07 de julio de 2022

La huelga de trenes del Reino Unido ha destapado una trama sindical que provoca pérdidas millonarias

La huelga de trenes del Reino Unido ha destapado una trama sindical que provoca pérdidas millonariasAFP

Sindicalismo

La prensa inglesa denuncia las «prácticas españolas» del feroz sindicato ferroviario del Reino Unido

Boris Johnson lucha contra los «dinosaurios sindicales» que tienen su espejo en el modelo español

El 15 de noviembre de 1976 una nota del diario Informaciones recogía la llegada de dirigentes de los sindicatos británicos a España. Su finalidad era estrechar relaciones con UGT y que Jack Jones, presidente del Sindicato del Transporte Británico, visitara el escenario de la batalla del Ebro, donde luchó en el bando republicano. Otro de los componentes de la delegación aprovechó la cita para asistir a la boda del líder de CC.OO. Francisco García Salve, Paco el cura, en la iglesia de Virgen del Val de Madrid, a puerta cerrada, como ordenaba la Iglesia para los sacerdotes seculares.

Un clásico laboral

Esta anécdota no hace más que refrendar cómo los sindicatos ingleses escogieron al país menos indicado en prácticas de asociación laboral. Las «costumbres españolas» son un clásico en la cultura laboral anglosajona, aunque, poco a poco, caen en un beneficioso desuso.
El término es peyorativo y resume así a los trabajadores que pertenecen a sindicatos dentro de las empresas. Prácticas engañosas y traicioneras que reaparecen en el Reino Unido justo cuando el sector del transporte de trenes vive la mayor huelga en 30 años.
Piquetes en la estación de Waterloo de Londres

Piquetes en la estación de Waterloo de LondresAFP

Aunque el sindicalismo español tenga su parte de culpa, Reino Unido también ha tenido responsabilidad. En sus contratos de trabajo había términos por los que el empleado era despedido al terminar la jornada. Gracias a las negociaciones colectivas, se logró que no perdieran ese empleo diario o para que los que tenían que trabajar más horas cobrasen en función de ese tiempo.
Pero se perdió el control y aparecieron situaciones como permitir a empleados que se vayan a casa si han terminado su trabajo, horas extras pagadas dentro de las horas normales o pago de horas extras por cubrir el trabajo de compañeros. Todo eso, alentado por sindicatos capaces de cualquier cosa si no se atendían sus reclamaciones.
En Europa, el país más sindicalizado es Suecia, con el 65 %. Reino Unido tiene el 23,5 % y España el 12,5 %. En 2022, el sindicato RMT del transporte ferroviario inglés está en el punto de mira por sus políticas inflexibles que llevan a la empresa Network Rail a quejarse amargamente de que las «prácticas españolas» no permiten modernizar sus métodos de trabajo.

Ejemplos asombrosos

Los ejemplos ponen en duda la valía del sindicato y su finalidad dentro de la empresa. Network Rail quiso utilizar sensores automáticos para verificar defectos en las vías, a lo que RMT se negó y prefirió seguir con las oculares. La tecnología a la que se niegan supondría un ahorro de siete millones de euros al año.
Los límites geográficos hacen que trabajadores que están a menos de un kilómetro entre estaciones no puedan desplazarse a realizar labores de mantenimiento.
Miembros del sindicato RMT durante una manifestación

Miembros del sindicato RMT durante una manifestaciónTwitter

En cuanto a los tiempos de descanso, Network Rail desvela que los trabajadores que están en tiempo de descanso reinician ese momento si se encuentran con un gerente que quiere conversar con ellos.
Los empleados también tienen limitado desde el sindicato trabajar los domingos. Aunque es una jornada voluntaria, en la final del Mundial de 2018 se produjeron hasta 170 cancelaciones en las líneas por la falta de empleados.
Estaciones de trenes vacías en Londres por la huelga

Estaciones de trenes vacías en Londres por la huelgaAFP

La situación más extraña es que Network Rail no puede mandar trabajadores ocasionales, por ejemplo, a cambiar un enchufe por lo que en cada situación deben situar en la escena un equipo de tres electricistas, tres albañiles, y tres fontaneros. Nueve personas hacen el trabajo que podría hacer uno.
Andrew Haines, CEO de Network Rail calificó la industria de «arcaica» y de «poco productiva».
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