Donald Trump
El impacto «oculto» de los aranceles de Trump: las empresas españolas temen una invasión de productos chinos a bajo precio
El país asiático redobla sus ventas a Europa ante el muro cada vez más alto levantado por EE.UU. para sus productos, lo que ya está impactando en el empleo en la Unión Europea, según constata el BCE
la escalada arancelaria de Estados Unidos amenaza con importantes implicaciones derivadas para las empresas españolas. A la nueva barrera comercial que Washington impone, del 15 %, a partir de ese mes de agosto, se sumará la redoblada competencia que deberán afrontar tanto en España como en Europa como en terceros mercados debido a que los productos chinos, los más afectados por las tarifas de Trump, apuntan ahora hacia nuevos mercados.
Aunque llegó a amenazar con un arancel del 145 %, y acordó recientemente un arancel del 55 %, la tasa media efectiva que finalmente impondrá EE.UU. a China es del 31,8 %, según cálculos de Fitch. El incremento, en cualquier caso, es notable si se compara con el 10,7 % vigente en 2024. Con lo que muchos productos que hasta ahora se exportaban a EE.UU. dejarán de ser competitivos, por lo que sus productores miran ya hacia la UE, Iberoamérica o África como nuevo destino.
«En lo que va de año las exportaciones chinas a EE.UU. han disminuido significativamente, pero sus ventas a Europa han crecido mucho. Va a haber una desviación de comercio, y no olvidemos que China es muy dependiente de sus exportaciones», explicaba en una reciente entrevista con El Debate el presidente del Club de Exportadores e Inversores, Antonio Bonet.
Entre enero y marzo, según Eurostat (últimos datos disponibles) las importaciones de productos chinos a Europa se han incrementado un 18,82 %, hasta los 143,03 mil millones de euros. Como consecuencia, el déficit comercial ha aumentado hasta los 91,55 mil millones, frente a 64,34 mil millones en el mismo período de 2024.
También impulsa las exportaciones chinas el frenazo económico del país, la crisis inmobiliaria y el aumento del desempleo, lo que obliga a las empresas chinas a mantener una importante actividad exportadora.
«Muchas empresas chinas son privadas y compiten de forma feroz en precios entre ellas, y tienen además montones de ayudas públicas. Si quieren seguir vendiendo, tienen que buscar mercados fuera. Lo lógico es que busquen otros mercados en Europa, en España y en terceros mercados donde están presentes empresas europeas», según Bonet.
«Europa debe proteger su industria»
De ello advertía recientemente Acerinox, compañía española que, sin embargo, no espera un gran impacto directo al tener fábricas en EE.UU. «Debido a los aranceles, existe el riesgo de que las importaciones de material asiático al mercado estadounidense se dirijan aún más al europeo, mayor mercado abierto al mundo», constataba en una nota a inversores.
La empresa que dirige Bernardo Velázquez destaca a este respecto que «un incremento sustancial de las importaciones de acero en la UE, a menudo a precios por debajo de coste, genera presión a la baja sobre los precios y márgenes en este mercado, afectando negativamente a nuestra operativa y rentabilidad en la región europea».
A su juicio, «Europa debería proteger su industria y su economía endureciendo las medidas de salvaguarda y cualquier otro tipo de defensa comercial si se quiere lograr la autonomía estratégica».
Impacto en el empleo
La competencia de China «supone un desafío cada vez mayor para las empresas europeas», constatan las economistas del Banco Central Europeo Clémence Berson, Claudia Foroni, Vanessa Gunnella y Laura Lebastard. En un artículo consideran «probable que la actual política comercial estadounidense y la imposición de aranceles incrementen la competencia china».
Las economistas resaltan además que en Europa la demanda laboral ha disminuido más en los sectores donde la exposición a China ha crecido con mayor intensidad. Por ejemplo, en el sector del automóvil ha caído entre un 55 % entre 2019 y 2024, y en la industria química un 95 %. En concreto, estiman que «un aumento de 1.000 euros en las importaciones procedentes de China por trabajador en un sector entre 2015 y 2022 supone una caída de 0,1 puntos porcentuales en la tasa de empleo de dicho sector durante el mismo período». En grandes cifras, el recorte o la reasignación de empleos para toda la zona euro equivaldría a 240.000 puestos de trabajo.