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Europa Press

Los primeros 25 años del euro, un balance con muchas luces y alguna sombra

El hecho de que existiese el BCE permitió conseguir que ni Francia ni España tuviesen que ser intervenidas precisamente por la apuesta de Mario Draghi en defensa de la moneda única

Está en todos nuestros bolsillos y sin embargo su cumpleaños, estas pasadas Navidades, ha pasado casi desapercibido. El euro acaba de cumplir 25 años de existencia. Y es que aunque los billetes y monedas físicos no circularon hasta 2002, tanto el BCE, como la política monetaria, los tipos de interés y el tipo de cambio exterior arrancaron un 1 de enero de 1999. Un «nacimiento contable» con menos brillo que su llegada a los cajeros automáticos que sin embargo fue el verdadero primer paso antes de sustituir poco a poco a la peseta, el franco o la lira.

Desde entonces ha contribuido como pocas cosas a la cohesión europea, dotando a la eurozona de una estabilidad no exenta de altibajos, consolidando el bloque comunitario surgido de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial. Hoy un total de 350 millones de ciudadanos de 20 países lo utilizan de forma cotidiana, y su uso es frecuente para transacciones en medio mundo, rivalizando incluso con el todopoderoso dólar americano.

El euro «ha hecho más sencilla la vida de los europeos», dicen los líderes comunitarios

«Ha hecho más sencilla la vida de los europeos, que pueden comparar precios fácilmente, hacer negocios y viajar. Nos ha dado estabilidad y ha protegido el crecimiento y el empleo durante las crisis. Y al emitir la segunda moneda más importante del mundo hemos conseguido mayor soberanía en un mundo turbulento», destacaban en un artículo conjunto Paschal Donohoe, presidente del Eurogrupo; Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo; Roberta Metsola, presidenta del Parlamento Europeo, Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, y Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.

Elemento «indispensable»

El euro, aseguran los principales líderes comunitarios, «es actualmente un elemento indispensable de nuestra vida cotidiana y nos proporciona simplicidad, estabilidad y soberanía». Pese a ello, reconocen que a lo largo de los años «ha habido grandes retos y preguntas sobre el futuro del propio euro».

Entre esos retos, la crisis financiera mundial y a la crisis de deuda soberana, en 2008 y 2012, cuando la situación en países como Grecia, Italia, España o incluso Francia estuvo a punto de llevarse por delante a la moneda única. «Establecimos salvaguardias, como el sistema único de supervisión y resolución bancarias o el Mecanismo Europeo de Estabilidad. Hoy, el apoyo a la moneda única en la zona del euro está próximo a niveles récord».

Frente a los que consideran que ha convertido a media Europa en una colonia de Alemania, «en perspectiva, el euro ha sido tremendamente positivo», explica a El Debate el economista José Ramón Riera. Un marco alemán, detalla, «lo tenía completamente difícil para competir con el dólar, igual que el franco francés. No te quiero contar la peseta o la lira italiana».

El euro, dice Riera, ha permitido a la UE durante muchos años «avanzar y generar una economía que, aunque con enormes dificultades ha permitido competir en muchos momentos». «Si en 2008 el euro no hubiese existido países como España Italia o incluso Francia hubiesen tenido un auténtico crack de su deuda», considera. Otra cosa, dice

El hecho de que existiese el BCE permitió conseguir que ni Francia ni España tuviesen que ser intervenidas precisamente por la apuesta de Mario Draghi en defensa del euro, con su whatever it takes, haremos lo que haga falta. «Esa frase –concluye Riera– salva al euro y a grandes economías que (como España) hubiesen tenido enormes y tremendas dificultades».