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CEUTA, 21/08/2026.- La policía vigila a inmigrantes que continúan viviendo en las inmediaciones de la playa del Trampolín en Ceuta, este viernes. El secretario de Estado Juventud e Infancia, Rubén Pérez Correa, ha considerado "factible" llevar a cabo "en un plazo de pocas semanas" el traslado de 500 niñas migrantes no acompañadas desde Ceuta a la Península y, para ello, confía en la "voluntad" del Gobierno de la ciudad autónoma. EFE/Reduan

La policía vigila a inmigrantes que continúan viviendo en las inmediaciones de la playa del Trampolín en CeutaEFE

Ceuta

Sindicatos policiales critican que en Ceuta «solo hay doce agentes» para tramitar los asilos y las expulsiones

Los agentes exigen más efectivos al ministerio del Interior de Marlaska ya que, a este ritmo, las miles de solicitudes se tardarían «más de un año» en tramitar

«Necesitamos muchísimo más personal. Los expedientes que se están tramitando son muy complejos, muy laboriosos y, con los policías que tenemos ahora mismo, seis que había más seis que han mandado de refuerzo, nos da para hacer al día 25 o 30, no más». Así explica Eduardo García, portavoz de la Confederación Española de Policía (CEP), la situación que se vive en Ceuta.

La tarea de atender las solicitudes de asilo o de gestionar las órdenes de expulsión es una misión titánica para la Policía Nacional. Antes incluso de comenzar el proceso, los agentes ya se encuentran la primera gran traba: «Ahora mismo, es imposible saber cuánta gente hay». Los datos de las personas que se encuentran todavía en territorio español siguen siendo aún aproximados, por lo que ni los propios agentes son capaces de hacer una estimación sobre los trámites que deberán acometer.

«El tema de la identificación es una labor importante y lenta y tampoco tenemos ni medios ni personal. Hasta que no se sepa cuántas personas son las que tenemos de forma irregular en Ceuta, pues malamente podremos saber ni cuánto asilo gestionar, ni a qué personas se debe expulsar... porque es que es imposible», asegura García.

El cálculo es sencillo. Si hay unas 10.000 personas en territorio ceutí, a una media de 27 expedientes diarios, los doce agentes que hoy por hoy trabajan en la tramitación de peticiones de asilo y en las órdenes de expulsión, tardarán más de un año en tramitar todos los expedientes.

«Son labores que son un poco exclusivas, tienes que estar acostumbrado a tramitar todo este tipo de documentos, porque conlleva un trabajo muy minucioso, que es la toma de declaración, abogado, intérprete, médico... Después de todo eso hay que hacer un análisis. Esto no es hacer un documento, registrarlo y ya está», aseguran desde el sindicato policial. «No damos abasto. Aquí hacen falta, mínimo, 50 policías expertos en la materia», reclaman.

Desde el sindicato policial JUPOL también inciden en la falta de medios, no solo para poder garantizar la seguridad de la población, sino también para llevar a cabo todos los trámites que esta situación tan excepcional exige.

«Estamos hablando de que es una veintena de policías la que está para hacer toda la gestión de los miles de inmigrantes que hay», aseguran. A los seis agentes que acostumbran a estar en plantilla para la realización de los trámites de asilo y expulsión se suman los exiguos refuerzos enviados por el Ministerio del Interior, todos ellos apoyados por agentes cuya encomienda es la gestión fronteriza y que están colaborando en estos trámites.

La conclusión del sindicato JUPOL es elocuente: «En total, no llega a una veintena la gente destinada a esto. Si no ponen más medios, va para largo. Porque son procesos individualizados. No es que sea: 'Venga, ir pasando y te pongo un sello y para afuera'. Hay que ver cada caso y decidir sobre cada caso».

La crisis se cronifica

La solución para los agentes de ambos sindicatos pasa por, como dicen, «hacer caso a Europa» y «retornar a sus países de origen a todas estas personas». Mientras el Ejecutivo de Pedro Sánchez decide cómo actuar o qué solución poner sobre la mesa, el tiempo continúa pasando y desde los sindicatos advierten de que la población ceutí «está recluida en sus casas, tiene miedo a salir, tiene miedo a ir a comprar, tiene miedo a dejar salir a sus hijos a la calle...».

Esta inoperancia del Gobierno también pasa factura a los inmigrantes que malviven en condiciones insalubres en las calles y playas de Ceuta. Los agentes aseveran a El Debate que la situación de los extranjeros, que «tirados a la intemperie, sin saber qué hacer, sin comida ni agua suficiente», hace que se generen cada vez más tensiones entre ellos: «Están ahí todos apelotonaos y al final hay peleas entre ellos».

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