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El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar PuenteEuropa Press

Óscar Puente, incompetencia frente al caos ferroviario mientras se dedica a insultar en Twitter

Esta semana, un fallo en la catenaria en Toledo ha dejado a más de 70 trenes, que unían Madrid y el sur, y miles de pasajeros afectados durante 15 horas

«El tren vive en España el mejor momento de su historia». El ministro de Transportes, Óscar Puente, sacaba pecho, el pasado verano, de su gestión al frente de la cartera, pronunciando esta frase durante una comparecencia en el Senado. Esta afirmación ya era cuestionable por el alto número de incidencias que la red ferroviaria había vivido durante la estación estival, pero casi un año después la situación ha ido a peor.

A última hora de este lunes, un fallo en la catenaria a la altura de La Sagra, en Toledo, ha dejado a más de 70 trenes, que unían Madrid y el sur, y miles de pasajeros afectados. Algunos de ellos permanecieron casi 15 horas encerrados en los convoyes hasta que a primera hora del martes fueron rescatados.

Este último incidente se suma a una larga lista que han tenido lugar durante los casi dos años que Puente lleva al frente de la cartera de Transportes. El pasado verano ya se formó un caos similar, a raíz de una avería en el sistema de alimentación eléctrica de uno de los conocidos trenes avril, que cubría el trayecto Madrid-Levante. La estación de Chamartín, en Madrid, estuvo colapsada. Cientos de pasajeros quedaron atrapados en el convoy bajo el calor mientras otros tanto se aglomeraban en el exterior de la terminal, que ya estaba en obras.

El tren averiado, un AVLO, se quedó bloqueado en el túnel que une la estación de Atocha con Chamartín, sin aire acondicionado y sin opción de que los viajeros pudieran abrir las puertas ni las ventanas, por lo que algunos de ellos emprendieron a golpes contra las mismas hasta que las rompieron. Y hasta nueve pasajeros tuvieron que ser atendidos por golpes de calor una vez que se restableció el servicio, después de que otro tren consiguiera remolcar el convoy averiado.

Imágenes del interior del tren AVLO averiado a las puertas de Chamartín

Imágenes del interior del tren AVLO averiado a las puertas de Chamartín

Unas semanas después, Óscar Puente compareció en la Comisión de Transporte y Movilidad Sostenible del Senado para dar cuenta por los colapsos. El ministro encontró responsables, y acusó a Talgo, a los arrollamientos, los actos vandálicos, la meteorología, los incendios próximos a las vías e incluso al cambio climático.

A penas dos meses después, en octubre, dos incidencias que tuvieron lugar, prácticamente, de manera simultánea dejaron tirados a más de 15.000 pasajeros. Por un lado, un tren sin pasajeros, que iba remolcado hacia los talleres, descarriló en el túnel que une Puerta de Atocha y Chamartín. Esto afectó al tráfico ferroviario de AVE, especialmente, al que comunicaba Madrid con Levante y Murcia. Numerosos pasajeros fueron trasladados en cercanías desde Chamartín –estación desde la que salen los trenes dirección Valencia–, hasta Atocha para proseguir desde ese lugar su viaje.

Con la estación de Atocha saturada, los servicios de AVE, AVLO, Avant y las líneas de Cercanías C3, C4, C5 y C7 se vieron interrumpidos por la presencia de una persona no autorizada en la pasarela superior de la estación. La situación obligó a cortar la tensión en la estación, lo que supuso que, pasado un tempo, los pasajeros que viajaban en los trenes detenidos comenzaron a quedarse a oscuras, algo habitual en estas ocasiones.

El Gobierno culpó a «una especie de efecto 2000, que nadie se lo podía esperar». Esto supone la caducidad de una licencia de un programa informático al comienzo del año.

A este le siguieron otros como el vivido tras el puente de mayo, por el robo de catenaria que supuso la interrupción durante más de 13 horas de la conexión ferroviaria entre Madrid y Sevilla, afectando a casi 11.000 pasajeros y a cerca de una treintena de trenes. Una situación, que, según el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, se había visto agravada por el enganchón con la catenaria de un tren de iryo.

Otro incidente, hace apenas tres semanas, volvió a dejar en evidencia las carencias estructurales del sistema ferroviario español, después de que cerca de 25.000 pasajeros se vieran afectados por el descarrilamiento de un tren en Chamartín, provocando la caída de la tensión en las vías.

Otro verano crítico

Pese a que este martes Óscar Puente se ha mantenido en silencio, este no suele dejar pasar una oportunidad en redes sociales para ir contra medios y ciudadanos críticos. Mientras, los caos ferroviarios están al orden del día y el estado de las vías deja mucho que desear.

Trabajadores de Renfe achacan estos caos ferroviarios a un mantenimiento deficiente de la red que, aseguran, arrastra años de negligencia. Según explicó un empleado de la compañía a El Debate, cuando se detectan incidencias en la vía se imponen limitaciones de velocidad en la zona afectada. El problema, dice, es que algunas de esas restricciones se mantienen durante años por falta de intervención.

Más allá de los fallos técnicos, los trabajadores denuncian una presión creciente para mantener el servicio a cualquier coste. Desde el Sindicato Ferroviario advierten que esta situación es el resultado de una política de inversiones desequilibrada. Durante años, los fondos se han destinado principalmente a construir nuevas líneas de alta velocidad, mientras la red convencional y su mantenimiento han sido relegados.

El año pasado, la imagen de España en el extranjero ya se vio comprometida por episodios de caos en la red, y todo apunta a que este verano podría repetirse la historia.

Intervención de la Comisión Europea

El Partido Popular ha denunciado ante la Comisión Europea (CE) el «deterioro estructural y continuado» de la gestión de la red española de Alta Velocidad, tras esta nueva incidencia.

En una pregunta parlamentaria a la CE, Borja Giménez Larraz, eurodiputado del PP, sostiene que estos fallos «ponen en entredicho la adecuada gestión de una infraestructura financiada en parte con fondos europeos» y que afectan a los derechos de los pasajeros recogidos en el Reglamento (UE) 2021/782, que establece obligaciones claras para los operadores ferroviarios en materia de compensación, asistencia y fiabilidad del servicio.

Desde su escaño en la Comisión de Transportes del Parlamento Europeo, Giménez Larraz ha insistido en que la Comisión no puede mirar hacia otro lado ante la vulneración reiterada de derechos básicos de los ciudadanos europeos.

«Todos los españoles somos testigos de la degradación del servicio de ferrocarril nacional durante los años del gobierno socialista. Los españoles no se merecen que les dejen abandonados en un tren durante horas, merecen un servicio moderno y eficiente. La Comisión no puede mirar hacia otro lado mientras se vulneran los derechos más básicos de los pasajeros. Exigimos rigor, transparencia y una actuación inmediata», ha manifestado el eurodiputado popular.

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