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La deuda de los 27 países miembros de la Unión Europea ha superado, por primera vez en la historia, los 15 billones de euros, cuando hace un año estábamos muy lejos de esa cifra.

La deuda de todos los países ha crecido, en un solo año, un 5,2 % cuando la economía apenas llega a crecer un 1,5 % en términos reales y demuestra que estamos en un momento difícil y complicado.

Todo esto se ha producido por errores estratégicos a la hora de definir el modelo económico post pandemia. La obligación de los países de asumir que lo más importante era pensar en el cambio climático y en adoptar todas las políticas verdes que se nos plantearon con el modelo que presentó Von der Leyen el 11 de diciembre de 2019, ha llevado a muchos de los 27 países miembros a confundirse en sus estrategias.

Se decidió que en 2030 había que llegar con una reducción en la emisión de gases invernadero, medido como toneladas de CO2, del 55 % comparado con 1990 y, para ello, había que transformar la industria europea en una industria verde. Toda esa transformación nos pilló con el pie cambiado, cuando se produce la guerra de Ucrania y en lugar de parar y volver a un modelo que nos permitiese autoabastecernos y potenciar la energía nuclear, seguimos con la descarbonización, como si eso fuese una solución a corto plazo.

El crecimiento de la UE desde 2019 hasta 2024 ha sido de un raquítico 5,5 % y en los 6 primeros meses del año, nos hemos quedado en un 0,7 %, pero nuestras necesidades financieras en el mismo período se han disparado.

De tener una deuda a cierre de 2019 de 10,938 billones de euros hemos llevado la deuda a cierre de 2024 a los 14,546 billones, lo que supone que la deuda de los países miembros se dispara un 33 %, 6 veces más que el crecimiento de la economía real. Y, para colmo de los colmos, el endeudamiento en los seis primeros meses del año llega a los 15,047 billones y crece otro 3,5 % cuando la economía, como he comentado, solo crece un 0,7 %.

Malo es no crecer, porque si alguien considera un éxito haber crecido de 2019 a 2024 un 5,5 %, que mire lo que ha hecho la economía China que en ese mismo período de tiempo lo ha hecho un 33,1% y la economía de los Estados Unidos lo ha hecho un 14,8 %, pero peor es subir el endeudamiento en un 33 % y encima para pagar gasto corriente y no una transformación global que permita dar un salto en competitividad.

La Unión Europea está en esa fase que no sabe lo que quiere y, por lo tanto, solo se mueve tácticamente, reacciona a los aranceles de Trump, reacciona a los temores que genera Rusia y a que Estados Unidos pudiese abandonar la OTAN, no reacciona a la propuesta de Mario Draghi de invertir 800.000 millones de euros en innovación, no reacciona a facilitar la implantación de los grandes sistemas de Centros de Datos para el uso de la IA mediante la reducción de trabas, y lo que es peor, sigue pensando que para hacer cosas hay que primero legislar.

Todo ello nos ha llevado a que la deuda por primera vez haya superado los 15 billones y que los intereses de la deuda ya supongan casi 177.000 millones de euros:

Si miramos como se distribuye la deuda entre los cinco grandes e Irlanda, que es un país que da ejemplo, nos encontramos que Francia ha crecido en un año su deuda en 185.560 millones, un 5,8 % y es el peor porque su deuda ya supone el 25,1 % del total de la UE. España le sigue empatado a Italia en crecimiento, los dos lo hacen un 4 %. España suma 65.254 millones más que ya pesan el 8,8 % e Italia suma 116.865 millones que pesan el 15,7 % de la UE.

Alemania y Países Bajos son ligeramente más moderados, con crecimientos del 3,7 % y 3,4 %, respectivamente, y la primera supone el 13,2 % de la deuda de la Unión y la antigua Holanda el 2,2 %

La que da ejemplo, casi siempre, es Irlanda que reduce su deuda en un 3,7 % y solo representa el 1,1 %.

Si miramos los datos de lo que cuesta esa deuda en intereses, vemos que además hay sorpresas:

Mientras Francia supone el 25 % de la deuda, sus intereses solo son el 18,2 %, porque mucha de esa deuda viene desde la pandemia y está en manos del BCE, con el problema que le va a suponer a Francia en incremento de intereses en los vencimientos de su deuda y por eso sus intereses son los que más crecen (+9,1 %).

Le sigue España en la que mientras nuestra deuda supone un 8,8 %, los intereses de la deuda suponen un 11,6 %, crecen un 8,2 % y nos va a pasar lo mismo que a Francia.

Alemania y Países Bajos, su deuda y sus intereses son muy parejos y la otra gran potencia es Italia que con un peso de la deuda del 15,7 %, sus intereses suponen un 25 % del total y crecen un 5,1 %, por debajo de la media de la UE.

Y, como siempre, Irlanda es para enmarcar.

La Unión Europea tiene que frenar este endeudamiento y sus costes de intereses de la deuda ya y sin más dilación. Cualquier crisis que pueda sobrevenir deja hoy a la UE sin capacidad de respuesta y si le añadimos que el BCE está con 3 billones de euros pendientes de vencer, todavía peor.

Francia está en el punto de mira de muchos inversores que están empezando a exigir más rentabilidad para comprar deuda francesa, pronto entrarán en la mira España e Italia y ni la UE, ni el BCE tiene hoy posibilidad de ayudar y, por lo tanto, la UE y el euro empiezan a estar en riesgo.