuestro déficit, deuda pública, tasa de paro o nivel de inflación, siguen liderando los rankings europeos.
A pesar de que las reglas de disciplina fiscal seguirán sedadas, el Pacto de Estabilidad demanda ciertos compromisos que tarde o temprano los Veintisiete estarán obligados a cumplir. España tiene el reto de rebajar a la mitad su déficit público. El pasado 31 de marzo, el Ministerio de Hacienda desveló que España cerró 2021 con un desequilibrio en sus cuentas del 6,76 % del PIB. El Gobierno consiguió reducir la cifra en 3,3 puntos. Aun así, solo Malta acumulaba mayor déficit que España (-7,3 %) en el tercer trimestre de 2021.
El estallido de la pandemia y de la guerra en Ucrania han hecho que el consenso europeo haya decidido dejar en stand by el compromiso que exige un déficit público del 3 % y una deuda pública del 60 % del PIB a todos los estados comunitarios. Sin embargo, si la Unión Europea consigue domar la inflación y el descontrol de los precios, las reglas fiscales podrían volver al calendario.
España acumuló una deuda pública del 118,7 % del PIB, lo que equivale a 1,43 billones de euros. Se trata de la cuarta cifra más alta de la Unión Europea. Entre los meses de julio y septiembre, solo Grecia, Italia y Portugal acumulaban una deuda superior. Durante el cuatro trimestre de 2021, España ha conseguido rebajar el dato un 3 %.
Catorce -de los Veintisiete- países de la Unión Europea consiguieron cumplir con el límite de deuda en el tercer trimestre de 2021. Tasa que España duplica.
Sin embargo, el gran problema al que se enfrentan los países comunitarios es la espiral inflacionista que cada mes bate récords a lo largo y ancho de la UE. España cerró marzo con un IPC en el 9,8 %, una cifra desconocida desde 1985. Lo mismo ha ocurrido en Alemania. Los germanos deben remontarse a 1981 para ver una cifra similar al 7,6 % alcanzado el tercer mes de 2022.
El encarecimiento de la energía –agudizada por el conflicto en Ucrania– sigue empujando los precios. La subida de la electricidad, del gas o de los carburantes es más que evidente. Pero el repunte de alimentos como el aceite, los cereales o la leche, ha comenzado a hacer mella en las finanzas de los hogares. En tan solo un año, la compra semanal de una familia se ha encarecido entre un 10 y un 12 %.
España ha sido el quinto país con mayor tasa de inflación de la UE. El precio de la electricidad y la metodología utilizada por el INE, ubica a nuestra economía en los puestos de cabeza. Estadística solo contabiliza el impacto del precio de la luz sobre los usuarios acogidos a la tarifa regulada (11 millones) y descarta a aquellos suscritos al mercado libre (17 millones).
Por último, y a pesar de las buenas noticias concedidas por nuestro mercado de trabajo, España sigue siendo líder en cuanto a tasa de paro. Ocupamos el primer puesto de países con mayor nivel de desempleo en febrero. Solo Grecia cuenta con más jóvenes de menos de 25 años parados.
Desde el inicio de año, la creación de empleo español ha empezado a dar síntoma de agotamiento. Marzo dejó 24.000 afiliados más a la Seguridad Social, según los datos difundidos por el ministerio dirigido por José Luis Escrivá. La cifra quedó por debajo de la prevista inicialmente por el Gobierno, que adelantó 30.000 contratos nuevos en términos desestacionalizados.
El «dinamismo» del mercado y los efectos de la reforma laboral –aprobada por el Congreso a inicios de febrero– no consiguieron imponerse a las tensiones que la guerra en Ucrania está generando sobre la economía española.
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