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Foto de familia: Lisa Marie Presley, al lado de su madre, posa con sus tres hijas, Riley Keough y las gemelas Harper y Finley Lockwood

Lisa Marie Presley, al lado de su madre, posa con sus tres hijas, Riley Keough y las gemelas Harper y Finley Lockwood

Herencias

Cinco motivos para impugnar un testamento

Que el testador se olvide de incluir a un heredero es motivo para detener el proceso de herencia

Un caso tan mediático como el fallecimiento de Lisa Marie Presley ha hecho preguntarse a muchos en qué se basa su madre, Priscilla Presley, para que la viuda de Elvis decida impugnar el testamento.

En casos así, con tanto dinero en juego, hay varios motivos que pueden llevar a los herederos a frenar el reparto de un legado por no estar de acuerdo con lo estipulado en los documentos.

Desde Heritae, la primera startup española dedicada a la gestión de herencias, explican que «el testamento se puede impugnar, aunque se haya realizado ante Notario, no por un problema de redacción, más bien porque haya elementos legales que sean causa para hacerlo».

Los profesionales de Heritae recuerdan que «el Código Civil recoge una serie de causas para que un testamento sea impugnado y comience el proceso que lo resuelva».

Ausencia de herederos

«Este motivo se denomina preterición y suele ocurrir cuando el fallecido tiene descendencia tras hacer el testamento o no conoce la existencia de uno o varios hijos», detallan.

También puede darse el caso de que el testador no refleje a un heredero de forma intencional, entonces «como una herencia consta de la legítima, la parte de mejora y una de libre disposición, los herederos forzosos no pueden quedarse sin la legítima y tienen derecho a impugnar».

Legítima

Si en el testamento se incluye a un heredero, pero no se respeta su parte de la legítima, también servirá como motivación para pedir la impugnación del testamento.

Defecto de forma

Este caso es menos habitual, pero desde Heritae señalan que «hay veces que no hay un testamento ante Notario, en este caso lo redacta el propio testador y se denomina ológrafo». Otro caso distinto es el del testamento que redacta el testador de su puño y letra, pero ante notario. Este testamento se llama cerrado.

«El ológrafo y el cerrado necesitan de unos requisitos que han de ser respetados para no incurrir en errores que propicien la impugnación, por ejemplo, en el que deja escrito el fallecido sin Notario, las enmiendas deben ir salvadas con la firma del testador para evitar que terceras personas lo adulteren», explican.

Violencia o coacción

En este caso el Código Penal también entra en juego porque la violencia física o la intimidación serían un delito añadido. La extorsión o el engaño para dejar una herencia contra la voluntad del testador son motivos para que los herederos impugnen el testamento.

«Estos casos son menos habituales y, lo más importante, se necesitan pruebas para demostrar que el fallecido sufrió violencia, coacción o fraude en el momento de acudir al Notario o de escribir su propio legado».

Incapacidad

En ocasiones, los notarios hacen énfasis en preguntar a los testadores si entienden bien cómo están repartiendo su herencia y si quieren que sea así, incluso les preguntan abiertamente si quieren hacer testamento en ese momento.

Algunas personas mayores tuteladas o al cargo de cuidadores pueden ser convencidas para modificar el testamento en favor de otras personas.

«Si hay problemas psicológicos o el testador no tiene capacidad legal para otorgar sus bienes, hay motivo para impugnar el testamento, aunque deben presentarse informes médicos y hacerlo en vida del testador. De lo contrario la situación se volvería mucho más complicada».

Estos son los puntos más habituales, pero desde Heritae recuerdan que «aunque quien escribe el testamento no puede prohibir la impugnación sí puede dejar como voluntad que el que lo haga reciba únicamente la legitima». Una especie de castigo en el tiempo de un proceso poco habitual, pero que puede hacerse hasta 15 años desde la muerte del testador.

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