El expresidente de la Generalitat y eurodiputado de Junts, Carles Puigdemont
Madrid tiene más motivos que Cataluña para decir «España nos roba»
Por culpa de Puigdemont y de otros presidentes de la región catalana, hoy Cataluña ha perdido el tren de la economía
Creo que ha llegado la hora de desmontar las grandes mentiras del «España nos roba», «Madrid nos roba», hay que condonar la deuda de los 85.000 millones de deuda, o la ya última gran invención del fugado: que a Cataluña hay que hacerle una transferencia de 450.000 millones de euros, vía el Banco de España, al todavía inexistente Banco de Cataluña, porque lo ha soñado abrazado a su barretina.
Ese fugado al que yo apelo por el calificativo de 'cagón', porque minutos después de declarar la independencia de Cataluña, y como sabía que iba a ser detenido en breve, se metió en el maletero de un coche para salir huyendo de España y no parar hasta Bruselas; dejando a todos los demás miembros de su gobierno, eso sí, con las caras de idiotas de verse abandonados por el «capitán», que es el último que debería abandonar la nave en caso de hundimiento.
Dicho todo esto, voy a hacer un análisis comparativo de lo que ha pasado en Cataluña, lo que ha pasado en Madrid y lo que ha pasado en una ciudad como Málaga, para que todo el mundo entienda que si algo bueno sucede en una región es gracias a que los políticos de dicha región hacen cosas para el progreso de esta y para su éxito; pero si los políticos que le tocan a esa región son unos inútiles, lo que sucede es que esa región pierde fuelle y termina parándose o incluso retrocediendo.
Dos de los casos más claros en el mundo del siglo XXI han sido la Colombia de Uribe y Santos, que en 16 años se pusieron muy por encima de Venezuela, mientras que Hugo Chávez hundía a los venezolanos. Colombia consiguió más que doblar su PIB en el período de 2002 a 2018, mientras que Venezuela perdió el 63 % de su PIB. Los políticos tienen una influencia absoluta con sus decisiones en el desarrollo económico y social de un país o de una región y es lo que voy a tratar de demostrar con números.
Variables
Para ello voy a utilizar las siguientes variables económicas que influyen en la situación económica de los ciudadanos de cada una de las regiones: PIB, PIB per cápita, Población, Deuda, Gasto Público y aportación de Impuestos a las arcas públicas.
Seguro que se podrían utilizar muchas otras, pero eso sería ya motivo más de un informe que de un artículo para un diario. Para todo ello he preparado el siguiente cuadro de análisis comparativo:
En el año 2000, Cataluña era, con diferencia, la región de mayor importancia que existía en la economía española, con un Producto Interior Bruto que suponía el 18,9 % del PIB total de España y era un 107 % del PIB de la Comunidad de Madrid. Su posición estratégica próxima a Francia y a la Unión Europea le permitían recibir miles de millones en inversiones extranjeras, además de ser la principal región turística de España.
En el año 2021, las cosas han cambiado sustancialmente. Madrid supera en 2017, por primera vez, en PIB a Cataluña y desde entonces no ha parado de distanciarse. Madrid ha pasado a ocupar la primera posición económica y no porque sea la capital de España, que ya lo era en el año 2000, sino porque ha puesto los mecanismos necesarios para crecer. No así Cataluña, en la que sus gobernantes se han interesado más en la política que en la economía.
Así Madrid, en estos 22 años, consigue que su PIB crezca un 105 %, mientras que Cataluña lo hace solo un 87 %. Madrid toma la delantera y pasa a suponer el 19,2 % del PIB español.
El ejemplo de Málaga
Pero una pequeña provincia andaluza, tiene la suerte de elegir a un alcalde que los malagueños recordarán durante muchos años, Francisco de la Torre Prados, que coge una provincia anodina y exclusivamente orientada al turismo, con un PIB de 14.963 millones y 22 años después la ha hecho crecer un 115,2 %, incluso 10 puntos porcentuales más que Madrid.
