07 de octubre de 2022

Un grupo de partidarios pro-China pisa una foto de Pelosi

Un grupo de partidarios pro-China pisa una foto de PelosiEFE

Crisis diplomática

El viaje de Pelosi a Taiwán resucita la guerra comercial entre China y Estados Unidos

La visita de la presidenta de la Cámara de Representantes estadounidense a Taiwán añade un punto de tensión más a la batalla que Pekín lleva años librando con Washington

El ministro de Asuntos Exteriores del gigante asiático, Wang Yi, volvió a lanzar una amenaza este miércoles a la Casa Blanca. «Esto es una completa farsa. Estados Unidos viola la soberanía de China bajo el disfraz de la llamada 'democracia'... quienes ofenden a China serán castigados», dijo.
Lo cierto es que la disputa comercial que ambas potencias mantienen no es nueva. Pero un recrudecimiento del desencuentro –en el momento actual– no hará más que empeorar las cosas. La mayoría de los expertos considera que el inicio de las hostilidades diplomáticas tendrá serias consecuencias sobre la economía global. El efecto del estallido de la pandemia fue un claro ejemplo de ello. Durante los últimos dos años, Occidente ha sufrido una crisis de suministros que ha provocado la paralización de la actividad industrial, tanto en EE.UU. como en Europa.
Hace meses, el director de Coyuntura Económica de Funcas, Raymond Torres ya advertía de que «si China hace con Taiwán lo mismo que Rusia con Ucrania, la disrupción de semiconductores sería inasumible para Estados Unidos, inmersa en una grave tormenta inflacionista». Detrás iría Europa.
Un estrechamiento en el embudo de envío de materiales chinos dispararía los precios –aun más– provocando que la crisis de inflación que padecen los países de uno y otro lado del Atlántico se dispare. Todo ello depende de si el presidente Xi Jinping pasa de las palabras a los hechos.
Sin embargo, la mayoría de los expertos consultados descartan que Pekín inicie una guerra económica contra Washington. Las constantes oleadas de la covid que han azotado al gigante asiático y la política de ‘tolerancia cero’ aplicada por las autoridades, han paralizado la actividad del país, y con ello su progreso económico. El PIB chino se contrajo un 2,6 % en el segundo trimestre de 2022 para sorpresa de los analistas, que esperaban un avance del 1,4 %. «China no tiene la madurez suficiente como para enfrentarse a una guerra económica global», dijo Torres.
Los datos del avance chino son pesimistas. Crédito y Caución prevé que su PIB se ralentice hasta el 4 % en 2022, tras crecer un 8,1 % en 2021. «A pesar de que la tasa de vacunación alcanza al 90 % de la población, la estrategia de Covid cero seguirá perturbando previsiblemente las cadenas de suministro y la demanda interna durante los próximos meses», explica el informe.

La guerra comercial de 2018

Uno de los momentos más delicados, dentro de las tensiones entre China y Estados Unidos, se vivió en 2018. En el marzo de ese año, el presidente -por entonces- Donald Trump inició una guerra comercial al anunciar la puesta en marcha de aranceles millonarios sobre productos chinos como la soja. El plan de Trump era reducir el déficit público a través de las importaciones asiáticas.
La respuesta de Pekín no se hizo esperar. Pocos días después China impuso aranceles a las exportaciones norteamericanas, lo que provocó un órdago del expresidente estadounidense que volvió a elevar el importe de los suyos.
El conflicto se solventó tiempo después en la cumbre del G-20 en Argentina, donde ambos mandatarios decidieron rebajar la tensión.

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