La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, durante su intervención hoy
Bruselas ingresará 37.000 millones más al año con los nuevos impuestos al tabaco, basura electrónica y grandes empresas
La Comisión actualizará la normativa sobre el tabaco por primera vez desde 2010
El tabaco, la basura electrónica y las grandes empresas serán los tres grandes pagadores del nuevo presupuesto plurianual de la Comisión Europea, según el primer borrador presentado esta semana. Bruselas confía en que aporten nada menos que 37.100 millones de euros anuales, del total de 65.600 en nuevos ingresos propios que prevé obtener cada ejercicio entre 2028 y 2034.
De ellos, 16.900 millones procederán de un nuevo impuesto propio a los residuos electrónicos no recogidos, que se calculará mediante una tasa uniforme al peso. En concreto, serán dos euros por kilogramo de residuos no recogidos.
Sigue de cerca la cuantía que Bruselas espera obtener del incremento generalizado de los impuestos al tabaco. Para ello, elevará los tipos mínimos en la Unión Europea, y se quedará con el 15 % de los ingresos generados en territorio comunitario.
Además, adaptará la normativa para dar cabida a nuevas formas de consumo, como el vapeo. Para ello, adaptará la directiva sobre fiscalidad del tabaco, que lleva sin actualizarse desde 2010. «Desde entonces, la dinámica del mercado ha cambiado significativamente», considera la Comisión, que anticipa que la subida impositiva, pendiente aún de concretar, se empezará a aplicar a partir de 2028, tras un período transitorio de cuatro años.
A este respecto, el objetivo de Bruselas es que el consumo de tabaco caiga en 2040 por debajo del 5 %. Actualmente el 24 % de los europeos lo consume de forma habitual, lo que causa cerca de 700.000 muertes al año y encarece en 6.000 millones de euros los costes sanitarios.
La tercera pata del nuevo paquete de ingresos fiscales es la denominada CORE, acrónimo en inglés de Recurso Corporativo para Europa, que aportará otros 7.600 millones de euros al año. Se trata de una tasa anual sobre el volumen de negocio neto de las grandes empresas europeas y de las filiales de empresas extracomunitarias que operen en territorio continental, y tengan un volumen de negocio neto anual superior a cien millones de euros. La intención de la comisión es que esté operativo a partir del 1 de enero de 2028, o incluso antes.
Bruselas busca armarse para afrontar los próximos años con el mayor presupuesto de la historia. Cerca de dos billones de euros, una cifra astronómica que alcanzará por primera vez el 1,26 % de los ingresos brutos de la UE, frente al 1,13 % del actual marco plurianual, vigente hasta 2027.
La propuesta de la Comisión para el período 2028 - 2034, desvelada esta semana, afrontará ahora dos años de negociaciones hasta su implantación definitiva. Entre otros puntos destacables, prevé recortar de 52 a 16 el número de programas, con el fin de que resulte más sencilla para los beneficiarios y esté mejor orientada a obtener resultados, trasladan a El Debate fuentes comunitarias.
La iniciativa, no obstante, parte con fuertes críticas de sectores como el agrícola, que ha visto reducido un 20 % la cuantía destinada a fondos agrícolas, la conocida como PAC (Política Agrícola Comunitaria) y las partidas destinadas a cohesión. En esta línea, la vicepresidenta española y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, abogó este viernes por que la Comisión «rehaga» su propuesta presupuestaria, que el Ejecutivo español «no comparte».