En cuanto a población, Madrid y Málaga también dan una lección a Cataluña. Con cuatro provincias suponía el 120 % de la población de Madrid, 22 años después y a pesar de haber crecido un 24 %, ya solo supone un 115 % y si esto no se da la vuelta, para el 2050 las poblaciones estarán, mucho más igualadas. Madrid crece casi un 30 %, igual que Málaga.
Este incremento de la población, que podría afectar al PIB per cápita, no solo no lo afecta, sino que se ensancha a favor de Madrid. En el año 2000, Cataluña suponía el 89 % del PIB per cápita de Madrid y en el 2021 ya solo supone el 85 % y donde la diferencia en el año 2000 era de 2.437 euros por habitante a favor de Madrid, en 2021 ha crecido hasta 5.203 euros por habitante.
Cataluña hace crecer su PIB per cápita en un 51 %, mientras Madrid lo hace un 58 % y Málaga un 65,6 %.
La deuda, una de las grandes obsesiones catalanas en estos momentos (deuda generada por su incapacidad de gestionar), llega en 2022 a 84.327 millones, debiendo al Fondo de Liquidez Autonómica 71.306 millones, porque los mercados, tanto los nacionales como los internacionales, no quieren deuda basura y es el Estado español el que tiene que salvarles el pellejo de la quiebra técnica.
Y así, mientras Cataluña debe al FLA el 85 % de su deuda, Madrid, que debe a los mercados 34.821 millones, no le debe nada al FLA.
En este tiempo, tenemos un Ayuntamiento como el de Málaga que nos da un ejemplo de gestión y solo debe a los mercados, a cierre del 2022, la pírrica cifra de 266 millones.
Aumento de gasto
Pero la locura permanente de los gestores catalanes, que sin gastar no saben cómo gestionar, llevan a Cataluña a pasar de un presupuesto de gasto de 14.842 millones de euros a los 49.012 millones con un incremento de 34.170 millones, mientras que Madrid pasa de un gasto de 6.705 millones a 25.999, que supone subir 19.294 millones de euros el gasto, con el añadido que en 2022 se ha convertido, según Eurostat, en la mejor región de Europa gestionando la salud de sus ciudadanos, ganado a Estocolmo, que tenía ese título varios trienios seguidos.
Pero si añadimos la última variable, que es la recaudación de impuestos. Aquí no poseo la serie desde 2000, sí la tengo desde 2008. En 15 años ha habido una transformación en el tejido empresarial madrileño frente al catalán que debería llegar a los ciudadanos catalanes para que sientan vergüenza de sus políticos y los pongan en la calle de una vez.
Cataluña en el 2008 recaudaba 42.165 millones mientras Madrid sumaba a las arcas del España 82.675 millones. Cataluña en estos 15 años solo crece un 17,2 % en recaudación, que es muy inferior a la inflación de este período, mientras que Madrid se va a un crecimiento de un 43,3 %, llenando con 118.511 millones las arcas del Tesoro.
Tal es así que Cataluña, que aportaba el 21 % de los ingresos del Estado, baja hasta el 19 % en 2022. Y Madrid, que aportaba al Estado el 41 % en el 2008, ha subido hasta el 46 %.
O si queremos verlo de otra manera, en el 2022 Cataluña aporta lo que recibe, mientras que Madrid recibe solo el 22 % de lo que aporta; y si hoy alguien pudiera decir que «España nos roba» sería Madrid. Pero a los madrileños nunca se nos ha ocurrido decir esa frase, al menos todavía.
Cuando al fugado se le ocurra decir otra tontería, habrá que explicarle que, por culpa suya y la de otros presidentes de la región catalana, hoy Cataluña ha perdido el tren de la economía. En PIB es ya la segunda región de España, en PIB per cápita la cuarta, en deuda la primera y, además, gracias a sus incapacidades de gestión, la deuda catalana es basura. Además, su gasto público es insostenible y si pagan las pensiones es gracias a la aportación de los impuestos de Madrid.
Por lo tanto, ya va siendo hora de que a los políticos catalanes les pongamos en su sitio a base de datos y números que construyen el relato de la historia.