Menú de la cadena Popeyes
Popeyes acelera en España y amenaza el reinado de KFC en el pollo frito
La cadena duplicó su tamaño en el terreno nacional en 2022, con un incremento del 214 % en ventas y del 58 % en 2023, partiendo de cifras mucho más modestas que su rival, con casi medio siglo de implantación
La comida rápida vive un déjà vu. La rivalidad icónica entre el rey Burger King y el payaso Ronald McDonald por conquistar el paladar global se reencarna ahora en clave de pollo rebozado. Los protagonistas del ring son KFC, líder histórico y consolidado, y Popeyes, un aspirante con acento sureño y ambiciones desmedidas. Su irrupción ha hecho temblar al actor dominante, reconfigurando un segmento que hoy se presenta tan dinámico como competitivo.
Ambas han sabido capitalizar una sociedad desfondada por la jornada laboral, con poco tiempo –y aún menos ganas– para cocinar o salir en búsqueda de algún manjar. “El pollo frito es ya una alternativa consolidada frente a las hamburguesas y las pizzas dentro del consumo de restauración rápida", apunta el asesor y analista de estrategia empresarial Benito Rodríguez.
El imperio del viejo coronel
KFC España ha navegado con viento a favor durante sus casi 50 años de historia: sus ventas superaron los 480 millones de euros en 2024, situándola como la tercera cadena de comida rápida por facturación, solo por detrás de McDonald's y Burger King. También en nuestro mercado, KFC encabeza el sector de restaurantes de servicio rápido (QSR) con una cuota de gasto del 6,6 %.
Sin embargo, desde 2019, el aterrizaje y ritmo de expansión de Popeyes siembran muchas dudas sobre quién ostentará el liderazgo en los próximos años. Uno de los datos más reveladores es que, mientras el veterano cerraba el ejercicio 2024 con 293 restaurantes, el principiante del pollo ya superaba los 150 en apenas cinco años –una décima parte del tiempo que KFC lleva operando en nuestro país–. En este contexto, la propia compañía subraya que España ya se ha convertido en su tercer mayor mercado mundial por número de franquicias.
Restaurante Popeyes
«Lo relevante en términos estratégicos no es solo la cuota actual, sino la tendencia y la capacidad de cada jugador para sostener o ampliar su posición», resalta el analista empresarial. «En este sentido, KFC sigue capitalizando las ventajas propias de quien ostenta el first mover advantage»: alta notoriedad de marca, red inmobiliaria consolidada, contratos logísticos optimizados y una fuerte presencia en el imaginario colectivo del consumidor español”.
Datos de la propia compañía revelan que Popeyes duplicó su tamaño en el terreno nacional en 2022, con un incremento del 214 % en ventas respecto al año anterior. En 2023, el salto fue más modesto: un 58 %, pasando de los 60 millones cosechados en 2022 a los 95 millones de euros. Las cifras confirman su rápido proceso de implantación, aunque, tal y como señala Rodríguez, “ese crecimiento porcentual parte de una base todavía reducida, como es lógico en fases iniciales".
KFC busca alcance; Popeyes, impacto
Preguntado por los planes de actuación, el asesor parafrasea a Porter «Popeyes ha elegido no estar en todas partes, pero sí estar muy bien donde está. La cuestión será si puede mantener esa coherencia conforme crece, sin caer en el terreno del competidor al que pretende desafiar».
El nuevo gran player ha ido allí donde sabía que –por densidad de consumo y público jovial con ganas de nuevas propuestas– podría acaparar mayor protagonismo: «Popeyes ha apostado por una política de crecimiento más agresiva en ritmo, pero selectiva en geografía, concentrándose en capitales de provincia, grandes centros comerciales y áreas urbanas premium». KFC, por su parte, ha construido una red extensa y diversificada entre grandes ciudades, poblaciones medianas, zonas rurales, estaciones y aeropuertos.
Rodríguez añade que «ambas son respuestas coherentes a sus modelos de negocio, pero generan ventajas competitivas distintas. Mientras KFC persigue capilaridad y cobertura nacional, Popeyes privilegia rapidez de implantación, rentabilidad por metro cuadrado y foco en zonas de alto potencial».
Familiaridad contra autenticidad
Más allá de los números, la batalla se libra también en la mente del consumidor: entre lo clásico y lo emergente, entre la tradición consolidada y el estilo callejero con sabor a Louisiana. KFC se mantiene fiel a su receta fundacional de las 11 hierbas y especias, un emblema de continuidad que sustenta una oferta pensada para compartir, con formatos familiares y una apuesta clara por la relación cantidad-precio.
Popeyes, en cambio, ha levantado su relato desde la singularidad. Reivindica una vertiente más creole —el llamado Louisiana-Cajun style— con sabores más intensos y diferenciados. Y aunque el precio medio se mantiene en línea con su rival, ha logrado proyectar una propuesta con aspiraciones más premium. «Su relato enfatiza la calidad y el origen del producto: pollo 100 % español, fresco y no congelado», explica Rodríguez.