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Continuaremos liderando el paro en Europa

En los últimos años, se legisla pensando en las grandes empresas, desconociendo que la absoluta gran mayoría de las empresas españolas son pymes con menos de 10 empleados

Act. 03 mar. 2025 - 10:20

Ilustración Yolanda Díaz Paro

Lu Tolstova

Según datos oficiales, en España solo el 0,19 % de las empresas tienen más de 250 trabajadores. Esto es, el 99,81 % son pymes. De ellas, el 55 % no tiene ningún asalariado (solo el fundador-autónomo). De hecho, casi el 94% de las empresas españolas tienen entre 0 y 9 trabajadores.

En las grandes empresas la gestión de las relaciones laborales y los recursos humanos es más sofisticada, al poder tener un grupo amplio de profesionales dentro de la dirección de Recursos Humanos, unos centrados en la parte soft (motivación, retención, selección, promoción, etc.) y otros en la parte hard (sanciones, despidos, reestructuraciones, asesoramiento jurídico-laboral…).

Sin embargo, eso no ocurre en la pequeña o mediana empresa, donde en la misma persona recae responsabilidades financieras, legales, laborales, etc.

Al respecto, estoy convencido de que, si los verdaderos emprendedores estudiasen a fondo el Derecho Laboral español antes de lanzarse, el emprendimiento estaría en serio peligro de extinción.

Las startups en sus comienzos son, por definición, pymes. Por eso, reitero, si analizasen en profundidad el Derecho Laboral, entrarían en un bloqueo total y, con ello, se acabaría el emprender. Veamos varios frentes a los que se enfrentan, muchas veces sin saberlo:

Compliance laboral: decenas de protocolos, políticas, procesos, manuales, etc. Muchos de ellos, obligatorios, so pena de sanción de la Inspección de Trabajo.

— Permisos retribuidos del artículo 37 del Estatuto de los Trabajadores («ET») cada vez más amplios y flexibles, todos a cargo de la empresa, por supuesto.

— Fomento de las solicitudes de adaptación de jornada del art. 34.8 ET, así como ampliación de la protección del despido de los trabajadores que la hayan solicitado o la estén disfrutando, al considerarlos despidos nulos, que implica la obligatoria readmisión a la empresa y el abono de los «salarios de tramitación» (como si hubiera trabajado desde el despido hasta la reincorporación del trabajador).

— Dificultades y restricciones, cada vez mayores, para llevar a cabo despidos y reestructuraciones de personal: ampliación de los supuestos de nulidad de despidos, flexibilización de los conceptos «represalia empresarial» y «garantía de indemnidad», obligación de trámites anteriores al despido («audiencia previa»), riesgo de condena a indemnizaciones «disuasorias o complementarias», etc.

— Incremento año tras año del salario mínimo interprofesional (SMI), de las bases de cotización a la Seguridad Social, así como imposición de la «cotización adicional de solidaridad» a partir de este mes de enero.

— Rebaja de la jornada de trabajo a las 37,5 horas semanales, si bien manteniendo el salario de los trabajadores.

En los últimos años, se legisla —casi siempre, desde el uso abusivo del Real Decreto Ley— pensando en las grandes empresas, desconociendo que la absoluta gran mayoría de las empresas españolas son pymes con menos de 10 empleados, como acreditan los datos citados.

A esto le unimos que España lidera la tasa de paro de los 27 de la Unión Europea desde hace muchos años. Mes tras mes, año tras año, España está a la cabeza en la tasa de paro europeo.

Es sabido y contrastado que, a mayores barreras de salida, mayores barreras de entrada. Esto es, cuanto más se dificulte la posibilidad de las empresas de reestructurar su personal conforme a sus necesidades reales, menor será la contratación de trabajadores por dichas empresas. Y, con ello, más incrementa la tasa de paro.

Por todo ello, o flexibilizamos nuestra legislación laboral —esto es, hacemos lo contrario de lo que se está haciendo en los últimos años— o España continuará liderando la tasa de paro de Europa y, cada vez, habrá menos emprendimiento y menos creación de empresas.

El camino es justo el contrario al trazado en los últimos años. ¿Lo lograremos cambiar?

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